José Antonio Flores, natural y vecino de Amozoc, en el Departamento de Puebla, como de treinta y ocho años de edad, hijo legítimo de José Flores Jiménez y de María Matea Gómez, difunto el primero y residente la segunda en Amozoc, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara fue casado con María Francisca Torija, difunta, de cuyo matrimonio procrearon a María Guadalupe, de quince años; María de la Encarnación, como de catorce; María Antonia, como de diez; María Bartola, como de nueve; María Soledad, como de siete; y María Catarina, como de seis. Declara por bienes una casa situada en Amozoc, de adobe revocado y cubierta de madera y azotea; un caballo ensillado y ocho burros aparejados que han bajado a Veracruz por carga, al cuidado de Sebastián Valiente, entre otros bienes. Nombra albacea, tutora y curadora de sus menores hijos a su madre, María Matea Gómez. Nombra herederas a sus seis hijas.
JUAN JOSÉ VILLA, JUEZ RECEPTORTESTAMENTOS
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María Margarita González de Ortega, natural de pueblo de Cotasta [Cotaxtla], de este departamento, y vecina de esta ciudad desde su infancia, hija de don Gregorio González de Ortega y de doña María Antonia Teodora Acosta, sus padres difuntos, de cuarenta y cinco años de edad; otorga su testamento en la siguiente manera: Declara que después del fallecimiento de sus padres ha permanecido en estado doncella, al lado de sus tíos, don José Joaquín [González de Ortega] y María Gertrudis y doña Mariana Dolores González de Ortega, ayudándoles con su trabajo personal, hasta que fueron falleciendo uno por uno, primero fue María Gertrudis sin testamento y sin sucesión, después Mariana Dolores bajo poder que otorgó para testar en favor del citado su tío y su hermano don José Joaquín, a quién instituyó por su albacea y heredero. Y el último en fallecer fue su tío, don José Joaquín, también sin testamento y sucesión a pesar de haber sido casado con la señora doña María Manuela Suárez de Ortega, con quién se ha mantenido trabajando para ganar el sustento de ambas. Manifiesta que por el fallecimiento de sus citados tíos quedó una casa de altos y bajos, muy deteriorada, situada en la segunda cuadra de la calle de la Amargura con el frente al poniente, en cuyos bajos ha vivido con su citada tía política, doña Manuela Suárez. Dicha casa, dijo, le corresponde por herencia de sus finados tíos y es la misma que está gravada desde el año de 1805 con 462 pesos y sus premios que no se han satisfecho por las continuas enfermedades y miserias con que fue afligida esta familia, cuya deuda será satisfecha con el valor de la misma finca hipotecada. Nombra por albacea y universal heredero a don Manuel Patiño, de esta vecindad.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO NACIONAL PÚBLICO INTERINOProtocolización del testamento de Rafael Lozano, otorgado el primero de agosto del presente año en el pueblo de Coatepec, ante el ciudadano Cosme Rebolledo, juez de paz de dicho pueblo. En cuyo testamento Rafael Lozano declara ser natural de Zamora y a más de veinte años vecino de la hacienda de Mahuixtlán. Declara ser soltero, mayor de veinticinco años, hijo legítimo de Tomás Lozano, difunto, y de María Nicolasa Vargas, de la cual no sabe si existe por no tener noticias de ella. Declara tener un hijo natural que se llama José Maximiliano, habido en María Juliana, viuda, el cual es menor de edad. Declara por bienes dos yuntas de bueyes aperadas, un caballo ensillado y enfrenado, una mula aparejada, una vaca, 30 cargas de maíz desgranado, el tabaco que han producido quince mil matas, entre otros bienes. Nombra como heredero universal a su hijo. Ordena que de sus bienes se saque el tercio y el quinto para que si existiera su madre se le entregue. Nombra como tutor de su hijo a don Francisco Fernández y Agudo, vecino de Xalapa. Nombra como albacea testamentario al presbítero don Mateo Rebolledo.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO NACIONAL PÚBLICO INTERINODoña Piedad Due, natural y vecina de esta ciudad, hija de don Gerardo Due, difunto, y de doña Nicolasa García, otorga su testamento en la forma siguiente: Declara que fue casada con don José María Suárez, que falleció hace dos años y de cuyo matrimonio procrearon a doña María del Carmen Suárez Due, de ocho años de edad. Que cuando contrajo matrimonio no llevó a éste dote ni caudal alguno y su finado esposo tenía la negociación del Plan de Río y como a los tres años de casados quedó la negociación por su cuenta. Declara que su esposo falleció intestado, por lo que se siguieron autos en el juzgado de primera nominación de esta ciudad, habiéndose nombrado a la otorgante albacea dativa de Suárez y tutora de su hija, cuyos autos han terminado resultando a favor suyo 1 600 pesos y a su hija como heredera de su padre. Expresa que en el testamento que otorgó en esta ciudad el 20 de septiembre de 1837 y el codicilo del 23 del mismo mes y año, dijo que don Juan Nogueira, le había prestado cuanto había necesitado, por lo que dispuso que se le pagase, sin que procediese más requisito que un simple dicho, y que por lo mismo no le debe ni un maravedí. Declara que con su ex apoderado, don Elías José Nogueira Ortiz de Zárate, tiene pendiente un juicio de cuentas ante el señor Alcalde primero de esta ciudad, el cual sigue a su nombre su apoderado actual don Félix Lucido, a quién le tiene dadas las instrucciones necesarias para que gestione lo conducente. Declara que por fallecimiento de su esposo ha continuado con el arrendamiento de la expresada venta del Plan del Río y para su manejo tiene también dadas las instrucciones a su apoderado. Finalmente nombra por albacea a don José Antonio Due y por única y universal heredera a la expresada doña María del Carmen Suárez y Due.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon José Ignacio Grajales, de treinta y cinco años de edad, natural de la ciudad de Puebla, vecino de esta desde hace veintiún años, hijo de don José Manuel Grajales y de doña Ana María Espino, difuntos, otorga su testamento en la forma siguiente: es su voluntad ser sepultado en el cementerio general de esta ciudad, sin pompa alguna. Señala que el día primero de marzo de 1838, contrajo matrimonio con doña María Demetria Acosta, y procrearon a José Rafael Teófilo Julián. Cuando contrajo matrimonio tenía de principal en una tienda que existe en la esquina de la calle de San Francisco de Paula, la cantidad de 1 600 pesos, que han disminuido por los gastos de su enfermedad, y su esposa no llevó al matrimonio dote ni caudal alguno. Señala que por los libros y cuadernos de la citada tienda constarán las cuentas activas y pasivas. Manda que sacados del quinto de sus bienes los gastos del funeral, misas y demás que deba, el resto se aplique a sus hijos. Nombra por su albacea, tutor y curador a don José María Grajales. Nombra por su heredero a su hijo José Rafael Teófilo Julián.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOJuana Ruiz, originaria del pueblo de Perote y vecina de esta ciudad, hija de Manuel Ruiz y de Seferina García, difuntos, otorga su disposición en la forma siguiente: declara fue casada con Francisco Mota, de cuyo matrimonio tuvieron a María Petrona, Josefa y Francisca Mota y Ruiz. Señala que María Petrona se casó con Ramón Martínez, y por muerte de ambos, quedó una hija llamada María Josefa Martínez y Mota. Su hija Josefa, murió sin dejar sucesión alguna. Su hija Francisca, murió, dejando a dos hijos, el uno nombrado Juan, habido de Sebastián Barradas, y el otro llamado Manuel, habido de un tal Francisco, de los que sobrevive sólo éste último. Declara que la casa que habita fue del referido Sebastián Barradas y por muerte de éste quedó a su hijo Juan Barradas y Mota, quien no dejó sucesión a su fallecimiento, y por eso le quedó a ella la casa como abuela suya. Señala que la escritura de dicha casa se las dio a María de la Luz Polo desde que vivía su nieto Juan, para que por disposición de éste la empeñara, que aún se está debiendo. Nombra por sus herederos a sus nietos María Josefa Martínez, hija de María Petrona y Ramón, y a Manuel, hijo de su hija Francisca y Francisco.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOJosé Santiago de Casas, natural del pueblo de Naolinco, de esta jurisdicción, hijo de don José Miguel de Casas y de doña Antonia Pérez, difuntos, otorga su disposición en la forma y manera siguiente: declara fue casado con doña María Josefa de Rivera, difunta, con quien procreó varios hijos que murieron en la infancia, y a doña Manuela, don José Mariano, don Miguel, don José Antonio casado con doña Rafaela Bernarda Rivera, doña Ana María casada con don Anastasio Ochoa, doña María Josefa, difunta, fue casada con don Cayetano Rivera, doña Rafaela y don Ponciano [de Casas] que murió en enero del presente año y fue casado en dos veces, siendo el primero con doña María de Jesús Rivera y el segundo con doña Ana Pérez, dejando descendencia. Por bienes tiene la casa que habita con su terreno, otra en la que tiene una jabonería con todos sus enseres incluido el terreno, además de 200 fanegas de maíz en un rancho que tiene arrendado, mulas, cabezas de ganado vacuno, cerdos, toros y caballos. Adeuda 250 pesos del arrendamiento del mencionado rancho, también debe diferentes cantidades de pesos a los ciudadanos José María Grajales, al presbítero don Manuel Casas, a su hijo José Mariano y a don Luis García Teruel. A él le adeudan los ciudadanos Pólito Rivera, don José María Andrade, don José María Pensado y Mora, don Manuel Díaz y don Pedro Suárez. Nombra por sus albaceas, a su hermano el presbítero don Manuel Casas y a su hijo don Mariano. Nombra por sus herederos a sus mencionados hijos, y manda se mejore a doña Manuela y a don Miguel, adjudicándoles la casa de su habitación, por su respectiva hijuela, satisfaciendo ellos los 500 pesos que la misma finca reconoce a favor de su hermano el presbítero don Manuel. Manda que los caballos que señaló, se le adjudiquen a su hijo Miguel, en clase de mejora.
ÁNGEL BENÍTEZ, ESCRIBANO PÚBLICOMariano Vega, vecino de Mahuistlan [Mahuixtlán], jurisdicción de Quatepeque [Coatepec], otorga su testamento de la siguiente manera: Declara estar casado con Josefa Gabriela Marín, en cuyo matrimonio tuvieron por hijos a José Lino, José Francisco, María Guillerma, María de la Luz, José de los Reyes, María Victoria, Eustaquio Doroteo y José Antonio [Vega]. Declara por bienes dos caballos y una yegua, siete yuntas y media de bueyes aperadas; un piñal que tiene contiguo un pedazo de platanar, 3 cuartillas y un almud de maíz sembrado; la casa de su morada que es de zacate y madera, y otras tres casas contiguas de igual material. Nombra como albacea a su hijo José de los Reyes Vega. Nombra como herederos a sus hijos.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANOMaría Micaela de los Reyes Aca, soltera, natural de Coatepec, vecina de esta ciudad, de treinta años de edad, hija de Felipe José Aca y de Micaela Joaquina, difuntos; otorga su testamento en la forma siguiente: 1.º Ordena que su albacea mande a celebrar misas por su alma, la de sus padres y demás de su intención. 2.º Declara que tuvo cinco hijos naturales, que todos murieron en edad pupilar y que no le quedó ningún hijo. 3.º Declara por bienes una casa de su habitación de madera, la pared del occidente es ajena, el suelo es de don Miguel del Valle, a quien debe 20 reales de dos años de rentas. Así mismo, declara que se haya en estado de suma miseria y encarga a su albacea cobrar de don Felipe Díaz de Peón o de su esposa doña Rosario del Campillo o de don José Mariano del Campillo 244 pesos que se le deben de salarios por quince meses, ocho días, a 16 pesos en cada uno que sirvió de ama de leche para la nutrición de la niña María Soledad Camila, hija legitima del expresado don Felipe y doña Rosario. 4.º También ordena que se pague todo lo que deba; posteriormente que pague al presente escribano 6 pesos que le corresponden de derecho por este testamento y que reponga con un pliego de sello primero el del cuarto, porque por su notoria pobreza se sacará el testimonio de esta disposición. Finalmente, nombra por su albacea a don Cristóbal Romero, de esta vecindad y en atención a no tener sucesión, lo nombra por su único y universal heredero.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINODon Antonio Fernández de Velasco, natural y vecino de la población de la Hoya, doctrina de Tlacolulan en este cantón, hijo de don Ignacio Fernández de Velasco y de doña María Nicolasa Farfán, sus padres ya difuntos, otorga que ordena su testamento: En el que declara que es casado con doña María de Jesús Olivares, de cuyo matrimonio procrearon a un hijo varón y cuatro mujeres. Cuando contrajo matrimonio tenía 300 pesos de capital en animales y otras frioleras y su referida esposa trajo una vaca y unas ovejas que todo importaría unos 50 pesos. También declara que tiene en su casa un niño nombrado José Luis, hijo de un fulano Lara y Gertrudis, que por haber muerto el expresado Lara y de carecer de proporción la madre, le consignó ésta al dicho niño desde que tenía tres meses de edad y de lo consiguiente se ha criado y alimentado en casa, teniendo hoy la edad de 4 años; de esta manera ordena que cuando fallezca se continué asistiendo y se le dé educación cristiana y que para los gastos tomen la cantidad que en el quinto de sus bienes va a consignarle y que cuando tengo edad competente se le entregue lo que haya quedado de la parte que le queda consignado y en el caso de que tenga mala conducta, que no quiera permanecer en compañía de su familia o llega la época de conducirse si solo, se tendrá por hecho en su favor el expresado legado y no se le dará cosa alguna; sino que el sobrante que haya a la vez se tendrá como parte de caudal del comparente y se distribuirá entre sus hijos herederos. Declara por bienes una casa ubicada en esta ciudad a la calle del Calvario, con solo el gravamen de 420 pesos; un rancho de siembra llamado el Rincón en terreno de los naturales de Tlacolulan que se lo tienen dado en enfiteusis; una cañada de una carga de sembradura llamada el Potrero, en terreno de los mismos de Tlacolulan; otro pedazo arriba de Cruz Verde, beneficiado para siembras y en terreno de los propios de Tlacolulan en los mismos términos de los anteriores; una casa de madera contigua al mismo paraje de Cruz Verde, en tierras de los San Gabrieles; las casas de su habitación y establecimiento que son los principales parajes de posada en la Hoya, con sus respectivos departamentos de tienda, amasijo, macheros, corral y demás necesario, ubicado todo en terreno de los ya citados de Tlacolulan; un pie de ganado vacuno en Actopan a la falda del cofre; animales de carga y para el servicio de posta, ganado ovejuno y cabrío; además, dos atajos de mulas, uno de cuarenta cinco y otro de cuarenta y cuatro aparejadas todas, para ejercitar en el tráfico del camino están al cargo de su hijo don José Joaquín que las gobierna la denominación de Mayordomo, quién se lleva la mitad de utilidades. Declara que en su libro de gobierno consta lo que su tienda tiene de existencias, lo cual son igualmente sus bienes; así como, el numerario que se encuentre en mi casa; entre otros que se mencionan en el acta. Nombra por sus únicos y universales herederos a sus cinco hijos. Y por albaceas a su hijo don José Joaquín Velasco y Olivares y a don Dionisio Camacho; así mismo, les otorga poder y facultades para que después de su fallecimiento procedan a la recaudación y cobranza de todos de ellos, también a la formación del plan divisorio. Finalmente revoca todos los testamentos, codicilos, poder para testar y otras últimas disposiciones que antes de esta haya hecho u otorgado por escrito o por palabra.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO