Juan de Dios de Sosa, natural de Jalapa, hijo legítimo de Francisco de Sosa y de María Teresa Peralta, difuntos, otorga su testamento donde declara fue casado con María Magdalena Hernández de quien le quedaron 3 hijos: José Hilario, María Guadalupe y María Polonia. Declara se casó por segunda vez con Matiana Antonia Castillo con quien y tuvo a Juan Manuel y a Romualdo Antonio, menores. Nombra como albacea, tenedora de bienes y tutora de sus hijos a dicha su mujer y como herederos universales a sus hijos excepto a José Hilario, por tener recibido lo que no le corresponde. Declara tener varias deudas, entre sus bienes se cuentan 11 vacas de vientre, 2 caballos, 2 yuntas, 2 casas de madera.
TESTAMENTOS
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Don Pedro Gorrindo Palomino, Alcalde Mayor de este pueblo, habiendo visto el expediente con lo expuesto por el Licenciado José de León, dijo su Merced que declaraba por testamento nuncupativo el papel que con el expediente aparece firmado por don José Baquero y los testigos, por lo que manda que estos documentos se pongan en el registro corriente de ésta escribanía y se dé copia al albacea don Clemente Couso.
Doña Ana de Silva Morgado y Moreno, originaria del Puerto de la Habana y vecina de Jalapa, hija legítima de don Bernardo de Silva y de doña María Margarita Morgado, difuntos, otorga poder para testar al Señor Cura Gregorio Fentanes. Ordena quede en libertad su esclava negrita nombrada Rosalía que tendrá 11 años de edad. Declara fue casada en primeras nupcias con don Domingo Rodríguez, y en segundas con don Francisco Moreno, Capitán de Granaderos y Teniente Coronel Graduado. Nombra como albacea testamentaria al dicho Señor Cura, y como heredero universal a don Francisco Moreno, Administrador de las Alcabalas de Sayula y a doña Ramona Moreno.
Don Manuel Bayo y don Pedro José Sáenz Navarrete, solteros, compañeros de negocio, el primero hijo de los difuntos don Leandro Bayo y doña Juliana Gil, y el segundo hijo de los difuntos don Francisco Sáenz Villarreal y doña María Navarrete, otorgan poder a don Juan Benito Muedra para que ordene el testamento del primero que falleciere de los 2, también lo nombran albacea y heredero a dicho Muedra.
Doña Lucía Juliana de Heredia, vecina de Naolinco y residente en este pueblo de Jalapa, hija de don Gaspar de Heredia y doña Margarita de Acosta, difuntos, otorga su testamento donde declara fue casada con don Antonio Damián de Uriza, ninguno de los 2 llevó capital al matrimonio, procrearon 5 hijos de los que 2 murieron, dentro de sus bienes están las tierras que se llaman proindivisas y que nombran de los Acosta, nombra albaceas y heredero a sus hijos Rosalía Antonia, Bernarda Antonia y Antonio Rivera.
Vicente Vela, hijo legítimo de Pedro Vela y de Gertrudis Martín Blanco, otorga poder para testar a sus hijos Juan Manuel y Micaela Vela, y a su nieto José Caballero, para que se encarguen de cumplir su testamento, en donde declara se casó por primera vez con María Monrroy, quien no llevó nada al matrimonio y él tendría 200 pesos, tuvieron 1 hija; se casó por segunda vez con María de Peñalosa, tampoco llevó nada a su poder y él tendría como 400 pesos, procrearon 7 hijos, manda se den algunas cantidades de pesos a las personas que menciona en esta escritura, por bienes tiene la casa de su morada en la calle de Techacapa, señala por herederos a sus hijos. Sus bienes, deudas, derechos y acciones que tiene y le pertenecen lo saben sus albaceas.
Don Juan Antonio de Llano, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general a doña María Eufrosina de los Ríos, su legítima esposa, para que ordene su testamento y cobre todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y otros géneros que le deban, así como arrendar cualquier bien, en los precios y tiempos que se le ofrezcan.
Don Juan Gómez de Estrada y doña Nicolasa Domínguez, marido y mujer, el primero natural de la Villa de Reynosa en el Arzobispado de Burgos en los Reinos de Casilla, residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Ventura Gómez de Estrada y de doña Ángela Pérez de Orna, difuntos; la segunda, natural del Trapiche del Rosario, doctrina de Actopan, hija legítima de don Gervasio Domínguez [Muñiz], difunto, y de doña María de la Cruz Pardo, viva, casada en primeras nupcias con don Benito Posadas; se otorgan poder para testar el uno al otro, asimismo se nombran albaceas testamentarios, y como herederos universales nombran a los hijos legítimos de ambos.
Domingo de Ochoa, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Francisco de Ochoa, Maestro Platero, y de María Guadalupe de Castro, difuntos, casado con Antonia García, otorga poder para testar a Manuel de Ochoa, su legítimo hijo, asimismo lo nombra albacea testamentario y como herederos universales nombra a sus hijos legítimos.
Don Tomás de la Cruz, vecino de Jalapa, hijo de don Agustín de la Cruz y doña Antonia Jácome, otorga su testamento, donde ordena sea sepultado en el convento de la iglesia, declara que debe a Antonio Díaz Cuevas y Catarina Díaz Cuevas y a otras personas las cantidades que menciona en la escritura, se casó en primeras nupcias con doña María Romualda Infante, quien no llevó nada al matrimonio y él tenía solamente un caballo, y los bienes que actualmente posee los hizo durante dicho matrimonio, procrearon 6 hijos; se casó por segunda vez con Andrea Hernández, su actual esposa, quien llevó al matrimonio 480 pesos, que es el valor de una casa, no han tenido hijos, por bienes señala casas, literas, mulas y bueyes, nombra por albaceas a su hijo Pedro Mariano de la Cruz, Domingo Aravalles y Manuel de Zárate, a quienes les da poder para que vendan los bienes de su propiedad y cumplan este testamento, por herederos señala a sus hijos.