Diego Hernández, hijo de Sebastián Hernández y de María López, difuntos, vecino del pueblo de Jalapa, otorga su testamento, donde declara tener entre sus bienes la cuarta parte de un solar y con él un jacal de rajas que posee Hernando Miguel Hernández, ubicado en este pueblo, un caballo manso, 2 toros de hierro que para en poder de Juan Camacho; una vaca; entre otros bienes y deudas que le tienen. Nombra como albacea a María Pascuala, su mujer, y a Miguel Hernández, su hermano, nombra como herederos a sus hijos Josefa y Manuela por iguales partes.
TESTAMENTOS
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Ángela Cortés, hija legítima de José Cortés y María Rodríguez, difuntos, soltera vecina del pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara tener como bienes suyos la sala de la casa donde vive que heredó de su madre en concurso de sus hermanos, una esclava negra nombrada María Isabel, de 38 años. Tiene como hijos naturales a Josefa, viuda, a Juan José de 27 años, y a Antonio Javier de 19 años. Nombra como albacea a su hijo Juan José y a José de Acosta, y como herederos a sus hijos por partes iguales.
Francisca Suero Zavala, viuda de Bernardo Velásquez, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que por la gravedad de la enfermedad que tiene otorga poder a Isabel López Ruiz Matamoros, su hermana, de la misma vecindad, para que en su nombre ordene su testamento, haciendo las mandas y legados según como se lo tiene comunicado, reservándose el entierro, herederos y mejoras, así también la nombra albacea, junto con Bernabela Antonia, su hija vecina de la Ciudad de la Veracruz y como herederos nombra a sus hijos.
Luis Casanova, natural vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Domingo Luis y Melchora de los Reyes, otorga su testamento donde declara que le debe al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, 40 pesos, a don Luis González de Lucena 15 pesos, a Francisco de Mendoza 16 y a Luis Fernández de Ulloa 14, entre otras deudas. Tiene como bienes la casa en la que vive con el solar en que esta fundada, un solar que tiene entregado a su hija Andrea como su legítima. Declara fue casado con María López con quien tuvo a Andrea, a Ana María, doncella, a Gertrudis de la Rosa. Nombra como albaceas testamentarias a Domingo de Castro, su yerno y a Francisco de Ibáñez, y como herederos universales a sus hijos.
Don Diego de Castro y Gamboa, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que don Francisco de Araciel, difunto vecino que fue de este pueblo, por cláusula de poder para testar que otorgó, lo nombra junto con otras 2 personas como su albacea testamentaria, y al encontrarse con muchos negocios en los que le es forzoso asistir y no poder cumplir en el albaceazgo, dijo que se desiste y aparta del mencionado cargo y consiente en que los demás albaceas nombrados usen del cargo libremente.
Don Jerónimo Hurtado, residente en el pueblo de Jalapa, natural del puerto de Santa María, hijo legítimo de don Marcos Hurtado y de doña Juana María Rodríguez, dijo que a más de 20 años que murió su padre; en su testamento lo instituyó como su heredero y como tutora y curadora a su madre, en cuyo poder para la legítima que le cupo, éste, encontrándose capaz para administrarla, necesitando de ella para su manutención, acepta dicha herencia con beneficio de inventario, por tanto otorga poder a don José de Montes, vecino del mismo puerto en los Reinos de Castilla, para que en su representación reciba, demande y cobre judicial o extrajudicialmente de cualesquier albaceas testamentarios los bienes que hubieren quedado por muerte de su padre.
Diego de la Torre Arnate, vecino del pueblo de Jalapa, hijo de Nicolás de la Torre [Arnate] y de Inés de Medina, difuntos, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Debe al Capitán José Camino y Velasco, Alcalde Mayor, 83 pesos y 4 reales. A él le debe el Capitán Juan de Malpica, 50 pesos, entre otras deudas. Como bienes tiene la casa en la que vive gravada con 400 pesos de censo a favor del Convento de San Francisco y 9 mulas. Una esclava nombrada María de la Encarnación, criolla; un esclavo nombrado Ventura de 10 años que es su voluntad quede libre; otra esclava nombrada Josefa de la Torre, la deja libre con sus 6 hijos, entre otros esclavos. Declara fue casado con María Rodríguez de la Higuera, quien trajo a su poder 4 esclavos y 400 pesos en reales, tuvieron 2 hijos. Nombra como albacea al Bachiller Juan de Matamoros y al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, como herederos nombra a sus hijos.
Testamento de Simón de Franqui Giovo, natural y vecino de la provincia de Tepeaca, hijo legítimo de Vicencio Franqui [Giovo] y de Ana Rodríguez Negrete.
Testamento de Don Sebastián Pérez [de Medina] que con su poder hicieron en su nombre Doña Elena Rodríguez, su legítima mujer, y el Lic. Miguel Pérez [de Medina], cura beneficiado del partido de Jalapa.
Testamento de Antonio Quiñones, vecino de Atzalan, hijo legítimo de Juan de Quiñones y de Doña María de Guzmán, naturales de dicho pueblo. Declara estar casado con Petrona Pérez, con quien procreó a Juana Quiñones, de quince años de edad; a Micaela Quiñones de trece años de edad; y a Juan de Quiñones, de once años.