Testamento de Don Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de la provincia de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, hijo legítimo de Don Juan de Olivares y de Doña Juana Hernández, naturales de este reino.
PEROTE, DESIERTO DE
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Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las provincias de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, dio en arrendamiento a José Ortiz de Zárate y a Juana de Rico, su legítima mujer, vecinos del desierto de Perote, una venta de posadas ubicada junto al Hospital Real de Perote, por tiempo de cuatro años, a partir del 1 de enero del presente, en el precio de 200 pesos de oro común anuales.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las provincias de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, por hallarse imposibilitado de salud y otras causas que le impiden a la asistencia y servicio de dicha vara, dio en arrendamiento la vara de Alguacil Mayor al Alférez Tomás de Ocampo, persona en quien concurren las partes y calidad para tal ministerio, por tiempo de seis años, a partir de hoy día de la fecha, en el precio de 80 pesos de oro común anuales.
El Capitán Juan de Malpica, Escribano del Desierto de Perote, dueño de recua y labrador, dijo que por el amor que le tiene al Bachiller Antonio Zavala y Landa, Presbítero Teniente de Cura y por haber recibido de él buenas obras, hace gracia y donación pura, perfecta e irrevocable de 100 varas de tierra en términos de ese desierto, ubicada junto a las tierras del hospital. Dichas tierras las compró a la viuda de Pedro de la Almoguer Angulo, Alguacil Mayor que fue de la provincia de Jalapa.
Fray Juan Rodríguez de Cervantes, Hermano Mayor del Hospital Real de Perote nombrado Nuestra Señora de Belén, en nombre de dicha casa, hospital y los demás religiosos, dijo que el Fray Felipe de Ariza, Hermano Mayor que fue de este hospital, con patente del Padre Fray Francisco de Llerena, Hermano Mayor provincial, vendió a Juan de Olivares, Alguacil Mayor del partido de Jalacingo, una venta y un rancho de labor nombrado Pinaguizapa, el 3 de enero de 1678, en la ciudad de Los Angeles, en el precio de 4400 pesos de oro común que fueron impuestos a censo redimible en favor del referido Hospital, y ahora, el dicho Juan Rodríguez de Cervantes canceló la escritura mencionada, de común acuerdo con Juan de Olivares, quien ha pagado al hospital los réditos correspondientes, y dio por libre al dicho Alguacil Mayor del pago de los réditos del censo.
Juan Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, dio su poder cumplido al Padre Fray José de Moya, Procurador del Convento de Santo Domingo de la ciudad de Los Ángeles, para que como fiador juntamente con Diego de Huesca, vecino del desierto de Perote, otorgue escritura de compra a censo redimible a los religiosos de Santo Domingo y a las religiosas de Santa Teresa de la ciudad de Los Ángeles, de una hacienda de labor nombrada Segueta, ubicada en el desierto de Perote, y las tierras del trapiche nombrado Zapotitlán, en la jurisdicción de Jalacingo, la cual fianza ha de hacer hasta en la cantidad de 2500 pesos.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la Provincia de Jalacingo, vecino del desierto de Perote, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 87 pesos y 2 tomines de oro común, que valieron el diezmo de las semillas, ganados y lana, de su rancho nombrado Pinaguizapa, y que compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.
Juan de Olivares, vecino del paraje de Perote, Alguacil Mayor de la provincia de Jalacingo y la de Teziutlán, usando de la facultad que Su Majestad tiene concedida por sus reales cédulas a los que ejercen oficios en propiedad en esta Nueva España, renunció su oficio de Alguacil Mayor de las dos provincias en Manuel de Olivares, su hijo natural, y en su yerno Diego Perdomo, vecino de este paraje.
Don Juan de Olivares, alguacil Mayor de la provincia de Jalacingo, vecino del desierto de Perote, dio en arrendamiento a Pedro de Angulo Moguer, vecino y labrador en la provincia de Tlaxcala, un rancho de labor que heredó de sus padres nombrado Pinaguizapa, por tiempo de 6 años, a partir de hoy día de la fecha, en el precio de 100 pesos de oro común anuales.
Don Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la provincia de Jalacingo, vende a Juan de Malpica, vecino del desierto de Perote, un pedazo de tierra que tenía vendido a Juan Tinoco, su cuñado, ubicado entre la barranca de piedras y hacienda de Los Ricos; linda por el Oriente, con tierras del otorgante; al norte, con tierras del Hospital de Perote; al Poniente, corre sesgado mirando al Teyesca, por el precio de 150 pesos de oro común.