Jusepe [José] Medel, vecino del pueblo de Tecamachalco, dijo que por cuanto Pedro Gallego, vecino y encomendero de la ciudad de la Veracruz, en su nombre registró en la nao nombrada Santa María del Puerto, del maestre Martín de Lizárraga, dos cajones de granas con las marcas que están en el margen de esta escritura, en los que hay 10 arrobas de la dicha grana secada y bien acondicionada, la que por su orden y comisión fue consignada a Juan de Ocon, de cuyo navío ha tenido noticia de no haber salido del puerto de San Cristóbal de la Habana por inconveniente que hubo, por cuya causa podría ser que el maestre hubiese hecho dejación de los dichos cajones de grana, razón por la cual, otorga poder a dicho Martín de Lizárraga, ausente, para que en su nombre pueda demandar, recibir y cobrar de las personas en cuyo poder estuvieran las 10 arrobas de grana, y recibidas las entregue a Juan de Ocon.
REGISTROS DE MERCADERÍAS
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Miguel de Carvajal, vecino de este pueblo, manifestó 300 pesos de mercadería de Castilla y de la tierra; de todos géneros y botijas de vino, para vender en su tienda que tiene en dicho pueblo.
El Corregidor visitó la recua de cuarenta mulas de Diego Jiménez, vecino de Oaxaca, quien manifestó ir a la ciudad de la Veracruz con dichas mulas cargadas de cajones, y que dos indios que llevaba se le habían huido, asimismo se le notificó no baje con indios a la Veracruz porque está prohibido por Real Ordenanza.
Pedro Hernández, vecino de esta jurisdicción, manifestó la cantidad de 300 pesos que tiene empleados en ropa de la tierra, manteles y huipiles para vender en esta jurisdicción, asimismo se le notificó acuda a pagar la Real Alcabala con el Alférez Agustín Sierra o con Juan Rangel, encargados de la cobranza de dicha alcabala.
Pedro de Siebra, viandante, manifestó tener 300 pesos de mercaderías, asimismo el escribano le notificó pague la alcabala que causa con el Alférez Agustín Sierra o a Juan Rangel, a cuyo cargo está su cobranza.
Julián López, mercader viandante, manifestó ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, 100 pesos de oro común de mercaderías de Castilla y de la tierra para vender en esta jurisdicción, asimismo se le notificó acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, a cuyo cargo está la cobranza.
Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, pareció Francisco Borjes Pacheco, vecino de este pueblo, quien manifestó 150 pesos de oro común de mercaderías de la tierra y de Castilla, para vender en la tienda que tiene en este pueblo, asimismo se le notificó acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, a cuyo cargo está la cobranza.
Pedro Hernández, vecino de esta jurisdicción, manifestó 80 pesos de mercaderías de la tierra, y visto por el Corregidor, don Francisco de Luna y Arellano, se le notificó acuda a pagar la alcabala de lo que vendiese en esta jurisdicción con el Alférez don Agustín Sierra, en quien están rematadas las alcabalas.
Ante el Corregidor pareció Pedro de Siebra, mercader viandante, quien manifestó traer 300 pesos de mercaderías de la tierra y de Castilla para vender en esta jurisdicción, asimismo el Corregidor le notificó que debe acudir a pagar la alcabala con el Alférez Agustín Sierra, vecino de esta jurisdicción, en quien está rematada la alcabala.
Ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, pareció Juan López de Velasco, quien manifestó 6 cargas de trigo que tiene concertadas a vender con María Comas, mujer de Francisco Remón, asimismo el Corregidor le notificó que debe acudir a pagar la alcabala con el Alférez Agustín Sierra, vecino de esta jurisdicción, en quien está rematada la alcabala.