El Capitán don Manuel Antonio Casados y doña María Ruiz de Cortázar, marido y mujer, vecinos de la jurisdicción de La Antigua Veracruz en la Doctrina de Misantla, venden al licenciado don Sebastián Ruiz de Cortazar, presbítero domiciliario del Arzobispado de México, un esclavo negro de nombre Sebastián de Cortazar de 40 años de edad hijo de María de la Encarnación, alias la Ciega, libre de empeño e hipoteca, sin asegurarlo de vicio no enfermedad secreta o pública, en el precio de 275 pesos de oro común.
MÉXICO, ARZOBISPADO DE
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El Licenciado Manuel de Iglesias, Clérigo Presbítero del Arzobispado de México, albacea del difunto don Blas Fernández Álvarez, y don Juan Antonio de Saldaña, vecino de la Nueva Veracruz, marido de la difunta doña Francisca Casados, viuda que fue de don Juan Bautista Arroita, dijeron que dicho Arroita recibió de don Diego de Castro y Gamboa la cantidad de 200 pesos, que dicho don Diego reconocía sobre sus casa a censo redimible a favor de los herederos de don Sebastian Díaz de Acosta, los que dicho Arroita se obligó a reconocer sobre su casa a censo redimible, por tal razón don Manuel de Iglesias cobró a don Juan Antonio Saldaña, como dueño que es hoy de la casa que fue de Arroita, en quien recayó por la dicha su esposa doña Francisca Casados, 200 pesos de réditos caídos, cantidad que pagó don Juan Antonio Saldaña, pero después de unos días de pagado se encontró un recibo firmado por don Blas Fernández Álvarez, en quien recayó el cobro de dicho principal y réditos como marido que fue de doña Teresa Fernández de Espinosa, viuda de dicho don Diego de Castro y Gamboa, cuyo recibo correspondía a la paga de dichos 200 pesos por parte de doña Francisca Casados, razón por la que se cancela dicha escritura y dicho Iglesias se obliga a devolver los 200 pesos de réditos que había pagado ya dicho Saldaña.
Don Antonio Primo de Rivera, Teniente General de la Jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a su hermano el Licenciado Miguel Primo de Rivera, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de México, de donde es vecino, para que cobre de cualquier persona o comunidades que le adeuden cantidades de oro, plata, joyas y se encargue de los asuntos administrativos y judiciales.
Don Andrés Rodríguez, vecino y labrador de Jalapa, con poder general otorgado por don José Velázquez de la Cadena, Presbítero Domiciliario del Arzobispado de la Ciudad de México, junto con doña Ana Micaela de Atienzo y Ábrego, viuda de don Juan Isidro Velázquez de la Cadena, y el citado José, como albacea de Juan Isidro, haciendo uso del citado poder, vende a don Felipe Figueiras, vecino de España y residente en la provincia de Jalapa, un mulatillo de nombre José de los Reyes, de entre 10 a 11 años de edad, hijo de Serafina de los Santos y de padre no conocido, en 120 pesos de oro común.
Don José María Pérez de Oliva, Profesor [Maestro] de Medicina, encargado de la asistencia del Hospital Militar de esta Villa, otorga poder especial al Presbítero Pedro Jarauta, Secretario del Señor Arzobispo de México, para que en su representación se presente ante el Virrey o el Real y Supremo Consejo de Indias o en cualquier otro tribunal para que le concedan las mercedes que tengan a bien conferirle y si las consigue, pida la libranza de los títulos.
Don Juan Francisco López, de estado soltero, hijo legítimo de los difuntos don Francisco López y de doña Josefa del Diestro, vecinos que fueron del lugar de [Santa Cruz de] Bezana, Jurisdicción de la Abadía de la Ciudad de Santander, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, residente en esta Villa, otorga su testamento y ordena que de sus bienes se den 2 000 pesos entre los pobres vergonzantes y familias necesitadas de Veracruz; 4 000 para el sustento y curación de los pobres enfermos del Hospital de San Sebastián de dicha ciudad; asimismo dispone que se envíen 2 000 pesos a la Villa de Ixtlahuca, para que sean invertidos en bien público del vecindario; dona 2 000 pesos para la fábrica del Convento de San José de Gracia de Orizaba. Por otra parte, declara que se den 2 000 pesos a cada una de sus tres primas, vecinas del pueblo de Tepozotlán, Arzobispado de México; manifiesta que si al tiempo de su fallecimiento tuviere algún esclavo, le den su absoluta libertad. Nombra como albaceas y herederos a don José Ignacio de la Torre y a don Manuel de Villa y Gibaja, del comercio de la Nueva Veracruz.
Don José Rafael Acuña, residente en esta Villa, conjunta persona de doña María Josefa Carricarte, otorga poder especial a don Juan Miguel de Martiarena, vecino de la Puebla de los Ángeles, para que en su representación comparezca ante el Juez Ordinario Visitador de Testamentos, Capellanías y Obras Pías del arzobispado de México y cobre los 300 pesos que a su consorte le pertenecen por la declaración que en ella se hizo de huérfana en las obras pías que para dotar niñas huérfanas mandó fundar don Francisco de Ledezma, cuya declaración se hizo en 1809.\t
Don Andrés Rodríguez, vecino de Jalapa, con poder general de don José Velázquez de la Cadena, Presbítero del obispado de México, albacea testamentario del difunto don Juan Isidro Velázquez de la Cadena, y de doña Ana Micaela de Atienzo y Ábrego, viuda del difunto, haciendo uso del citado poder, otorga en arrendamiento a don Antonio del Camino y Velasco, la Hacienda Espanta Judíos, el sitio que llaman de Palmas, el rancho de Santa Rosa y Rincón de Pipas, ubicados en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, por el tiempo de 9 años, en 400 pesos anuales.
Don Bartolomé Salvo, vecino y del comercio de Jalapa, arrendatario de las Haciendas de ganado mayor nombradas Santa Fe, Moreno, Buenavista y de los ingenios del Chico, que se compone de las haciendas de San Francisco, Cempoala y la de trasquila nombrada la Higuera en San Salvador el Seco jurisdicción de Tepeaca, arrendamiento otorgado por el Señor Doctor don Francisco Gómez de Cervantes, Provisor y Vicario General del Arzobispado de México, como apoderado que es de doña Josefa Petronila de la Higuera Amilibia y Matamoros, viuda del Capitán don Fernando Niño de Córdova de la Higuera y de don José Leonel Gómez de Cervantes y la Higuera, otorga dicho Salvo que arrienda la Hacienda de Ovejas nombrada de la Higuera a Antonio Díaz Parraga, vecino de este pueblo, por tiempo de 5 años, con las condiciones que se mencionan en la escritura.
Don Francisco González, hijo legítimo de los difuntos don Manuel González y doña Catarina de Contreras, natural de la Ciudad de Toro de Castilla la Vieja, vecino del pueblo de Apan, Arzobispo de México y residente del pueblo de Jalapa, viudo de doña Gertrudis de Miranda, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea a don Miguel de Miranda, su hermano, y como heredera a María Micaela González, su hija legítima.