Fernando Méndez, con poder de su hermano Antonio Méndez, arrendó a José Ruiz, vecino y labrador de la provincia de San Juan de los Llanos, un sitio de ganado menor nombrado Anenecuilco, por tiempo de 6 años, a razón de 15 pesos anuales.
SITIOS DE GANADO MENOR
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El Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado del partido de Jalapa, dijo que su padre Don Sebastián Pérez de Medina, difunto, compró al Hospital de Perote un sitio de tierra para ganado menor nombrado Temascalcingo, en el precio de 200 pesos de oro común a censo redimible, con el cargo de 10 pesos de tributo anual, el cual quedó en poder de su madre Doña Elena Rodríguez; y ahora, en nombre y con facultad de la susodicha, reconoce el señorío del tributo impuesto en favor del Hospital de Perote, obligándose a la paga de los 10 pesos de renta en cada un año.
Juan Antúnez, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende al Alférez Diego Pérez Toledano, vecino del pueblo de Teziutlán, un sitio de ganado menor nombrado El Meadero, ubicado en la jurisdicción de Jalapa, que compró a censo redimible a Doña María de Estupiñán, vecina de la ciudad de México, linda con sitio de Diego Ordóñez. Por la parte de arriba, colinda con tierras de Bartolomé de la Peña; por la parte de abajo, con tierras que llaman de Castillo; y por otra parte, con el llano de Jalapa, con sus aguas, pastos, abrevaderos, entradas y salidas, en el precio de 400 pesos de oro común. Los 300 a censo redimible, y de los cuales, 200 pertenecen a Doña María de Estupiñan, y los 100 restantes, a una huérfana que la susodicha crió en su casa.
Para la dicha información, el alcalde Mayor de Jalapa, Don Juan de Fuica Lezama, recibió el juramento del Alférez Jose de Medina, y preguntando sobre las nueve caballerías, lo dos sitios de ganado menor y la merced de agua del Salto de Naolinco, que quedaron por fin y muerte del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, dijo que si Don José de Ceballos y Burgos, recibiese en cuenta de sus legítimas las dichas tierras en 6000 pesos, poco más o menos, quedarían con bastante satisfacción los menores hijos y herederos del dicho capitán.
Boecio Gutiérrez, presbítero, estante en su ingenio de azúcar, vende a Baltazar Vázquez de Herrera, vecino de Jalapa, un sitio de ganado menor, en términos de Jalapa, entre la venta que llaman de Reynoso y Xalatengo, el cual hubo de Rodrigo Hernández, vecino que fue de esta provincia, y él lo hubo de los indios cantores de Tecamachalco, por el precio de 400 pesos de oro común.
Domingo de Alba, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, residente en Jalapa, con poder de Juana Yáñez Romero, viuda de Pedro Grajales, vende al Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor de esta provincia, 4 caballerías de tierra ubicada en términos de este pueblo junto a la herrería de Jalatenco, de que se hizo merced Amador Rodríguez; más un sitio de estancia de ganado menor, donde se incluyen las casas y edificios que están en esas tierras e ingenio nombrado nuestra Señora del Socorro, alías Viejo, que fue de Francisco Pérez Romero, viudo de Juana Martín Cuéllar, todo lo cual heredó Juana Yáñez Romero de Fernando Yáñez, su padre. Las venta se hace 300 pesos, 200 de ellos de contado y los 100 restantes los ha de pagar en 4 meses.
Juan Hernández, Marcos Mojica, Lucas de Mojica y Nicolasa de Mojica, está última mujer legítima de Antonio de Ordóñez, vecinos de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, Marcos de Mojica en representación de María de la Concepción Hernández, mujer de Pedro de León y Molina, y Marcela de Mojica entre otros herederos, dijeron que por testamento de su abuelo Juan Hernández de Yuste, ha recaído en padres, hijos y nietos el derecho de las tierras que poseyó en los contornos de Juchique, cuyas tierras tienen prorrateada y que se compone de 9 sitios de ganado menor y para el goce de ellas han convenido venderlas a don Miguel Gómez de Soto, labrador en la provincia de San Juan de los Llanos. Las tierras están ubicadas en los términos de San Pedro Chiconquiaco, Yecuatla y Colipa, linda al oriente con tierras de los herederos de doña Josefa de Luna y Arellano, al poniente con tierras del pueblo de Chiconquiaco, Yecuatla y Colipa, al norte con tierras del Alférez Nicolás Zapata de Herrera, al sur con tierras de los herederos de doña Ildefonsa. La venta se hace en 80 pesos de oro común cada sitio que les ha entregado de contado.
Antonio Pablo, vecino del pueblo de Perote, Gabriel Juan, Mateo de la Cruz, Pedro Gil, Manuel Francisco, Miguel de la Cruz, Pascual Francisco, Juan Pérez, Felipe de Santiago, entre otros naturales del pueblo de Santiago Ayahualulco, dijeron mediante Andrés Pérez, intérprete, que por muerte de Martha Francisca, de quien son descendientes y herederos legítimos, quedaron 2 sitios de tierras, uno de ganado mayor en el paraje llamado Misquiapa y el otro de ganado menor llamado Capulapa ubicado al linde del otro, de los cuales están desposeídos injustamente y para tramitar la propiedad que ellos tienen, por la presente otorgan poder especial a Manuel Hernández, vecino del pueblo de Perote, para que en sus nombres parezca ante quien corresponda y pida, demande, responda, niegue, querelle y proteste que con derecho deba y pueda.
Fray José Enríquez, religioso de la Orden de la Caridad, Prior del Convento y Hospital de Nuestra Señora de Belén en el pueblo de Perote, en virtud de una patente otorgada en la Ciudad de México, usando de ella, otorga que en su nombre y en el de su religión vende a censo redimible a Manuel Hernández, vecino de este pueblo, un sitio de ganado menor y 2 caballerías de tierra que llaman de Teaco, ubicado en una loma redonda que la cercan dos barrancas sin agua de oriente a poniente, al norte linda con la estancia que fue de Diego Méndez, al oriente con el cerro del cofre, cuyas tierras se encuentran libres de censo, hipoteca y enajenación; la venta se hace en 600 pesos de principal que quedan impuestos a censo.
El Capitán Don Francisco de Rivadeneira, arrendatario del ingenio de Pacho, vecino de la jurisdicción de Tepeaca, vende a los naturales de Ixhuacán y de Santiago Ayahualulco, dos sitios de estancia para ganado menor que el Virrey Don Luis de Velasco, Marqués de Salinas, hizo merced a Don Andrés Hurtado, el 17 de diciembre de 1606, libres de censo, empeño, hipoteca ni otro gravamen, en el precio de 800 pesos de oro común.