Nicolás Conte prometió de hoy en 3 años no jugar juego de naipes, ni ninguno de ellos, tales como, albures, triunfo, gurllas, quínolas, trescientos, chilindrón, baza, figunela, martinete, la carteta, rentoy, ni otros que con los naipes se juega, ni apostar, ni que otra persona juegue por él. Y si no cumpliera con dicha promesa, se obliga a pagar 200 pesos de oro común para la Cofradía de Nuestro Señor, que está fundada en este pueblo.\n
NAIPES
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Juan Gómez, herrador, se obliga de hoy en 2 años a no jugar ningún juego de naipes, y si pareciere haberlo jugado dará y pagará a la Cofradía de este pueblo 200 pesos de oro común en reales para cera y lo demás que en la dicha cofradía fuera menester.\n\n
Lope de Gainza, Alguacil Mayor por Su Majestad de este partido, en nombre de Juan Fernández de Olavarria, Comisario de la Santa Cruzada, Tesorero en estas cordilleras del Obispado de Tlaxcala y Administrador de los Naipes en estas cordilleras, y en virtud de carta que tiene en su poder firmada por Mateo Barroso, vecino de México, Administrador General de la Fábrica de Naipes, manifestó 200 barajas de naipes para vender en este pueblo y su jurisdicción.
Lope de Gainza, Alguacil Mayor, manifestó 500 barajas de naipes, asimismo, el corregidor le ordenó que el escribano público las rubrique.\n
Lope de Gainza, Alguacil Mayor, como administrador de Juan Fernández de Olavarria, manifestó 30 barajas de naipes que le envió en virtud de carta de dicho Juan Fernández de 26 de este presente mes, las 93 rubricadas y las 207 por rubricar. Asimismo, el corregidor le ordenó rubricar las barajas faltantes y en cuanto las venda acuda con el valor de los 2 reales acrecentados para asentarlos en el libro de su cargo del derecho de la Armada de Barlovento.
Lope de Gainza, Alguacil Mayor por Su Majestad de este partido, manifestó 400 barajas de naipes para vender en este pueblo y jurisdicción, en virtud del asiento que recibió de Juan Fernández de Olavarria, Administrador de la Fábrica de Naipes en nombre de Mateo Barroso, siendo obligado Lope de Gainza a retener en si los 2 reales acrecentados para dar cuenta de ello a Su Majestad y meterlos en la Real Caja cada cuanto se le ordene.\n
El Capitán Francisco García López, vecino de Jalapa, se obligó en favor de las cofradías del Santo Nombre de Jesús, Nuestra Señora de la Concepción y de las Animas del Purgatorio, fundadas en la iglesia parroquial de Jalapa, de tal manera que si durante 6 años, a partir de hoy día de la fecha, jugare a los naipes o hiciere cualesquier fianzas en este pueblo, o fuera de él, incurra en pena de 600 pesos, 200 pesos a cada una de las dichas cofradías.
Don José de Ugarte, vecino de este pueblo de Jalapa, se obliga a favor de don Antonio Primo de Rivera, Factor de la Real Factoría de tabacos, pólvora y barajas, en la fianza de 2, 000 pesos, que se compromete a pagar a la Dirección y General Administración de naipes, tomando en dicha deuda, sus bienes y propiedades como empeño respaldo, que al termino de pago quedaran libres de toda deuda.
El Alférez Don Juan de Sosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, por causas que le mueven se obligó, a que si en este pueblo jugare a los naipes, si no fuere por vía de entretenimiento, pagará a la Cofradía de Las Animas de Jalapa, 175 pesos de oro común, más la cantidad de pesos con la que se hallare jugando; así como 25 pesos para el denunciante, y dio poder a las justicias de este pueblo, para que lo compelan a lo dicho.
Antonio Millán Quijada, mercader y vecino de esta villa de Córdoba, otorga que promete y se obliga de no jugar naipes, trucos, gallos, ni apostar con otro nombre, ni por mano de otra persona ni darle reales para que juegue por él, dentro de esta villa o fuera de ella, por tiempo de diez años y en el caso de faltar al contenido de esta escritura se impone la cantidad de 100 pesos de oro común, los cuales los aplica para doscientos misas rezadas; y de no hallarse con los reales para hacer dicha paga, pueda el mayordomo tomar de su casa cualquier prenda que valga dicha cantidad, en caso de que se lo impida lo podrá mandar a la cárcel de esta villa.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO