El capitán Mateo Jorge, mercader de negros, vende a Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, dos esclavas negras llamadas María y Felipa, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 450 pesos de oro común cada una.
MÉXICO, CIUDAD DE
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Alonso de Villanueva y doña María de Zavala, se obligan de pagar a Francisco Báez Enríquez, mercader de negros, vecino de México, 3 880 pesos de oro común, por concepto de nueve piezas de negros esclavos de diferentes tierras.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vendió a Juan García Rubio, platero, vecino de la ciudad de México, una negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas y enfermedades que tuviere, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 430 pesos de oro común.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Antonio de Acosta, mercader de negros, que de presente se halla en la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere; y una vez vendido, y hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, 600 pesos de oro común, de los cuales haya y tome para sí, por otros tantos que le debe.
Bartolomé de Algecira, mercader de negros, con poder de Juan de Nieves, vecino de México, vende a Miguel de Aviñón, vecino de esta provincia, dos esclavos negros, un varón de 10 a 12 años de edad, y una hembra de 22 años de edad, de nación Angola, por el precio de 675 pesos de oro común, horros de alcabala.
Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar al capitán Mateo Jorge, mercader de negros, 900 pesos de oro común, precio de dos esclavas negras llamadas María y Felipa, de nación Angola, que le vendió en este pueblo; para el día de la Navidad del presente año, todos juntos en una paga.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, que de presente va a la ciudad de México, un mil pesos de oro común para en cuenta y parte de los 2 870 pesos que valieron siete piezas de esclavos negros, bozales, de diferentes edades, de nación[tierra] Angola, para fin del mes de marzo de 1620.
Juan García Rubio, platero, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 430 pesos de oro común, precio de una negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, en esta manera: 215 pesos para fin del mes de marzo de 1620, y los 215 pesos restantes, para de allí en un año corrido.
Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Antonio de Acosta, mercader de negros, 410 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, bozal, de 14 a 15 años de edad, para fines de febrero de 1610.
Bartolomé de Algecira, mercader de negros, con poder de Juan de Nieves, vecino de México, vende a Francisco Romero dos esclavos negros llamados Manuel y Francisco, de 22 años de edad, de nación Angola, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno.