Bartolomé González, mayordomo de la hacienda de ovejas de Pedro Fernández Asperilla, vecino de los Ángeles, manifestó llevar en el rancho y servicio de la dicha hacienda de ovejas que baja a tierra caliente los indios e indias siguientes: Diego, Capitán, y Mariana, su mujer; Joaquín y María, su mujer; Francisco y Juana, su mujer, Diego Cano y Gerónima [Jerónima], su mujer; Juan, arriero, y Francisca, su mujer; Antón y Francisca, su mujer; Mateo de Aragón y María, su mujer; Andrés y Ana, su mujer; Pedro, mulato, manadero; Juan Pascual, manadero; Juan de la Puebla, manadero; Diego, soltero, manadero; Clemente, soltero; Juanillo, muchacho; Andrés, vasero; Nicolasillo, muchacho; Miguelillo, muchacho; María, muchacha; asimismo el Corregidor les notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo conforme al auto de la Real Audiencia que lo ordena.
MULATOS
8 Descrição arquivística resultados para MULATOS
Domingo de Peñarrieta, mayordomo de la cuadrilla de carros del Capitán Martín de Gorospe, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó llevar en servicio de dicha cuadrilla que dirige hacia la Nueva Veracruz a los indios e indias siguientes: Juan Francisco, Capitán delantero; Domingo Lechuga, su ayuda; Juan de San Luis, mulato; Diego, su ayuda; Juan Pérez, mestizo, y su mujer Pascuala; Juan chiquillo, su ayuda; Pedro Morales; Pedro mexicano y María, su mujer; Miguel y Juana, su mujer; Pascual y Susana, su mujer; Geromillo; Antonuelo, mestizo, su ayuda; Gasparillo y Angelina, su mujer; Gasparillo, su ayuda; Sebastianillo, aviador; Panchuelo, mestizo, su ayuda; Juan Dieguillo y Juana, su mujer; Juan de Arnanpa e Isabel, su mujer; Martinillo, su ayuda. Asimismo, el corregidor le notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento y no servirse de ellos contra su voluntad.
Bartolomé Martín, de color mulato, se obliga de pagar a Francisco del Moral y a Catalina Ruiz, 500 pesos de oro que son el precio de dos caballerías de tierra y un sitio de venta ubicado en el camino real.
Pedro Calderón, vecino de esta provincia, vende a Gabriel de Ansúrez Guevara, vecino de la Puebla de los Ángeles, una esclava llamada Magdalena, de tierra Congo, de 23 años de edad, y con un mulatillo, su hijo, llamado Agustín, de 3 años de edad, por el precio de 450 pesos de oro común, la madre, y el niño en 250 pesos.
Miguel Guillén y Domingo Sánchez, herrador, se obligan de pagar a Álvaro Patiño Dávila, vecino de la ciudad de los Ángeles, 125 pesos de oro común, cantidad que Francisco Rodríguez Pacheco, mulato, debe a los menores hijos de don Rodrigo de Vargas, difunto, por cuya deuda se encuentra preso en la cárcel pública de este pueblo, y por hacer buena obra, los otorgantes se obligan a solventar dicha deuda en el término de tres meses.\n
Doña Catalina de Esparragosa, natural de la ciudad de Teguacan [Tehuacán] y vecina de esta villa de Córdoba, mujer legítima del Regidor José de Leiva, hija legítima de Alonso Miguel de Esparragosa y de doña María Martínez, otorga su testamento de la siguiente manera: Ordena ser sepultada en la iglesia parroquial de esta villa, en la bóveda en que fue enterrado el Regidor Miguel de Leiva Esparragosa, su hijo. Manda se den de sus bienes 200 pesos para ayuda a la obra de la Capilla de la Tercer Orden que actualmente se está aderezando en esta villa; asimismo, manda 100 pesos para ayuda al colateral que se pretende hacer en el altar de la iglesia parroquial de esta villa. Es su voluntad se saquen de su bienes 1 000 pesos y se carguen a censo sobre finca segura para que con sus réditos se diga todos los años una misa cantada en el octavo día de la fiesta de San Antonio. Manda se den 40 pesos a Nuestra Señora de Cosamaluapan [Cosamaloapan] y 20 pesos al Santo Cristo que está en la parroquia del pueblo de San Pedro Yshuatlan [Ixhuatlán]. Ordena que se den 500 pesos a María Gómez, su nieta; 4 pesos a María de las Vírgenes, parda libre pobre; 30 pesos a Jerónima, mulata libre, mujer su esclavo negro nombrado José, Mina, persona que le asistió en sus enfermedades. Manda que Juana Medina, su esclava mulata, siga sirviendo a su marido y cuando éste fallezca obtenga dicha esclava su libertad. Declara que hace más de cincuenta años se casó con el Regidor don José de Leiva, con quien procreó a Nicolasa Teresa de la Concepción y Gertrudis de San Miguel, Religiosas Profesas del convento de Santa Clara de la ciudad de los Ángeles; a María de Leiva Esparragosa, que casaron con el Capitán José Gómez Dávila, ambos difuntos; al Regidor Miguel de Leiva Esparragosa, difunto, que estuvo casado con doña Agustina Jaimes Dávila Barrientos; a José de Leiva Esparragosa, difunto, quien murió sin tomar estado; y por último, a Antonio de Leiva Esparragosa, que vive en esta villa, casado con Margarita de Bistrain Dávila. Nombra por albaceas testamentarios a Antonio de Leiva, hijo y a Juan de los Santos Cubillos; y por tenedor de bienes a Antonio de Leiva, su hijo. Nombra por sus únicos y universales herederos a sus nietos, Miguel y Rafael, José, Juana y María; y a Antonio de Leiva, su hijo. Y manda que el remanente que quede del quinto de sus bienes, sus albaceas los pongan a censo redimible y sus réditos se entreguen por mitad a sus dos hijas monjas, para ayuda de su vestuario y otras necesidades; con la condición de que cuando hayan fallecido ambas, con el principal se funde una capellanía de misas bajo las condiciones y nombramientos que se mencionan en este su testamento. Para finalizar, dijo que es su voluntad se den 400 pesos en reales a doña María de Olaso y Salgado, vecina de esta villa, mujer que fue del Capitán José Gómez Dávila, por ser pobre y por el mucho amor que le tiene.
Sem títuloFrancisco del Moral y su mujer, Catalina Ruiz, vecinos de la Puebla de los Ángeles, venden a Bartolomé Martín, de color mulato, un sitio de venta y dos caballerías de tierra a una legua del pueblo de Jalapa.
El Capitán Don Juan Francisco de Herrera, residente en este pueblo de Jalapa y vecino de la ciudad de Los Ángeles, vende al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, vecino de Jalapa, un mulato criollo nombrado Vicente, de 16 años de edad; el cual hubo y compró de Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, como albacea testamentario de Pedro González del Castillo, su fecha 15 de septiembre de 1694; libre de censo, empeño, hipoteca, y otra enajenación, por el precio de 300 pesos de oro común.