Antonio Cayetano, hijo legítimo de los difuntos José Hernández y Tomasa de Pomares, casado con Josefa Petrona Martínez Domínguez, realiza testamento, en el cual nombra por albacea testamentaria a su citada esposa, junto con don Blas Fernández Álvarez, vecino de este pueblo de Jalapa, y como herederos a sus hijos José Antonio, Luisa María y Francisco.
TESTAMENTOS
3003 Descripción archivística resultados para TESTAMENTOS
Don Salvador Antonio de Bocanegra, vecino del pueblo de Zumpango, por certificación del Bachiller don Pedro Manuel Cortés, fue nombrado albacea del difunto, Juan Ignacio Cisneros, junto con Bernarda de Bocanegra, viuda del difunto e hija del que declara, por lo que solicita se haga declaración de la memoria y testamento con todos sus requisitos.
Manuela Pérez, viuda de don Pedro de Torres, españoles ambos, casada en primeras nupcias con Simón García, otorga su testamento; nombra como albacea testamentario a Luis García, hijo de su primer matrimonio, y como herederos universales a sus hijos Luis García, Gertrudis García, Petrona Josefa de Torres y Francisca Antonia de Torres.
Doña Margarita Jaimes Alfonso, vecina de esta villa de Córdoba, viuda mujer que fue del Capitán don Diego Dávila Barrientos, quién le otorgó poder para testar, debajo de cuya disposición falleció en la ciudad de México el 18 de mayo pasado; por la presente otorga y ordena el testamento con las cláusulas, mandas, legados y declaraciones que le comunicó su difunto marido: Declara haberle dado sepultura según su voluntad en la iglesia del convento de Nuestro Padre San Diego, en la ciudad de México. Declara que cuando contrajeron matrimonio, llevó a su poder 2 000 pesos de dote, en parte del valor de la hacienda de labor nombrada Cozitlan [Cotzitla], que está en la jurisdicción de Quichula [Quechula], y su marido le dijo que trajo al matrimonio como caudal unos 300 pesos en ropa de vestir y en el valor de un negrito que vendió y lo procedido lo gasto en casamiento de una pobre. Y durante su matrimonio procrearon diez hijos legítimos cuatro varones nombrados Diego, Alonso, Juan y Francisco Dávila Barrientos; y seis hijas nombradas María, Margarita, Agustina, Ana, Ángela Dávila Barrientos, mujeres casadas a quienes les brindó diferentes cantidades de dote; e Isabel Dávila Barrientos, doncella de dieciséis años. Declara como bienes la hacienda nombrada San José Cozitlan [Cotzitla], que está en el paso de Quichula [Quechula]; una hacienda o rancho de labor nombrado San Isidro, en dicha jurisdicción; y asimismo, otro rancho nombrado San Bartolomé, en dicha jurisdicción, con las características y condiciones que se mencionan en la escritura; y una hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada San José de Omealca, en la jurisdicción de la Veracruz Vieja y doctrina de esta villa de Córdoba; así como, una casa en el pueblo de Quichula [Quechula]; entre otros bienes. Por último, en dicho testamento nombró como sus albaceas testamentarios y tenedor de bienes a la dicha doña Margarita Jaimes Alfonso y a sus hijos Diego, Alonso y Juan Dávila Barrientos. Y por sus herederos universales a los diez hijos, mencionados en el acta.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODiego de la Cruz, vecino de esta villa de Córdoba, dijo que hace cuatro días que murió Francisco de la Cruz, su hermano, quién por la gravedad del achaque y su aceleración no hubo lugar de otorgar su testamento y sólo se hizo una memoria en presencia de diferentes testigos, en la que consta los pocos bienes que dejó y dependencias que tenía, en la cual nombra como albacea al otorgante. Y respecto a que tiene hechos diferentes gastos en su entierro y enfermedad, para que se paguen junto con sus dependencias, pide se sirva su merced, presentada dicha memoria, mandar que los testigos de ella, comparezcan y declaren si dicho Francisco de la Cruz la hizo y otorgó por su última voluntad estando en su entero juicio; y hechas las declaraciones, se sirva su merced declarar la citada memoria como testamento nuncupativo y que los pocos bienes que dejó se valúen y se vendan para dar cumplimiento a la voluntad del difunto.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODoña María Martín Lomelín, vecina de esta villa de Córdoba y natural de la ciudad de México, viuda de Bernardo López de Guzmán, difunto, hija legítima de Miguel Martín Lomelín y de doña Luisa de los Reyes, otorga su testamento en la siguiente manera: Manda ser sepultada en la iglesia parroquial de esta villa, inmediato a la pila del agua bendita. Manda que se den 2 pesos a cada una de las cofradías sitas en la iglesia parroquial de esta villa y a la fábrica material de la iglesia parroquial de esta villa. Es su voluntad que por el cariño que le tiene a Ana Galván se le den 4 pesos. Declara que la viuda de Pascual de Peralta le debe 150 pesos, y que por ser pobre le perdona 50 pesos. Declara que fue casada con Bernardo López y al matrimonio ella llevó por dote 600 pesos y el susodicho no tenía ningún caudal; de cuyo matrimonio procrearon como hijos legítimos a Miguel López, casado con Petrona de Cabrera, vecina de la ciudad de los Ángeles; y a doña Gertrudis López, casada con Jacinto de Ledos y Pasos, difunto. Declara le tiene dado a su hijo 200 pesos que la otorgante pagó a don Andrés Gil, vecino de los Ángeles; 100 pesos que también habrá de pagar a don Juan Laso Nacarino, vecino de la Veracruz; veintidós mulas de carga y de silla y un esclavo negro, que le entregó a su hijo para que las trajinara, las cuales pertenecen a la otorgante; entre otros bienes que se mencionan. Señala por sus bienes una casa, donde actualmente vive que tiene separación y división con la que le dio a su hija cuando se casó; un negrito criollo de cinco años, nombrado Juan; entre otras cosas que se mencionan en el acta. Nombra como albacea testamentario y tenedor de bienes a Antonio de Aponte, vecino de esta villa. Finalmente, nombra como herederos únicos y universales a sus dos hijos.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOEl Capitán Manuel Gómez Dávila, natural de la ciudad de los Ángeles y vecino de esta villa de Córdoba, hijo legítimo del Secretario Domingo Antonio Gómez y doña Juana Dávila Valero, difuntos y vecinos que fueron de esta villa, otorga poder a doña Gertrudis de Guzmán y Picaso, su legítima mujer, a don Alonso y Juan Gómez Dávila, sus hermanos y vecinos de esta villa, para que en su nombre hagan su testamento en la manera que se los tiene comunicado. Ordena ser amortajado con el hábito de Nuestro Señor Padre San Francisco. Declara que en su primer matrimonio fue con doña Juana de Gatica Padrón, difunta, de cuyo matrimonio le quedó una hija nombrada doña Estefanía de trece años y en su segundo matrimonio con doña Gertrudis de Guzmán y Picaso, en cuyo matrimonio procrearon como hijos legítimos a José Gómez de cuatro años de edad, más o menos, y a Pedro de Alcántara de dos meses de edad. Nombra como herederos universales a sus tres hijos y curador de sus personas a José Gómez Dávila, su hermano. Y para pagar y cumplir este testamento nombra como albaceas a doña Gertrudis de Guzmán y Picaso, su mujer, y a sus hermanos, y como tenedor de bienes a José Gómez Dávila.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODoña Catarina María de Campo, hija legítima de don Tomás Miguel de Campo y de doña Inés Francisca Casados y Mendoza, vecinos de este pueblo y residentes en el de Coatepec, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a don Francisco del Día, su legítimo marido, y como heredera a su hija Josefa Antonia, hija de su primer matrimonio con don José de Amuar.
Francisco Torres, natural del reino de Génova y vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder para testar a su esposa Ana de la Trinidad de Vargas y a Fray Antonio de Lara, religioso de San Hipólito Mártir en este Convento Hospital Real de su orden, y nombra como sus herederos universales a sus hijos José Desiderio, María Candelaria, Ana María Clara, Francisco Clemente, Francisco de Paula, y a Juana.
Don Fernando Álvarez, natural de la Villa de Cambados Arzobispado de Galicia en los Reinos de Castilla y vecino del pueblo de Xicochimalco de esta jurisdicción de Jalapa, hijo de don Jerónimo Álvarez y doña Leonor de Matos, difuntos, otorga poder para testar a su esposa doña Ángela Cortés de Soria y a su suegro don Joaquín Cortés de Soria, vecino de la jurisdicción de Tlaxcala, así como nombramiento de albaceas. Declara que fue casado primeramente con doña Josefa Manuela Morales, en segundas nupcias con doña Bárbara Rita Rendón, con quien tuvo un hijo llamado don Fernando Álvarez; y en terceras nupcias con la referida doña Ángela. Nombra como heredero universal a dicho su hijo.