María Josefa Pérez, de esta vecindad, doncella, mayor de edad, dijo que Josefa Joaquina Galindo y sus hijos Juan José y Antonio Viveros, le vendieron un solar compuesto de 23 varas de frente por el cual linda con solar del molino de Cagigas hacia el poniente, callejón en medio, por el sur con solar de Juan Romero de Acosta alias Terrazas, por donde tiene de fondo 45 varas hasta lindar al oriente con solar de Francisco Pérez, y por el norte con el resto de tierra que les quedó a los vendedores, en precio y cantidad de 57 pesos 4 reales, como consta de escritura de 4 de julio de 1778. Asimismo, dijo la comparente que en dicho sitio labró una casa pequeña de madera y teja, y al fondo un tinglado, que dio a José María Hernández, quien allí formó un jacal en que habita. También, menciona que la casa, con el paso del tiempo, se fue deteriorando por no contar con los medios económicos para darle mantenimiento, pues su pobreza no se lo permite y teme que la casa se arruine, además de hallarse en edad octogenaria, por lo que ha convenido con José María, en que repare la casa con el fin de dejarla habitable y ella le dejará el tinglado con 20 varas de fondo de terreno, quedándole a ella solo 25 de fondo. Por lo tanto, María Josefa Pérez otorga que cede, dona y transfiere a José María Hernández, el expresado tinglado con 20 varas de fondo del relacionado solar, cuya donación se entiende como remuneratoria por contrato hecho entre vivos, la cual tendrá efecto siempre y cuando Hernández cumpla con la condición de reparar la casa y pueda servir el usufructo de ésta al culto y veneración de una imagen de la Santísima Virgen que se venera en el altar de San Juan Nepomuceno de esta parroquia bajo el título de misionera. Y por cuanto la otorgante se halla muy cercana a la muerte sin herederos forzosos, otorga que cede, dona y trasfiere la expresada casa arruinada y el sitio que le queda de 23 varas de frente y 25 de fondo a la parroquia de esta ciudad, para que, estando ya reparada, el usufructo se invierta por mano y dirección de dicho José María Hernández en culto y veneración de la imagen de la Santísima Virgen, celebrándose cada año una función el día de la expectación en el mes de diciembre.
Zonder titelMOLINO DE CAGIGAS
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Laureano Teixa de Senande, Teniente de Correo Mayor de este pueblo, dijo que tiene comprado a Francisco Javier Fernández de Ulloa, una casa de rajas que se haya en la calle que baja hacia el molino de Cagigas, con la que hace frente hacia el oriente y del otro lado casa de Antonio de Castro, por el costado del sur linda con casa y solar de José Antonio Morales, por el fondo que es el oriente con solar y huerta del Convento de San Francisco y por el costado del norte con casa y solar que hoy posee Domingo de Castro, propiedad que dijo compró en su nombre, pero con dinero que le dio Juan Bautista de Torrontegui y Goytia razón por la cual otorga que cede y transfiere el derecho de propiedad.
Antonio Primo de Rivera, Teniente General de la Jurisdicción de Jalapa, vende a don Diego Domingo Núñez, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, dos caballerías de tierra, que lindan al oriente y norte con el río del molino de José Antonio Santa Ana, alías Cagigas, hasta la toma del agua, al poniente con tierras del rancho de don Juan Ricardo de Guzmán y una cerca de Los Equimites gruesos, al sur con una ciénega derechura rodeada de una arboleda de tejocotales, al precio de 450 pesos y 6 reales, junto con la parte que le tocaban a Juan de Quiroz y que hoy pertenecen a Petrona de Figueroa, al precio de 25 pesos.
Don Manuel de Goiri, de este comercio y vecindad, natural de la Villa de Munguía, en el Señorío de la Vizcaya, hijo de don Juan Bautista Goiri y doña Ana Urrutia, difuntos; y doña Josefa Fernández de Castañeda, natural y vecina de esta Villa, de 48 años, hija del difunto don Francisco Fernández de Castañeda y doña Rosa de la Cruz Castro, otorgan su testamento mutuo; declaran contrajeron matrimonio, el primero llevó 1 000 pesos y la segunda no llevó nada, procrearon un hombre y una mujer, ésta última falleció el mes pasado. Manifiestan que tienen por bienes la casa de su morada con otra contigua, las tierras y molino que llaman Cagigas y una tienda de género que se halla en los bajos de su morada. Ordenan que sobre su casa se impongan 600 pesos, cuyos réditos se apliquen a sufragios por su alma; así también se impongan en finca segura un mil pesos, y sus réditos se destinen para la curación y alimentos de las pobres enfermas del nuevo hospital de mujeres de esta Villa. Se nombran albaceas mutuamente, y en segundo lugar, para ambos comparecientes, a su hijo don José María de Goiri, para que entre en sus bienes, los venda y remate en almoneda o fuera de ella. Es su voluntad que el remanente del quinto de sus bienes quede a beneficio del que sobreviva de los dos; y del restante líquido que quedare, nombran heredero al citado su hijo.
Josefa Joaquina Galindo, viuda de José Joaquín Viveros, junto con sus legítimos hijos, en nombre de José María Viveros y María Viveros, hijas de la declarante, venden a María Josefa Pérez, vecina de Jalapa, un solar que mide 51 y media varas de frente y 55 de fondo, linda al poniente con solar del molino de Cagigas, al sur con solar de Juan Romero de Acosta, al oriente con solar de Francisco Pérez y al norte con el resto del solar que heredaron de dicho difunto. La venta la hacen en 57 pesos y 4 reales.
Patricio José de Santa María, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Basilia Antonia, india soltera, de la misma vecindad, un pedazo de solar, el cual heredó de su padre Domingo José de Santa María; dicho solar mide 12 varas de frente y 40 de fondo, linda al sur con solar del molino llamado Cagigas y callejón en medio, al poniente con solar de Manuela Antonia de Ochoa(que llaman la Blanco) y callejón que sale a la calle de Santiago, al norte con solar de la casa de doña Antonia Feliciana Dorantes de Acosta y al oriente con solar del que vende; dicha venta la hace en 30 pesos.
Don Eustaquio y doña Teresa Castro y Chávez, mayores de cuarenta años y la segunda de estado honesto; y don Francisco Ramos, con poder especial de la señora su madre, doña María de la Luz Castro y Chávez; y don Manuel Patiño, con poder de doña María Dolores Ramos, mayor de edad y esposa de Joaquín Ramos; otorgan que venden a dicha doña María Dolores Ramos de Ramos, sobrina de los otorgantes, una casa de paredes baja, cubierta de madera, ladrillo y teja, la cual fabricaron sus señores padres, don Domingo de Castro y doña María Chávez, con el solar y casa de madera embarrada de cal que compró la segunda a doña María Serdán Ponce de León, esposa que fue de don Lucas José Barradas, por escritura que otorgó en esta ciudad el primero de septiembre de 1772. Dicha casa hace frente por el poniente, por donde tiene 15 varas, y mira a la plazuela de San Francisco y calle que baja para el molino que llaman de Cagigas; por el oriente que es el fondo y tiene 40 varas, linda con las paredes de la huerta del convento de Nuestro Padre San Francisco; por el sur linda con casa y solar que fue de don Francisco Javier Fernández de Ulloa y hoy del señor general don José Rincón; y por el norte con casa y solar que fue de la citada doña María Serdán y hoy de los herederos de don Manuel Antonio Palacio. La vende en precio de 800 pesos.
Zonder titelDon José Miguel de Iriarte y Lezeta y don Joaquín Cendoya y Arizabaleta, dueños de la hacienda e ingenio nombrada Pacho en esta jurisdicción, dijeron que por cuanto les útil y conveniente conducir a su trapiche las aguas del Río Santiago después de caídas a la barranca o que hayan servido para el uso del Molino de Cagigas, sito en las vertientes de este pueblo y propio de don Francisco Maniau y Ortega, vecino de México, habiendo obtenido su permiso, han emprendido la correspondiente obra para la conducción de dichas aguas, y para que en lo sucesivo no se ofrezcan dudas, ni por la tal gracia y permiso se le siga daño alguno a la expresada finca, declaran que de ningún modo usaran de las aguas de dicho río, que son propias del molino, hasta haberse despeñado a la barranca o que hayan servido al uso de dicho molino y salgan por los cárcamos donde están los rodeznos, sin tomarla por ningún caso de la presa ni de otra parte antes de entrar en ella o pasar por dichos cárcamos, obligándose al saneamiento de cualesquiera perjuicios o daño que por defecto de la indicada obra pueda seguirse a la finca ahora o en lo adelante.
Don [Manuel] Antonio Garcés, de esta vecindad, otorga que debe a doña [María] Bárbara Cagigas, de esta misma vecindad, la cantidad de 200 pesos que de ella recibió, los que se obliga a pagar en un término de 3 años, que deberán correr desde la presente fecha en adelante, con el premio de 5 % anuales, y para seguridad de esta deuda hipoteca la casa de su morada, ubicada en la calle que baja para el molino que nombran de Cagigas.
María Isabel de Molina, vecina del pueblo de Jalapa, con licencia de su marido Justo Valero, vende al Licenciado Mateo Antonio Ortiz de Zárate, Clérigo Presbítero de esta vecindad, un pedazo de el solar que mide 11 y media varas de frente y 19 de fondo, linda al frente con un callejón que de la calle de Santiago va para el molino de Cagigas, al sur con un árbol de tejocotes el cual lo divide del pedazo de casa que le queda a la vendedora, al oriente con solar vendido a Patricio José de Santa María y al poniente con solar de Petrona Gorrón. La venta la hace en 34 pesos y 4 reales.