José Joaquín Caballero, natural del pueblo de Banderilla y vecino de Xilotepec, hijo legítimo de Rafael Caballero y María Álvarez, casado con Manuela de los Reyes, otorga su testamento donde nombra como albacea testamentaria y heredera universal a María Teresa Caballero, su hermana, viuda de Simón de Rivera, para que después de muerto entre en todos sus bienes, deudas, derechos y acciones.
TESTAMENTOS
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Antonio Barradas, vecino del pueblo de Jalapa, natural del pueblo de Xilotepec, hijo legítimo de Tomás Barradas y de Juana de Mendoza, otorga poder para testar a favor de Margarita de Castro, su legítima mujer; al Capitán Bartolomé de Castro, y al Secretario Sebastián de la Peña, todos vecinos de Jalapa. Declara ser casado en su primer matrimonio con Flora de Torres, difunta quien trajo a su poder 2 mulas de carga aparejadas y una yegua en pelo. Contrajo segundas nupcias con Margarita de Castro, quien trajo dinero como dote y procrearon un hijo.
Diego Ortiz de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Diego Ortiz de Zárate y de Francisca Rizo, natural del pueblo de Xilotepec, otorga su testamento, donde declara ser casado con Margarita García Soler, quien no trajo dote ni capital alguno al matrimonio y durante él procrearon 8 hijos; debe 200 pesos a Juan de Echagaray Contador de las Reales Cajas de la Veracruz, debe 126 pesos a Luis Fernández de Ulloa, debe a Francisco Domínguez, vecino de Naolinco, 20 reales. Tiene entre sus bienes 15 mulas aparejadas, la casa en la que vive y un esclavo negro nombrado Salvador; 12 pesos y 4 reales que le debe Antonio Luis, entre otros bienes menores. Nombra como herederos a sus hijos y como albacea y tenedora de sus bienes a Margarita García, su mujer, a Juan José Ortiz de Zárate y Luis Beltrán Ortiz de Zárate y sus hijos.
Matías Pérez, natural y vecino de Jilotepec, hijo de los difuntos Andrés Pérez y Juana de Torres, hace su testamento en donde declara: es casado con Sebastiana de Moctezuma, procrearon 6 hijos, nombra albaceas a su mujer y a su hijo José, Francisco y Miguel, nombra herederos a sus hijos.
Don José Miguel Rodríguez Rojo, natural y residente de esta Villa, avecindado en la Doctrina de Xilotepec de esta Jurisdicción, hijo legítimo de don Andrés Rodríguez Rojo y de doña Francisca Antonia Garrido, ambos difuntos, otorga su testamento donde manda que del quinto de sus bienes se den 100 pesos al cura del pueblo de Xilotepec para que los invierta en beneficio de aquella iglesia. Declara estar casado con doña Micaela Ángel de Ortega, con quien procreó únicamente a María Micaela Rodríguez de Ortega, mayor de 25 años de edad. Declara por bienes el Trapiche de la Concepción, situada en la Doctrina de Xilotepec, la casa de su morada y otras dos casas por concluir frente a la iglesia del Señor San José de esta Villa. Nombra como albaceas a su esposa, a su hija y a don Manuel Ignacio Aparicio, como heredera nombra a su hija.
Antonio Barradas, natural del pueblo de Jilotepec, vecino de Jalapa, hijo de Tomás Barradas y de doña Juana de Mendoza, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Luis Fernández de la Flor y Pareja 5 pesos, al Convento de San Francisco 500 pesos que tiene a censo sobre su rancho. Tiene en su rancho 40 cabras de Francisco de Thormes, más 24 cabras de don José Pérez de Arellano. Simón de Espinosa de los Monteros, labrador en el Valle de Huamantla, le debe 20 pesos. Declara por bienes suyos 5 mulas aparejadas, 4 caballos mansos y un chinchorro de ovejas con sus cabras; el maíz que esta encerrado en la troje; la casa con su solar en la que vive; 2 caballerías de tierra que posee en San Miguel el Soldado; debe a los indios de Xilotepec 40 pesos como se verá por sus recibos, entre otras deudas que tiene y le tienen. Nombra como albaceas testamentarias a Margarita de Castro, su mujer, a José Rincón y a don José Pérez de Arellano y como sus herederos nombra a sus 4 hijos.
Testamento de Diego Ortiz de Zárate, natural del pueblo de Xilotepec, de esta jurisdicción, hijo legítimo de Juan Ortiz de Zárate y de Juana Díaz, difuntos.
El Bachiller José de Villa y Grajeda, Presbítero Domiciliario de este Obispado, hijo legítimo de José de Villa y de Magdalena de Grajeda, vecinos que fueron de Zacapoaxtla, provincia de San Juan de los Llanos, de donde es natural, otorga su testamento donde declara ser ordenado presbítero a título con las lenguas mexicanas y totonacas. Entre sus bienes tiene un sitio de tierras de ganado mayor y 2 caballerías más donde fundó el rancho de labor de maíz en que tiene además otros bienes. Declara le son deudoras Juan Bautista Milanés, vecino de Perote, Simón de Guevara, vecino de Xilotepec, entre otras personas que menciona. Asimismo él es deudor de otras personas. Nombra como albaceas testamentarias a los Licenciados Juan Ruiz de Aguilar, Cura propio de Zongolica; y a don Tomás de Malpica, Presbítero vecino de Perote, y como heredera nombra a Magdalena de Grajeda, su sobrina.
Jacinto de Herrera, presbítero, vecino de Tlacolulan, dio poder al bachiller Sebastián de Pedraza, vecino de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos civiles y criminales, y en especial vea lo relativo a la fundación de una capellanía que por cláusula de testamento, mandó instituir Hernando Rodríguez Barrera en la Villa de Tepeaca.
Doña María Josefa de Acosta y Barreda, natural y vecina de esta villa, de 54 años de edad, hija legítima de don Felipe de Acosta y de doña María de la Barreda y Gayón, difuntos, otorga su testamento donde declara contrajo matrimonio con don Mariano de Campo, de esta vecindad y comercio, quien recibió de su dote 1,812 pesos, y él tenía como 8,000 pesos de capital; de cuyo matrimonio procrearon a don Francisco de Paula Campo, Clérigo Presbítero; al religioso dominico Fray Rafael; a doña María Guadalupe, de 24 años de edad; a don Miguel José, de 23 años; a don Juan Bautista de 22 años; a don Mariano Antonio de 21 años; a doña María de la Luz y a doña María del Carmen, cuatas de 18 años. Declara que por parte paterna debe percibir de su porción hereditaria las tierras del rancho de los Ojuelos, situado a un lado de la venta de Lencero. Declara que el rancho del Tecuane ubicado en términos de esta jurisdicción, que en el día se halla en litis con los indios del pueblo de Naolinco, con otro pedazo de tierra que linda con el trapiche de la Concepción, que también se halla en litigio con el pueblo de Xilotepec, vencidos los litigios, se agregarán a la masa común de sus bienes. Declara tener en su poder y cargados sobre sus bienes, con causa de réditos de 5% anual, la cantidad de 700 pesos para una memoria de misas a favor de su hermano el Señor Doctor don Juan Antonio de Acosta, cuya cantidad deberá rebajarse de su dote. Ordena sacar 100 pesos del quinto de sus bienes y se le entreguen a su ahijada María Josefa Aparicio, a quien ha criado en su casa. Nombra como albaceas testamentarios a su hijo el presbítero don Francisco de Paula, a su esposo y al Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa. Nombra como herederos a sus hijos.