El Alférez Antonio Díaz de Córdoba, vecino y labrador en la provincia de San Juan de los Llanos, hijo legítimo de Diego Díaz de Córdoba y de Ana Castellanos Durán, otorga poder para testar al Licenciado Matías Gómez de Córdoba, Clérigo de la Orden de Santiago, para que en su representación haga su testamento según las cláusulas y legados que les ha comunicado. Nombra como albaceas a Antonio Díaz de Córdoba y como herederas a Ana Castellanos, Gertrudis de Córdoba y Jerónima de Córdoba, sus hijas.
TESTAMENTOS
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Francisco de Castro, vecino de Jalapa, hijo de Félix de Castro y de Francisca de Padilla, otorga poder para testar a Bartolomé de Castro y a Sebastián de la Peña, para que juntos y después de su muerte, hagan su testamento conforme a las cláusulas y mandas que les ha comunicado. Declara ser hermano de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio en la iglesia parroquial de este pueblo; es casado con María de Medina, quien entregó 1, 700 pesos de oro común como dote. Nombra como herederos a sus hijos y como albaceas testamentarios a Bartolomé de Castro, su hijo, y a Sebastián de la Peña, su yerno.\r\n
Don Roque de Buendía, natural de Siles en el Reino de Murcia, hijo legítimo de don Francisco de Buendía y de doña Isabel Hernández, ordena su testamento donde declara ser casado con doña Inés Martínez quien al casarse trajo como dote un cercado de hortaliza, una hacienda de sembrar trigo, una hacienda de sembrar cebada, un regimiento creditario en la Ciudad de Murcia, de todo lo cual no le otorgó carta dotal y que pide después de muerto se le entregue la mencionada carta. Asimismo declara lo siguiente: le debe a Benito Monares, mercader en Alcalá de Henares lo que constare en su libro de cuentas. Nombra por su albacea testamentaria al Padre Antonio Beltrán, de la Compañía de Jesús, a Fray Tomás Rodríguez, religioso de San Francisco, a su esposa Inés Martínez y a don Antonio de Vargas, y por tenedora de sus bienes a su mujer, asimismo instituye por sus legítimos herederos a sus 3 hijos.
Bartolomé de Ortega, vecino de San Juan del Río, hijo legítimo de Bartolomé de Ortega y no se acordó del nombre de su madre porque falleció cuando él era muy pequeño, dio su poder cumplido a Domingo Marín, vecino de San Juan del Río, para que haga su testamento.
Testamento de Pedro de Arriaga, vecino de Naolinco, hijo legítimo de Fernando de Arriaga, difunto, y de Doña Ana Fernández de la Calleja; pidió que sus huesos fueran llevados a la parroquia de Naolinco, donde se hallaba sepultado su padre.
Testamento de Doña María Cortázar, viuda del Alguacil Mayor Don Juan García de Vértiz, vecina de Jalapa.
Testamento de Don Pedro González de la Higuera, natural de la Villa de Santibáñez, en Castilla la Vieja, hijo legítimo de Don Pedro González y de Doña Luisa Hernández de la Higuera, difuntos.
Doña Josefa de la Gasca y Ortega, vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a su hijo Felipe García y a Juan de Thormes, vecinos de este pueblo, para que en su nombre hagan y ordenen su testamento.
Testamento del Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, hijo legítimo del Capitán Don Diego de Orduña Loyando y de Doña Ana de Guadalajara y Castillo, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles.
Testamento del Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, natural de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, hijo legítimo de Don José de Bañuelos Cabeza de Vaca y de Doña Mariana Basurto de Oliveros.