Pedro Sánchez Monje, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de Tejada y a su mujer, Isabel de la Rosa, 840 pesos de oro común, precio de dos esclavos negros que le vendieron a Juan de Quiroz; los cuales, haciendo la deuda ajena suya propia, pagará dentro del plazo de un año corrido.
OBLIGACIONES
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Juan Ortiz de Zárate, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de esta provincia, 200 pesos de oro común que restan de 48 arrobas de azúcar que se le perdieron al cruzar con sus mulas el río de la Veracruz Vieja, seis meses después de la fecha de esta escritura.
Diego de Orduña Loyando y su padre, Francisco de Orduña, se obligaron a pagar a Cristóbal de Campo 3 962 pesos y 4 tomines de oro común, precio de 12 piezas de negros esclavos, bozales, para el día 1 de febrero de 1604, en una sola paga.
Francisco Martín, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Gregorio Agustín, mercader de negros, 156 pesos y 4 tomines de oro común que restan del precio de un esclavo negro llamado Pedro, para fines de febrero de 1604.
Tomás de Morales, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Andrés de Bustillo, Juez de Caminos, 39 pesos de oro común, los cuales dará por Pedro Díaz de Agûero, anterior propietario de su cuadrilla, dos meses después de la fecha de esta escritura.
Juan de Quiroz, vecino de esta provincia de Jalapa, se obligó a pagar a García de Aravalles y a Agustín Meléndez, vecinos de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 536 pesos 4 tomines de oro común, que restan de cuentas de azúcares y cañaverales que les había vendido y otras obligaciones por mayor cantidad, los cuales dará para fines de marzo de 1606.
Juan Alonso, indio natural de Santiago Tlatelolco, mediante Bartolomé de Aguilar, intérprete de este juzgado, se obligó a pagar con servicio personal a Juan Durán, vecino de esta provincia, 30 pesos de oro común, ganando un salario mensual de 3 pesos y 4 tomines de oro común.
Miguel Sánchez, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Gabriel de Huerta, vecino de esta provincia, 58 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el susodicho le prestó en reales de contado, un año después de la fecha de esta escritura.
Pedro del Río, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Diego Hernández, clérigo, 345 pesos de oro común, precio de una esclava negra, llamada Isabel, que le vendió a plazos, nueve meses después de la fecha de esta escritura.
Juan de Almanza, vecino de la ciudad de Veracruz, se obligó a pagar a Juan Fernández de Iglesia, mercader de negros, 382 pesos de oro común, precio de una esclava negra de nación Angola, para fines de septiembre de 1602.