Francisco de Alarcón, vecino de la jurisdicción de Jalapa, dijo que sustituye el poder que tiene de Rosa Tirado, de la misma vecindad, otorgado en el Desierto de Perote el 9 de marzo de 1716, en José de Bárcena, vecino de la Puebla para todos los casos y cosas que se presenten.
PEROTE, DESIERTO DE
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El Capitán Don Antonio Beltrán, vecino y dueño de hacienda en el desierto de Perote, dio su poder cumplido a José Antonio Manrique, vecino de Jalacingo, para que en su nombre pueda administrar su recua de mulas.
Don Francisco Rizo, vecino del desierto de Perote, vende a Don Juan de Malpica, vecino de dicho desierto, la parte y porción que le cabe de la herencia paterna y materna, en el rancho nombrado San Juan Alteyuca, ubicado en el referido desierto; libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, por el precio de 210 pesos de oro común que debe a diferentes personas y los ha de pagar el comprador.
Diego de Zárate y Juan de Zárate, vecinos de Jalapa, venden a Don Juan de Malpica, vecinos del desierto de Perote, la parte y porción de tierras que les pudiera tocar en el rancho de labor nombrado San Juan Alteyuca, ubicado en el desierto de Perote; libre de censo, empeño, hipoteca ni otro gravamen, por el precio de 40 pesos de oro común.
Antonio Beltrán, Inés Velázquez, Magdalena Velázquez y Margarita Velázquez, hijos del Capitán Don Antonio Beltrán y de Doña Juana Velázquez, difunta, cuya herencia tienen aceptada con beneficio de inventario, mayores de 25 años, con licencia de su padre como su tutor y curador, juntos venden a Don Juan Méndez, vecino y labrador de la jurisdicción de Jalacingo, un sitio de estancia para ganado menor ubicado en términos del desierto de Perote; de que se hizo merced al Capitán Don Antonio Rodríguez Lovillo, bisabuelo de los otorgantes, por el Virrey Marqués de Salinas; el cual está a mano izquierda, yendo por el camino del Marqués a la ciudad de la Puebla, en un puesto de piedras que corre de Oriente a Poniente, y hace una media luna hasta donde remata la Sierra Blanca; libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, en el precio de 200 pesos de oro común.
Diego Montiel, vecino del Desierto de Perote, otorga poder especial a Francisco de Montiel Rosales, su hermano vecino de la jurisdicción de Tlaxcala, para que en su representación reciba y cobre de los bienes, albaceas y herederos de Pedro de la Almoguer Angulo, la cantidad de pesos que se le estuvieren debiendo de su trabajo personal por 7 años 3 meses que sirvió en el rancho nombrado Nuestra Señora del Rosario Atequeta como mayordomo, a razón de 120 pesos de oro común por cada año, como constará en el libro de cuentas.
El Capitán Juan de Malpica, Escribano del Desierto de Perote, dueño de recua y labrador, dijo que por el amor que le tiene al Bachiller Antonio Zavala y Landa, Presbítero Teniente de Cura y por haber recibido de él buenas obras, hace gracia y donación pura, perfecta e irrevocable de 100 varas de tierra en términos de ese desierto, ubicada junto a las tierras del hospital. Dichas tierras las compró a la viuda de Pedro de la Almoguer Angulo, Alguacil Mayor que fue de la provincia de Jalapa.
Fray Juan Rodríguez de Cervantes, Hermano Mayor del Hospital Real de Perote nombrado Nuestra Señora de Belén, en nombre de dicha casa, hospital y los demás religiosos, dijo que el Fray Felipe de Ariza, Hermano Mayor que fue de este hospital, con patente del Padre Fray Francisco de Llerena, Hermano Mayor provincial, vendió a Juan de Olivares, Alguacil Mayor del partido de Jalacingo, una venta y un rancho de labor nombrado Pinaguizapa, el 3 de enero de 1678, en la ciudad de Los Angeles, en el precio de 4400 pesos de oro común que fueron impuestos a censo redimible en favor del referido Hospital, y ahora, el dicho Juan Rodríguez de Cervantes canceló la escritura mencionada, de común acuerdo con Juan de Olivares, quien ha pagado al hospital los réditos correspondientes, y dio por libre al dicho Alguacil Mayor del pago de los réditos del censo.
Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador de la provincia de Jalacingo, como principal obligado, y Sebastián Pérez, vecino de la provincia de Teziutlán, como su fiador, se obligaron a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 180 pesos y 4 reales de oro común, por otros tantos que valieron y montaron 250 cabezas de ganado ovejuno, de la hacienda del dicho Sebastián Pérez, del diezmo del año pasado de 1680, que dicho principal compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de agosto del año venidero de 1682, todos juntos en una paga.
Juan Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, dio su poder cumplido al Padre Fray José de Moya, Procurador del Convento de Santo Domingo de la ciudad de Los Ángeles, para que como fiador juntamente con Diego de Huesca, vecino del desierto de Perote, otorgue escritura de compra a censo redimible a los religiosos de Santo Domingo y a las religiosas de Santa Teresa de la ciudad de Los Ángeles, de una hacienda de labor nombrada Segueta, ubicada en el desierto de Perote, y las tierras del trapiche nombrado Zapotitlán, en la jurisdicción de Jalacingo, la cual fianza ha de hacer hasta en la cantidad de 2500 pesos.