Don Andrés Pérez, vecino de Jalapa, vende a Don Juan de Malpica, vecino del desierto de Perote, la parte y porción de tierras que le pudiera caber en el rancho de labor nombrado San Juan Alteyuca, que heredó de su madre Doña Beatriz de Rizo, en dicho desierto de Perote; libre de censo, empeño, hipoteca y otra enajenación, en el precio de 100 pesos de oro común.
PEROTE, DESIERTO DE
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El Capitán Don Antonio Beltrán, vecino del desierto de Perote, jurisdicción de Jalacingo, dio su poder cumplido al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de Puebla de los Ángeles, generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, movidos o por mover, que al presente tiene o adelante tuviere.
Doña Gertrudis Rizo, viuda de Don Sebastián Mejía, vecina de la jurisdicción de Jalacingo, vende por juro de heredad al Capitán Don Juan de Malpica, vecino de dicha jurisdicción, la parte y porción que como uno de los herederos le toca en el rancho de labor nombrado Alteyuca, ubicado en el desierto de Perote que quedó por bienes de sus padres, y está proindiviso; libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, en 100 pesos de oro común.
María Ortiz de Zárate, mujer legítima de José Díaz de los Reyes, vecina de San Antonio Tepetlán, jurisdicción de Jalapa, hija de Francisca Rizo y de Simón Hernández, vecinos del desierto de Perote, vende a Juan de Malpica, vecino de ese desierto, una parte del rancho llamado Alteyuca en 20 pesos de oro común.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las provincias de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, dio en arrendamiento a José Ortiz de Zárate y a Juana de Rico, su legítima mujer, vecinos del desierto de Perote, una venta de posadas ubicada junto al Hospital Real de Perote, por tiempo de cuatro años, a partir del 1 de enero del presente, en el precio de 200 pesos de oro común anuales.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las provincias de Jalacingo y de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, por hallarse imposibilitado de salud y otras causas que le impiden a la asistencia y servicio de dicha vara, dio en arrendamiento la vara de Alguacil Mayor al Alférez Tomás de Ocampo, persona en quien concurren las partes y calidad para tal ministerio, por tiempo de seis años, a partir de hoy día de la fecha, en el precio de 80 pesos de oro común anuales.
Ante Alonso Tirado, escribano público y real, Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, y el Alférez Tomás de Ocampo, vecino de Jalapa, cancelaron la escritura de arriba y la dieron por ninguna.
El Capitán Juan de Malpica y Catalina de Borboa, su legítima mujer, vecinos y labradores en el Desierto de Perote, otorgan poder especial al Bachiller Tomás de Malpica, su hijo legítimo, para que en su representación funde una capellanía de 3 mil pesos de principal y por ellos 150 pesos de réditos en cada año, instituidos sobre las haciendas de labor expresadas en el testimonio de sus aprecios, asimismo para que con derecho presente las fuerzas, vínculos y requisitos para su validación con llamamientos de capellanes propietarios, interinos con sus vacantes y patronos, nombrando a Tomás de Malpica como primer capellán para que se ordene a título de ella con el cargo de decir las misas rezadas en cada año, y cumplidos los 25 años que el derecho dispone y no habiéndose ordenado de eclesiástico, entren en posesión de la capellanía sus nietos, hijos de Ángela y Elena de Malpica.
Andrés García, natural y vecino del Desierto de Perote, hijo legítimo de Andrés García y de Isabel Hernández, otorga poder para testar a Catarina de la Rosa, su legítima mujer, a José Antonio y José García, sus hermanos, para que en su nombre, los 3 juntos de mancomún ordenen su testamento según las cláusulas, legados, mandas, declaraciones que les ha comunicado. Declara ser casado con Catarina de la Rosa con quien tuvo 4 hijos, de edad pupilar todos, a quienes nombra herederos universales.
El Capitán Juan de Malpica, vecino del Desierto de Perote, el Capitán Juan Lagunes, vecino del pueblo de Naolinco, y Miguel Jiménez Carralero, vecino de Jalapa, dijeron que cuando el Capitán José de Hoz Escalante fue nombrado Alcalde Mayor, fueron fiadores en la Ciudad de México para los reales tributos que causan los naturales, en cuya virtud don José de Urrutia, Juez Contador Administrador General de Tributos, le dio comisión y facultad para su recaudación, y en atención a haberse cumplido el tiempo de la fianza y no poder seguir siéndolo, otorgan poder especial a don Francisco Félix Díaz Hidalgo Procurador del Número de la Real Audiencia, para que representando sus personas parezca ante la Contaduría de Reales Tributos, Servicio y Azogues y ante los demás tribunales a hacer los requerimientos hasta conseguir quedar sin tal obligación.