Luis Álvarez de Soria, Escribano de Su Majestad y vecino de la Nueva Veracruz, manifestó 128 mulas cerreras que ha traído a esta jurisdicción para venderlas. Asimismo, el corregidor le notificó acudir a pagar la alcabala que a Su Majestad pertenece.\n
MULAS
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Bernaldo [Bernardo] Franquiz, vecino de la ciudad de Veracruz, se obliga de pagar a don Rodrigo de Vivero, 300 pesos de oro común, los cuales son por razón de seis mulas de diferentes hierros y colores.
Luis Muñoz Bravo, Escribano de Su Majestad y Público de la provincia de Orizaba, se obliga a pagar a Alonso de Estrada y a Juan Fernández, 382 pesos de oro común, los cuales son de resto de 696 pesos que montó la venta de 10 mulas y 28 cargas de cacao, que del susodicho recibió compradas.\n\n
Juan Sánchez Beltrán, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Juan de Estrada, 890 pesos de oro común, los cuales son por razón de resto de 1 390 en que el susodicho le vendió 25 mulas y machos aparejados con carga de corambre, 2 bestias a razón de 55 pesos, más un caballo en 15 pesos.\n
Diego Luis, vecino de esta provincia, vende a Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, nueve mulas de arria con sus pertrechos, al precio de 42 pesos y medio cada una de ellas.
Domingo de Chavarría, vecino de Atzalan, se obligó a pagar a Manuel de Barrios, mercader estante en Jalapa, 270 pesos de oro común por razón y precio de seis bestias mulares de diferentes hierros, en esta forma: 135 pesos para dentro de tres meses y los 135 restantes, para de allí en otros tres meses.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, vende a Fernando del Castillo 24 mulas de arria con sus pertrechos de aparejo, por el precio de 60 pesos de oro común; asimismo, dos esclavos negros, el uno llamado Francisco Angola y el otro, Sebastián Congo; el primero en 500 pesos y el segundo en 400 pesos de oro común.
Juan Bautista Gallegos, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Tomás Rodríguez, vecino de Jalapa, y a Jerónimo de Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 190 pesos de oro común que restan del precio de siete mulas de arria, con sus aparejos, a 40 pesos cada una; los cuales dará en esta manera: 90 pesos dos meses después de la fecha de esta escritura y los 100 restantes, de allí en cuatro meses cumplidos.
Gabriel Ochoa, vecino de esta provincia de Jalapa, vende a Vicente Rodríguez Ruiz, vecino de esta provincia, un negro llamado Cristóbal, criollo, de 25 años de edad, poco más o menos, y 16 mulas de arria con sus aparejos; el esclavo en 400 pesos y las mulas a 32 pesos cada una, lo cual dio un total de 912 pesos de oro común.
Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, se obligó a pagar a Andrés de Bustillos, Juez de Caminos, 875 pesos de oro común por razón de un negro y 11 mulas de arria que le vendió Juan de Sosa del Castillo, más 21 pesos y 2 tomines que le prestó en reales y que salió a pagar por el referido Juan de Sosa, sobre quien Andrés de Bustillo tenía una ejecución los dará para el día de la Pascua del presente año.