Don Fernando Álvarez, hijo de los difuntos Jerónimo Álvarez y de Leonor de Matos, natural del Arzobispado de Santiago Galicia y vecino del pueblo de Xicochimalco, casado con Josefa Manuela Morales, viuda de Pedro Salazar, otorga poder para testar a Bernardo Gorrón, vecino del pueblo de Coatepec, y nombramiento de albaceas al citado Gorrón, en compañía de Antonio José de Olmos, vecino de ese pueblo y como heredera universal designa a la Virgen de Guadalupe.
TESTAMENTOS
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Felipa Monge, vecina de este pueblo, hija legítima de José Monge y María Gorrón, casada en primeras nupcias con José Morales, viuda de don Antonio José de Olmos, su segundo esposo, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a don Fernando Álvarez, vecino de Xicochimalco, y como herederos nombra a Antonia, María Rosalía, José Rafael y Manuel José, sus hijos legítimos del primer matrimonio, junto con José Mariano, hijo legítimo del segundo matrimonio.
El ciudadano Diego Melchor Gutiérrez, hijo legítimo de don Diego Melchor [Gutiérrez] y de doña Mariana Josefa García, sus padres ya difuntos, vecinos que fueron del pueblo de Yshuacan [Ixhuacán] de los Reyes, de donde es originario; otorga su testamento en la siguiente manera: Ordena que su cuerpo se traslade al pueblo de Jico [Xico] y se sepulte delante de la capilla del santísimo. Declara que es casado con María Dolores Galán, quién no trajo a su poder ningún capital ni él tenía nada al tiempo de su enlace, en dicho matrimonio han procreado a catorce hijos, entre solteros, dos casados, una viuda y uno ya difunto. Declara que a los hijos que se casaron les dio dinero en efectivo, animales de carga y cubrió con gastos de entierro de quienes fallecieron y ordena que se descuente de lo que les toque en las hijuelas de división. Expresa que no recuerda tener deuda pasiva, más en el evento de que aparezcan y se justifiquen las satisfarán sus albaceas, así como recaudarán las que pueda haber activas. También declara que a su hijo Manuel de Jesús Gutiérrez, es quién durante doce años ha llevado sobre sí todo el trabajo y giro de sus negociaciones, adquiriéndose por su industria y afanes, algunos aumentos, por cuya razón para compensarlo es su voluntad mejorarlo en el quinto de sus bienes libres. Instituye y nombra por sus únicos y universales herederos a sus catorce hijos en partes iguales. Nombra por tutora y curadora ad bona de sus hijos menores a su esposa María Dolores Galán y suplica al señor juez que lo sea competente se sirva discernirle el cargo sin exigirle fianza alguna, Y nombra por sus albaceas testamentarios y tenedores de todos sus bienes a su esposa María Dolores Galán y a su hijo Manuel de Jesús Gutiérrez. Finalmente, aunque los referidos albaceas les constan cuáles son sus bienes, no obstante, a esto para la mayor amplitud a ésta disposición pondrá una lista de ellos al pie de la copia que le ministre el escribano, cuya lista será también firmada por él y autorizada por el presente escribano rubricando estas fojas de su puño, sin este requisito de rúbrica no será válido cualquier que aparezca. Finalmente revoca y anula todos los testamentos, codicilos, poderes para testar y otras disposiciones que antes de esta haya hecho u otorgado por escrito o por palabra.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINODiligencias sobre apertura de testamento cerrado del presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, cura de la doctrina de Tlacolulan, otorgado en esta ciudad de Xalapa el 5 de julio de 1832; primeramente, se presenta la solicitud de los albaceas, que lo son el presbítero don José Joaquín Ortiz, cura de la doctrina de Zacatlán de las Manzanas, y don José María R[odríguez] Roa, de esta vecindad, nombrados por codicilo, donde suplican se abra el testamento, se les devuelva el testimonio de codicilo para evitar confusiones; que los ciudadanos Florencio Aburto y José María Guerra, testigos de dicho testamento, reconozcan sus firmas y den testimonio de su presencia en el otorgamiento del testamento; que se presenten ciertas personas para reconocer las firmas de los testigos que están ausentes y de los que ya fallecieron; para que en presencia de los testigos se proceda abrir el testamento; y finalmente, abierto dicho testamento se sirva el alcalde a reducirlo a escritura pública, agregándolo el escribano a su registro. Posteriormente, se cita el codicilo y se presentan los testimonios de los testigos: José María Guerra, Florencio Aburto, Joaquín Guevara, Manuel Cosa, Ángel de Ochoa, Pedro Figueiras, José Manuel Laredo, Bernardo Sayago, José María Ruiz, Juan Nepomuceno César. Hecho esto se realizan los autos para abrir el testamento, en el cual el presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate dice ser originario de esta ciudad de Xalapa, hijo legítimo de don Félix Ruiz y de doña María Teresa Ortiz de Zárate, ya difuntos, en cuyo testamento ordena lo siguiente: Declara por bienes 2 800 pesos en poder de don Bernabé de Elías Vallejo, de este comercio; la casa de su habitación, ubicada en esta ciudad en la calle Nueva; otra casa chica en situada en la misma calle, cerca de la esquina que da vuelta para la de Belén; otra casa situada en la calle de la Caridad, de esta ciudad, que reconoce 380 pesos a favor de la cofradía de Ánimas de esta parroquia; la mitad del valor de la casa que actualmente habita su hermano, el presbítero don José María Ruiz, en esta ciudad, en la calle el Ganado, entre otros bienes. Manda que de sus bienes se den 200 pesos para ayuda en la construcción del templo que se está reedificando en el pueblo de las Vigas de la doctrina de Tlacolulan. Ordena se den 200 pesos para los pobres de la feligresía del Chico; 100 para los de Tlacolulan; 100 para los de la doctrina de Xicochimalco; y 100 para las mujeres pobres del pueblo de la Joya, de la referida doctrina de Tlacolulan. Ordena que a Teresa Ramírez, a María Gertrudis y a Carmen Hernández, sus sirvientas, se les den a cada una 200 pesos. Manda que a su compadre, Mariano de la Cruz, vecino de la Vigas, hijo de tío Santiaguito, se le den 150 pesos en legado. Ordena que las tres casas queden a disposición de su hermano, presbítero don José María Ruiz, para que disfrute de sus rendimientos, y luego que fallezca su hermano quedará la casa chica de la calle Nueva a beneficio del Beaterio de esta ciudad, para que sirva de auxilio a las niñas pobres que carezcan de recursos para permanecer en dicha casa de recogimiento. Y la casa de su morada y la de la calle de la Caridad, se consignen a la cofradía de Ánimas de esta parroquia, con la condición de que por cada casa digan por su alma doce misas cada año. Ordena que la mitad de la casa que le pertenece, una vez que fallezca su hermano se reparta entre sus tres sirvientas y entre Feliciana Díaz de Párraga y Juana Delgado, hija de doña Josefa Delgado. Y del remanente de sus bienes nombra como heredero a su hermano. Nombra como albacea testamentario a don Francisco Díaz Rosas, vecino y del comercio de esta ciudad, y a su hermano presbítero don José María Ruiz. Finalmente, se ordena registrar dicho testamento en el registro del escribano.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOMateo Jácome, vecino del pueblo de Xicochimalco, hijo legítimo de Lorenzo Hernández y de Francisca de la Cruz, otorga su testamento donde declara como bienes suyos 58 vacas de vientre, 13 becerros, 40 caballos, 5 yuntas, 6 yeguas y 2 potros. Declara asimismo ser casado con Juana de Alejandra quien no trajo dote alguna y él contaba con 18 mulas, tuvieron durante su matrimonio 5 hijos. Nombra como albacea y tenedora de sus bienes a su mujer Juana Alejandra y como herederos a sus hijos.
Don Pedro Gorrindo Palomino, hijo legítimo de don Juan Gorrindo Palomino, vivo, y de doña Inés Rodríguez, difunta, natural del puerto de Santa María y vecino del pueblo de Teocelo, otorga poder para testar a su mujer doña Gertrudis Josefa de Campo y a don Fernando Álvarez, su compadre, vecino del pueblo de Xicochimalco. Declara fue casado por primera vez con María de las Nieves con quien tuvo 4 hijos, y por segundas nupcias con la dicha doña Gertrudis con quien tiene 5 hijos y un póstumo que tiene en el vientre. Nombra como albaceas testamentarios a su mujer y a su compadre. Nombra como herederos universales a sus hijos.
Doña Francisca Paula Jácome, viuda de don Juan Miguel Rebolledo, natural del pueblo de Xicochimalco y vecina de Coatepec otorga su testamento donde declara que tuvo por hijos con el mencionado don Juan Miguel Rebolledo a Fernando José Rebolledo de 54 años, a Mariano Rebolledo de 48, a Juan Manuel Rebolledo de 46, a Jerónimo Rebolledo de 44, a María Isabel Rebolledo de 42, casada con don Luis Domínguez, Calixto Mariano Rebolledo de 40, Antonio Matías Rebolledo de 35, Francisco Eustaquio Rebolledo de 33, José Ermenegildo Rebolledo de 30, y a Martín Rebolledo de 27 años. Nombra como sus albaceas testamentarias a sus hijos Fernando, Mariano, Calixto Mariano y Antonio Matías Rebolledo y como herederos universales a todos sus hijos.
Don Francisco Antonio Jácome, en representación de su madre Juana Crisóstoma Sánchez, ordena el testamento de su padre Juan Francisco Jácome, vecino del pueblo de Xicochimalco donde declara que su padre fue casado con doña Juana Crisóstoma Sánchez, con la cual tuvo por hijos a don Francisco Antonio Jácome, María Josefa doncella, Josefa Manuela doncella, Juan José y Gertrudis Josefa. Nombra como albacea testamentaria a doña Juana Crisóstoma y como herederos universales a sus ya citados hijos. Declaró que sus deudas, derechos y acciones que le pertenecen lo sabe su albacea.
Francisca Paula Jácome, natural de Xicochimalco y vecina de Coatepec, hija de los difuntos Juan Jácome Hernández y Mónica Efigenia Morales, realiza testamento en donde declara es casada con don Juan Miguel Rebolledo con quien procreó a Fernando José y a Mariano José, Juan Manuel, Jerónimo, María Isabel, Calixto María, Antonio Matías, Francisco Eustaquio, José Esmerejildo y Martín José. Otorga 100 pesos a la Cofradía de Jesús. Nombra como albaceas a su marido e hijos, a quienes nombra como sus universales herederos.
Don Fernando Álvarez, natural de la Villa de Cambados, en el Reino de Galicia, Obispado de Santiago, vecino del pueblo de Xicochimalco, jurisdicción de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Jerónimo Álvarez y doña Leonor Matas, casado en primeras nupcias con la difunta doña Josefa Manuela Morales y en segundas con doña Bárbara Rita Rendón, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a don Gaspar de Olavarrieta, vecino de este pueblo, junto con don Ambrosio Rendón, vecino de las rancherías de San Marcos, y como heredero designa a Fernando, su hijo legítimo del segundo matrimonio.