Esteban Alonso, mayordomo de la recua de Francisco Martín, vecino de la villa de Córdoba, manifestó llevar en ella 20 mulas y en su servicio a dos negros y un indio llamado Baltazar, cuya recua va cargada de harina para la Nueva Veracruz. Asimismo, el corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz, ni pasar con ellos de este pueblo, a partir del 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco; también le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo conforme a la ordenanza que para ello hay.
REGISTROS DE MERCADERÍAS
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Se tomó la razón de 287 cabos de fierro doblado, 280 rejas chicas y 180 grandes, que lleva Francisco Ramírez, dueño de recua, vecino de la villa de Córdoba, para entregar en México a Domingo de Chavarría.\n
Se tomó la razón de 5 marquetas de cera de Campeche, 52 tercios de cacao Caracas más otros 48 tercios, que lleva Jusepe [José] de Leiva para entregar en México a Diego Muñoz de Sandoval, a Diego de Sanabria, y a Mateo del Prado. Asimismo 2 pipas de vinagre en 12 barriles, un tercio de cacao Caracas y 2 fardos de hilo henequén, que lleva Jusepe [José] Blanco, vecino de la villa de Córdoba, al contador Antonio Millán.\n
Alonso Muñoz, vecino de la Villa de Córdoba, manifestó 30 varas de ruan para vender en esta jurisdicción, asimismo el Corregidor le notificó acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese.
Don Antonio de Monroy Figueroa, Corregidor por Su Majestad en este partido, Juez de Caminos y de Registros y de la visita y castigo de ellos, dijo que tuvo noticia de la llegada de un arriero que desembocó por el paso de la Angostura y que había trasversado el camino huyendo de la visita que se le hace a las recuas y cata de lo que llevan en ellas, debido a la nueva imposición de los 25 pesos a la grana y plata que suben a la Nueva Veracruz o bajan de ella y los indios y otras personas que traen en su servicio, lo que deben manifestar en este oficio y registros de Orizaba y Jalapa, conforme a ordenanza de los Señores Virreyes, para lo cual mandó a un ejecutor a que trajese ante él al dicho arriero y sus mulas para que hiciera la manifestación, y habiéndole traído ante el dicho corregidor declaró llamarse Domingo Álvarez, vecino de la villa de Córdoba, ser dueño de recua y trajinar con ella de la Veracruz a Tehuacán y a otras partes donde se le ofrece, asimismo manifestó que viene con 11 mulas de aparejos cargadas de trigo del pueblo de Tehuacán y que en su avío trae consigo dos hijos suyos llamados Gregorio y Domingo, no trayendo ningún indio, cuyo trigo declaró es para comer en su casa y para vender y que las 11 mulas junto con las de silla suman 14, las cuales compró en esta jurisdicción a don Gaspar de Rivadeneira, a Francisco Álvarez y a Juan González; también fue notificado por el corregidor que al día siguiente debe presentar testimonio donde se indique que pagó el alcabala de dichas mulas y las alcabala en la Nueva Veracruz.
Se tomó la razón de 23 tercios de cacao, 2 barriles de aguardiente y 2 de vinagre, que Juan Jiménez remite a México, en recua de Juan Francisco, vecino de la nueva villa de Córdoba, para entregar a Diego de León.\n