Don Joaquín Fernández Redondas, Sargento Primero del Regimiento de Dragones de España, residente en esta Villa, otorga poder especial a don Ignacio de la Puente, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, para que demande, perciba y cobre de don Francisco García Puertas, la cantidad de 3 000 pesos y el correspondiente premio de sus 5 %, de la herencia legítima que le corresponde por fallecimiento de su padre don Anselmo Redondas.
SARGENTOS
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Doña María de Carasa y Acuña, hija legítima del Capitán Don Juan Bautista de Carasa y de Doña Juana de Acuña y Mendoza, mujer legítima del Sargento Mayor Don Esteban Rosel y Lugo, residente en este pueblo, dijo que el mayorazgo fundado por su abuelo el Capitán Don Juan de Carasa y su hermano García Abad de Carasa, beneficiado de la Villa de Castro de Urdiales, a favor de Gaspar de Carasa, sus hijos y demás herederos; y otro mayorazgo que fundó Antonio de Abad de Carasa en Don Martín de Carasa y demás descendientes, y en ellos, por llamada sucede como hija y heredera del Capitán Don Juan Bautista de Carasa, los poseía Doña Catalina de Carasa y Acuña, hermana de la otorgante, mujer legítima de Don Diego de Sevilla Marmolejo, y por falta de la susodicha le pertenecen dichos mayorazgos, y por si sucediere su fallecimiento, dio su poder cumplido a su cuñado Don Diego de Sevilla Marmolejo, y a su hermana menor Doña Isabel de Carasa y Acuña,para que en su nombre, si llegare a faltar su hermana mayor, hagan los pedimentos y diligencias que convengan, hasta conseguir la posesión judicial de dichos mayorazgos. Y generalmente, para que en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
Don Diego de Sevilla Marmolejo, y su legítima mujer, Doña Catalina de Carasa y Acuña, y Doña Isabel de Carasa y Acuña, ambas hijas y herederas del Capitán Don Juan Bautista de Carasa y de Doña Juana de Acuña y Mendoza, difuntos, cuyas herencias tienen aceptadas, estando próximos para ir a los reinos de Castilla en el primer aviso o en la flota que al presente surta en San Juan de Ulúa, y por tener en este reino algunos pendientes, bienes y cobranzas, dieron su poder cumplido de mancomún, al Sargento Mayor Don Esteban Rosel y Lugo, hermano político de los otorgantes, para que en sus nombres pida, reciba y cobre cualquier bienes, cantidades de pesos de oro, plata, joyas, esclavos, y otros bienes que les deban por herencias, escrituras, cédulas, libranzas, pidiendo y ajustando cuentas con quienes se las deban dar.
Lucas Francisco de Ayala, por una parte y por la otra el Sargento Calixto Ventura López, vecinos del pueblo de Jalapa, el primero dijo que el Sargento le arrendó una tenería de curtir cueros situada en este pueblo por 4 años que empezaron a correr el sábado santo de 1718 a razón de 190 pesos en cada año, que le pagó por adelantado que importaron 760 pesos como aparece en escritura de 15 de febrero de ese año, y en atención a que el arrendatario le ha devuelto parte del dinero, han convenido devolver la tenería y dar por finiquitado el arrendamiento.
Cipriano de Arriaga, vecino del pueblo de Jalapa, hijo y heredero de Francisca de Orduña Castillo, vende al Sargento Agustín Luis, de la misma vecindad, un solar donde tiene fabricada su casa; mide 36 varas de frente y 60 de fondo, linda al poniente con callejón en medio que sale da la Calle Real para los Berros, al oriente con solar y casa de Juan Zapata de Herrera, al sur y frente con la calle que baja de la plaza a la tenería y al norte con solar de Salvador de Iglesias. Cuyo solar se encuentra libre de empeño, censo e hipoteca; la venta se hace en 80 pesos de oro común que ha recibido.
El Sargento Calixto Ventura López, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que ha recibido de Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, de la misma vecindad, 130 pesos de oro común cumplimiento a 1849 y 2 reales, que su difunto marido debía por escritura a don José González de Abreu, vecino que fue de la Antigua Veracruz, por cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
Don Juan Francisco de Campo, principal, y don Francisco Miguel de Campo, su padre como fiador, de mancomún, otorgan que deben y se obligan a pagar al Sargento José de Acosta, vecino de la jurisdicción de Jalapa, 680 pesos de oro común, mismos que importó el traspaso de un trapiche, aperos y la caña del ingenio nombrado Maxtlatlán, cuya cantidad entregarán a Juan Guerrero Vázquez, vecino de la Ciudad de la Puebla, apoderado administrador de doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, 400 de ellos pagará a fines de agosto y el resto para diciembre sin pleito ni litigio alguno.
Nicolás de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder para testar a su mujer María de Jesús, para que en su nombre haga y ordene su testamento en la forma en que le ha comunicado, haciendo las mandas y legados que le parezcan, asimismo la nombra su albacea y heredera, y también como albacea, al Sargento Felipe de Acosta, su hermano.
Don Manuel Ignacio de Peredo, residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial al Sargento Mayor Fernando de Saavedra, vecino de la Ciudad de México, para que en su representación parezca ante el Duque de Alburqueque y pida se le dé testimonio de los autos e instrumentos que contienen información sobre la prisión y fuga de Bartolomé de Capozelato, Conde de Anteria de nación Alemán, hechos en la Ciudad de Caracas.
El Capitán Bartolomé de Castro, don Juan de Medina Caraveo, Juan de Thormes, Alonso de Torquemada, Manuel Vázquez Rincón, el Sargento Juan Romero, Diego de la Torre Arnate y otros vecinos del pueblo de Jalapa, todos juntos de mancomún otorgan poder especial a don Diego López de Luna, Escribano de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, para que en sus nombres pueda parecer ante el Real Provisor y solicite licencia para fundar una cofradía en el Convento del Seráfico Padre San Francisco de este pueblo y honra de la Limpia Concepción para todos los años hacerle su festividad.