Miguel José de la Paz y Arellano, don Manuel José de Esquivel, don Matías de la Mora Castañeda y José de Machuca por una parte, y de la otra don Antonio Vázquez Ruiz, vecinos de las Minas de San Miguel de las Cuevas y del pueblo de Jalapa, se obligan a cumplir las condiciones para el asunto de las minas, debido al beneficio de metales de oro o plata de las minas de San Miguel de las Cuevas que necesitan, también obligándose a pagarle a Antonio Vázquez, la cantidad de 500 pesos, para los avios de su mina.
MINAS
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Don Francisco Sánchez, vecino de la Ciudad de México, compareció para registrar una veta de plata, oro o cobre, ubicada a espaldas del cerro de Tatatila y frente al cerro de Nopaltepec, a la cual nombra la Santísima Cruz.
Don Francisco Sánchez, vecino de la Ciudad de México, compareció para registrar una veta virgen de plata, oro o cobre, que se haya en la barranca de Tenepanoyan entre el río frío y el de la sierra de agua donde se juntan los dos ríos, cuya veta corre de oriente a poniente y a la que le pone el nombre de San Antonio de Padua.
Miguel José de la Paz y Arellano, vecino de Altotonga, jurisdicción de Jalacingo, junto con Manuel José de Esquivel, vecino de la Ciudad de Sevilla en los Reinos de Castilla, a nombre y voz de José de Machuca, denuncian una veta virgen, ubicada en tierras de Zomelahuacan en las cercanías de San Pedro Tatatila, entre las cuevas al pie de una bufa y orillas del río llamado Romerosco, a la cual nombran “San Miguel”, denunciando que tiene oro, plata, cobre u otro metal, otorgándose la mitad a dicho Miguel y la otra en partes iguales Manuel José y a José de Machuca, por lo que solicitan se les conceda el sitio necesario para hacienda, comederos, abrevaderos, entradas etc.
Don Manuel José de Esquivel y Miguel José de la Paz y Arellano, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, a nombre de José de Machuca, se obligan con Matías de la Mora Castañeda, quien los habilita con 200 pesos, a trabajar en una mina de oro, llamada San Miguel de las Cuevas, en tierras de Zomelahuacan, en una barranca que esta a un lado de las Vigas.
Miguel José de la Paz y Arellano, descubridor de la mina nombrada San Miguel de las Cuevas, ubicada en el paraje Zomelahuacan, del pueblo de Atzalan, jurisdicción de Jalacingo, junto con sus parcioneros Manuel José de Esquivel y José de Vargas Machuca, otorgan poder general a don José Antonio de Santander, Procurador de Número de la Real Audiencia, para que se encargue de los pleitos que tenga, en especial el que tienen con don Francisco Sánchez, vecino de la Ciudad de México, por la propiedad de dicha mina.
Don José Cristóbal de Abreu, vecino español ultramarino y viandante, otorga poder especial a don Manuel Rivero y a don Antonio Trianes, vecinos de España y residentes en este pueblo de Jalapa, para que lo obliguen por cualquier cantidad de pesos de oro, plata, ducados, de cualquier mercadería y efectos que comprara fiados, los cuales pagará en el tiempo y plazo que le señalen, así como para que tomen cualquier mina, la hagan medir, estacar, poblar y labrar, sacando metales, y se encarguen de sus asuntos administrativos.
Don Vicente Antúnez, vecino del pueblo de Naolinco, estante en Jalapa, otorga que cede a don Francisco Merino, dueño de dos minas, una veta de mina de oro y cobre nombrada San Pedro Chiconquiaco, en los términos del pueblo de este nombre, para que la trabaje y se aproveche de sus frutos como dueño y señor de ella, con sólo el interés de que dicho Merino le de un corto socorro según sea su voluntad.
Juan Correa, estante en Jalapa, declaró que de la mina que registró, las tres partes de la misma pertenecen a Melchor de Valdéz y a Francisco de Carvajal, hijos de Alonso de Valdéz, Alcalde Mayor de Jalapa.
Ante Pedro Fernández de Quiroz, Teniente General del Alcalde Mayor, de Jalapa, compareció Miguel Maldonado, español, maestro del oficio de barbero, vecino de Jalapa, y dijo que en la mejor vía y forma de derecho, registraba una mina de oro, plata, cobre u algún otro metal, ubicada en una loma de pinos que fue pueblo, nombrado San Nicolás, entre el que fue de Tlatatila [Tatatila] y el de Tlacolulan, a la cual puso por nombre Nuestra Señora de la Limpia Concepción.