Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, se obliga a pagar al Licenciado Juan de Palafox y Mayorga, Abogado de la Real Audiencia de México, residente en el pueblo de Jalapa, 300 pesos de oro común, en el término de 5 años los cuales se cumplirán el 8 de junio de 1724, cuya cantidad por carta de crédito había dado a Juan Rodríguez de Tejada, vecino de la Puebla y por vía de convenio y concordia y evitar pleitos se allana a pagar de su cuenta y orden al dicho Licenciado Juan de Palafox.
PUEBLA DE LOS ÁNGELES, CIUDAD DE LA
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Don Pedro de Parraga Robledano, el Licenciado don Bartolomé Martínez de Mora, Clérigo Presbítero, Domiciliado de este Obispado de Puebla y el Capitán don Manuel de Olmedo, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas del difunto Capitán don José Robledano de Cardeña, otorgan poder especial a don Juan García de León, Procurador de la Audiencia Eclesiástica y vecino de la Ciudad de Puebla, para que pida la fundación, administración, nombramiento de capellanes y los 4, 000 pesos de bienes eclesiásticos de la capellanía fundada por los citados albaceas.
El Licenciado don José Miguel Pérez de Aguerra, Clérigo Presbítero Cura Beneficiado por Su Majestad, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Naolinco y su doctrina, hijo legítimo de don Juan Antonio Pérez de Aguerra y de doña Nicolasa López, difuntos, natural de la Ciudad de Puebla, otorga poder para testar al Licenciado don Bartolomé Martínez de Mora, a quien también nombra como albacea testamentario fideicomisario. Nombra como heredera universal a su hermana doña Bárbara Pérez de Aguerra, doncella, vecina de la Ciudad de la Puebla.
El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura Beneficiado de Naolinco, da poder general al Notario Receptor Francisco Javier Rodríguez y al Licenciado Antonio de Alcalá Mendiola, vecinos de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en sus pleitos civiles, criminales, eclesiásticos, etc.
El Licenciado José de Olivares, Cura Beneficiado, vecino y Juez Eclesiástico de este pueblo, otorga poder especial a Antonio de Olivares, Procurador de la Audiencia Eclesiástica de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre y representación oponga Canonjía Magistral y Curatos del que le pareciere, presentando memoriales y escritos necesarios\r\n
El Licenciado don Antonio de Bustos y Leturiondo, Presbítero Domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, natural de San Agustín de la Florida, hijo legítimo de don Antonio de Bustos y doña Maria Leturiondo, difuntos y vecinos de La Florida, ordena su testamento, mencionando haber sido Capellán de la Iglesia de San Jerónimo en la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, albacea de don José Navarro, vecino del pueblo de Quechula, declara ser Capellán de la Capellanía en la Nueva Ciudad de la Veracruz donde nombró por albacea de su Capellanía a Don José Antonio Alfonseca, en sustitución de Don José de Pastrana, y como albacea y heredero universal a don Francisco Miguel Velázquez.
Don Carlos José Suárez, Cura Interino, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Jalapa, otorga poder general al Licenciado José Suárez, Cursante de Sagrados Cánones en los Reales y Pontificios Colegios de San Pedro y San Juan de la Ciudad de Puebla, para que pida, demanda, reciba y cobre a cualquier persona, todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y géneros que le deban, y para que lo represente el obispo de Puebla, para la apelación a su favor en la imposición de capellanías.
El licenciado Francisco Ligero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, recibió de don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, un negro cimarrón llamado Tomás, criollo de Santo Domingo, que se hallaba preso en este pueblo, propiedad de Miguel Hernández Ñagas, vecino de Los Ángeles.
Catalina de Morales mulata libre y soltera, residente en este dicho pueblo, dijo que el licenciado Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue del pueblo y partido de Tlacolulan de esta jurisdicción, por cláusula de su testamento dispuso que Lucía de Vergara y Juana Morán de Betancurt mulatas esclavas, hijas de la susodicha, sirviesen en el convento de religiosas descalzas de la ciudad de los Ángeles, y en caso de que no se les recibiese de las puertas adentro, recobrarían su libertad. Y habiéndose solicitado su ingreso, éstas fueron rechazadas por el vicario de las religiosas, por ser contra sus constituciones y les cedieron el derecho para que pudieran gozar de su libertad. Atento a lo cual, don Antonio de Orduña Loyando, Alcalde Mayor, mandó que las diligencias realizadas se pongan en este registro y se les dé testimonio duplicado de la cláusula que se pide para en guarda del derecho de las mulatas.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, clérigo residente en este ingenio, para que en su nombre ajuste y liquide cuentas con Antonio Gómez de Paz, vecino de la ciudad de Los Ángeles, de los envíos de azúcar que le ha remitido y de los 8 000 pesos que le prestó a plazos, con su respectivo premio.