Don Tomás Manuel de San Martín, de estado soltero, hijo legítimo de don Juan de San Martín y de doña Antonia Gomdinilla, vecinos de Santander, de donde el otorgante es natural y vecino de la ciudad de la Puebla, otorga su testamento donde declara que todos cuantos intereses ha manejado pertenecen a su amo don Tomás Pereira, vecino y del comercio de la Puebla, a quien nombra como su albacea. Nombra como herederos a sus padres.\t
TESTAMENTOS
3003 Descripción archivística resultados para TESTAMENTOS
Miguel Viveros, natural y vecino de esta villa, hijo legítimo de don Francisco Viveros y de Manuela María Cordero, otorga su testamento donde declara fue casado con Antonia González de la que no tuvo hijos, en segundas nupcias se casó con su actual esposa María Ana de los Dolores Cruz y Castro, con la que ha tenido por hijos a José Felipe, de 26 años, y a José María, de 21 años. Declara por bienes la casa de su morada y un obrador de lozas. Nombra como albacea a don José Fernández de la Castañeda y como herederos a sus hijos.\t
Doña Ana Gertrudis Barberena, hija legítima de don Juan Francisco Barberena y de doña Ana María Salgado, natural de la Ciudad de Orcasitas en la colonia del Nuevo Santander, Obispado del Nuevo Reino de León, mujer legítima de don Diego Leño, otorga poder a dicho don Diego Leño para que haga y ordene su testamento como se lo tiene comunicado. Declara haber tenido dos hijos llamados Joaquín y María Josefa, ambos menores de edad. Nombra a su marido como albacea y como herederos a sus hijos.
Doña Ángela Jaimes, viuda de don Joaquín López, vecina de esta villa, hija legítima de don Sebastián Jaimes y de doña Josefa Pérez, difuntos vecinos que fueron de esta villa, otorga su testamento donde declara fue casada con el expresado don Joaquín López, de cuyo matrimonio tuvo dos hijos, los cuales murieron sin sucesión. Nombra como albacea a su sobrino don Manuel Allén y como herederos al mencionado don Manuel de Allén y a sus demás sobrinos Ana Allén, Francisco y Bernarda Gertrudis Rangel.
Don Domingo Devia, natural del lugar de Borgorrato [Borgoratto], Provincia de Onella, Obispado de Albenga, Reino de Cerdeña, residente en esta Villa, e hijo legítimo de don Esteban Devia y de doña Magdalena Devia, difuntos; dijo que por cuanto tiene determinado embarcarse en la Ciudad y puerto de Veracruz, para pasar a los Reinos de Castilla, otorga su testamento de la siguiente manera: declara no estar casado, ni tener hijos. Nombra como albacea y tenedor de sus bienes a don Carlos José Serra, vecino de esta villa, a quien nombra como su heredero universal.
Doña María de Thormes, natural de esta Villa, doncella e hija legítima de don Juan de Thormes y doña Rosa Palacios, difuntos, otorga su testamento en el que ordena se venda la casa de su morada, para que con su producto se paguen todos los gastos de su testamento, entierro, mandas y demás, ordenando que se entregue el quinto del sobrante de sus bienes a su ahijada Rafaela Moral. Nombra como albacea a don Pedro [Rafael] del Moral, y como heredera universal a su alma.
Don Vital Fernández, vecino de la Villa de Aguayo, en el Nuevo Santander, viudo de doña Francisca de Vergara, otorga su testamento donde declara haber tenido un hijo con su difunta esposa, nombrado también Vital. Declara por bienes entre diez u once manadas de yeguas aburradas y demás bienes que están en poder de su madre, doña María de Córdoba, de la misma Villa. Nombra por albaceas a doña María de Córdoba, junto con don Fernando González Pacheco, y como heredero universal designa a don Vital Fernández, su hijo legítimo.
Don José Gregorio de Cosío, Clérigo Presbítero, ex jesuita, natural de la ciudad de la Nueva Veracruz, residente en esta Villa, hijo legítimo de los difuntos don Juan Domingo de Cosío y doña Catarina de Soto Guerrero, otorga su testamento donde declara no tener bienes, a excepción de lo que adquirió durante el tiempo en que estuvo en Roma a fuerza de su economía, de las limosnas que recibió por misas que fueron noventa y un lugar de monte llamado San Pedro. Ordena se finquen tres capellanías de misas diarias, que en dicha ciudad de Roma corre con ellas su apoderado, el Presbítero don Lorenzo Conti, nombrando a éste como albacea para que éstas no se pierdan y para que su apoderado pueda fincarlas, dándole todo el poder que se requiera para que nombre por patronos y haga los llamados de capellanes que le parezcan, prefiriendo a don Juan Antonio Nava, a don Javier Martínez y a don Francisco Bernárdez, todos presbíteros ex jesuitas, los dos primeros residentes en Roma y el tercero en Cádiz, para que los destine en beneficio del alma del otorgante, de las de sus hermanos don Manuel Joaquín y don Francisco Antonio Timoteo de Cosío y de su demás familia, como también para ayuda de la celebridad del Santísimo Patriarca Señor San José y de Nuestra Señora del Rosario en la Iglesia de Santa María del Sufragio en dicha ciudad de Roma. Nombra como albacea a doña Ana María de Cosío, mujer legítima de don Manuel de Villa y Gibaja, vecinos de la Nueva Veracruz, en cuya casa y a sus expensas vive el otorgante.
Don Miguel Manuel de Torquemada, vecino de esta Villa, hijo legítimo de los difuntos don Joaquín [Ildefonso] de Torquemada y doña Ildefonsa [Martínez] Navarro, casado con doña María Josefa Ladrón de Guevara y Campo, con quien no tuvo sucesión, por la presente otorga poder para testar a don José de Arias, de esta vecindad, a quien también nombra como su albacea testamentario. Nombra como heredera a su alma.
Doña María Ignacia de Alba, vecina de esta Villa, viuda y albacea de su difunto marido don Francisco Ignacio de Herrasti, dijo que por cuanto su marido fue albacea de don Ignacio Xavier de Urrutia y Landaburu, difunto, según poder para testar que le otorgó en esta Villa el 11 de Noviembre de 1784; Herrasti nunca tuvo tiempo de otorgar el testamento de don Ignacio Xavier de Urrutia, de tal manera que por la presente otorga, como albacea de dicho su marido, el testamento del expresado Urrutia en virtud del poder que le confirió, por lo que declara que el mencionado Urrutia falleció el 10 de abril de 1790 y fue sepultado en esta parroquia. Declara que una de las últimas voluntades del difunto fue fundar una capellanía colativa de 40 misas rezadas al año sin señalamiento de altar ni iglesia, con el principal de 5 000 pesos, cuyos capellanes y patrones habían de ser hijos legítimos de don Domingo de Lexaburu y Aleiaga y de doña Josefa de Urrutia y Landaburu, su mujer, vecinos de Cádiz, y sobrinos de dicho don Ignacio Xavier de Urrutia; y por falta de éstos a don Manuel de Herrasti, presbítero, ahijado del mismo don Ignacio Xavier; y por muerte de éste a don Mariano y a don Joaquín de Herrasti, hijos de la otorgante y de dicho Francisco Ignacio de Herrasti, y por la falta de éstos a los demás descendientes de don Francisco Ignacio de Herrasti y de dicha la otorgante, pero no habiendo ninguno de los mencionados, le corresponde a los hijos de doña Josefa de Alba y don Felipe Basterra, y por falta de éstos a los hijos de doña Juana de Alba y de don José Miguel de Iriarte, ambas familias residentes en Cádiz, y ambas mujeres hermanas de la otorgante, cuya capellanía ha sido fundada desde el 7 de noviembre de 1794. Por otro lado, fue la última de voluntad de Urrutia nombrar como heredero universal a Francisco Ignacio de Herrasti.