Don Félix Galán, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, residente en esta villa, natural de Palencia en Castilla la Vieja, hijo legítimo de don Fernando Galán y de doña Dionisia Mathe, difuntos, ordena su testamento en la manera siguiente: Declara ser soltero y no tiene ningún hijo natural. Declara que el estado de sus bienes y relaciones de su comercio se deducirá de sus libros, cuentas y apunte que existen en sus carpetas en Veracruz, y de donde se deducirán sus dependencias activas y pasivas. Para cumplir su testamento, nombra por sus albaceas en primer lugar a don Juan Somoano y en segundo a don Ignacio Sartorio, ambos del comercio de Veracruz. Y el remanente que quedare de sus bienes, nombra por sus herederos universales a los mencionados albaceas.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINOTESTAMENTOS
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Don Santiago Báez, mayor de 60 años, hijo de los difuntos don Gaspar Báez y de Gracia María López, otorga su testamento; declara ser casado con doña Joaquina García, quien no llevó nada al matrimonio y él tenía una yunta de bueyes; procrearon 7 hijos, a quienes les dio 15 cabezas de ganado a cada uno. Posee 100 cabezas de ganado vacuno, 8 yuntas, 10 mulas y machos, un caballo y una yegua con dos sillas de montar, algunos artículos para el campo, una casa y cocina baja con 160 fanegas de maíz. Asimismo señala que debe y le deben varias personas. Nombra albacea, en primer lugar a la citada su esposa, en segundo a su hermano Pedro Báez, para que entren en sus bienes, lo vendan y rematen en almoneda, e instituye como sus únicos y universales herederos a sus 7 hijos. \t
Doña Rosa Laureana López Cruz y Castro, natural de esta Villa, mayor de 60 años de edad, viuda, otorga su testamento. Deja a las mandas forzosas 2 reales a cada una; declara se casó en primeras nupcias con don Francisco Fernández de Castañeda con quien tuvo 5 hijos; después pasó a segundas nupcias con don Pedro Miguel Martínez, difunto; declara que su casa la tiene grabada a favor de la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción, en este matrimonio tuvo 4 hijos. Nombra como albacea a su hijo don José Fernández de Castañeda y como herederos a todos sus hijos.
Don Pedro Francisco de Villa, natural del pueblo de [Atzalan], Jurisdicción de Jalacingo, avecindado en la Hacienda el Lencero, hijo legítimo de don Andrés de Villa y doña Josefa Cabañas, difunta, otorga su testamento donde declara está casado con doña Juana Pérez Pensado, con quien ha procreado a María de la Luz, de 13 meses de edad. Declara que la Hacienda el Lencero, perteneciente a los bienes del finado don Manuel Antonio del Valle, la tiene en arrendamiento por 4 años, pagando de renta anual 1 500 pesos, de cuyo arrendamiento restan 15 o 16 meses, teniendo los pagos en orden. Declara como bienes una tiendita en el paraje de Corral Falso, en terreno y casa perteneciente a don Juan de Bárcena, a quien las tiene arrendadas, cuya tienda asciende a 2 000 pesos, de cuyas utilidades que produce la mitad pertenece a su hermano don José Pensado. Nombra como albaceas a su esposa doña Juana Pérez Pensado, junto con don Juan Antonio Pérez Pensado, padre de su esposa, y a don Cipriano Pensado, hermano político del otorgante. Y como heredera universal designa a su citada hija y al póstumo o póstuma de que se halla grávida su mujer.
María Rosana Pérez Chamorro [Mariana Pérez Chamorro], natural y vecina de esta Villa, hija legítima de don Miguel Pérez Chamorro y de doña María Josefa Monasterio [María Josefa de la Cruz], difuntos, ordena su testamento donde declara que la casa de su morada quede a beneficio de sus dos hijas, María Guadalupe y Antonia Josefa Castañón. Declara que a su hija Inés Castañón, cuando contrajo matrimonio con don Antonio Pérez Pensado, le dio 200 pesos para que comprara una buena cama dorada, colchón, almohadas, sábanas y colchas, y por la presente manda se le den otros 200 pesos. Declara que a su hijo José Ignacio Castañón, debido a que le ha suministrado más del dinero que le corresponde de sus bienes, en gastos para su subsistencia en el colegio, como los que ha invertido en las demencias que ha padecido, considera no le corresponden más bienes.
Doña María Josefa Atenas [de Bobadilla], natural de la Nueva Veracruz y residente en esta Villa, hija de don Juan de Atenas, y de doña Andrea Josefa Leguinazabal, otorga su testamento, en donde declara; hace 25 años contrajo matrimonio con don Sebastián Fernández de Bobadilla, procrearon a Sebastián, José Ignacio Jacinto, Juan y María Francisca Javiera Fernández de Bobadilla y Atenas, nombra por albacea a su citado marido.
Don José Miguel Rodríguez Rojo, natural de la Villa de Xalapa, vecino de esta doctrina de Xilotepec, hijo legítimo de don Andrés Rodríguez Rojo y de doña Francisca Antonia Garrido, ambos difuntos, otorga poder a su esposa doña Micaela Ángel de Ortega y a don Manuel Ignacio Aparicio, para que después de su fallecimiento hagan y ordenen su testamento en los términos y modo que les tiene comunicado, a quienes en el mismo orden nombra como sus albaceas. Nombra como heredera a su hija legítima y única María Micaela Rodríguez de Ortega.
El Presbítero don Francisco Pablo Verenguier [y Acosta], natural y vecino de esta Villa, otorga poder especial a don Juan Ledesma, su sobrino, de esta vecindad, para que a nombre de él, haga y ordene su testamento y final voluntad, con las cláusulas, circunstancias, y declaraciones que convengan, según las comunicaciones y avisos que de palabra o por escrito le dio.
Don Francisco Sáenz de Santa María, Regidor Perpetuo del Ilustre Ayuntamiento de esta Villa de Xalapa, natural de la Viguera en la Provincia de la Rioja, hijo legítimo de los difuntos don Manuel Sáenz de Santa María y de doña Catarina Martínez, otorga su testamento y declara que es de estado soltero. Señala que en poder de don José Antonio de Bárcena, de este comercio y vecindad, tenía hace unos 7 años, 2 000 pesos, de los cuales le ha entregado algunas partidas; y es su voluntad que con el resto se pague su entierro y gastos de su enfermedad. Menciona que el Ayuntamiento le debe de 2 000 pesos. Nombra albacea a don José Antonio de Bárcena, para la ejecución de su sencilla disposición.
Don Juan Teyo, soltero y natural del pueblo de Pousada, en el reino de Galicia, Arzobispado de Santiago, de 28 años de edad, hijo legítimo de don Pedro Teyo y de doña Josefa Castelán, difuntos, otorga su testamento donde declara por bienes de 4 000 a 5 000 pesos en plata efectiva, unas hebillas y charreteras de oro, un reloj del mismo metal y la ropa de su uso. Nombra como albaceas y tenedores de bienes a don Juan Ángel Cambre, vecino y del comercio de Veracruz, y por su ausencia a don Alonso Usal y García, del mismo comercio y vecindad, a quienes también nombra como sus herederos universales.