Gerónimo Farfán, maestro del arte de pintura y dorador, vecino de esta provincia de Jalapa, dio su poder cumplido a Diego Martín, dorador, vecino de la ciudad de México, y a Jorge Báez, mercader, de la misma vecindad, para que lo representen en todos sus pleitos y causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro que le fueran debidos.
MERCADERES
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Juan de Sosa del Castillo, mercader, vecino de Jalapa, vende a Jerónimo González, dueño de su recua, vecino de Jalapa, un negro bozal, de nación Angola, llamado Enrique, de más de 25 años, por el precio de 370 pesos de oro común.
Fray Andrés Martín, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Convalecientes de Jalapa, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, un negro llamado Gonzalo, de nación Angico, de 25 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 300 pesos de oro común.
Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción, Fray Andrés Martín, 300 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Gonzalo, un año después de la fecha de esta escritura.
Lorenzo de Valderrama Salcedo, mercader, vecino de Jalapa, vende a Francisco Hernández, vecino de la ciudad de Los Ángeles, una negra llamada María, de tierra Fulupa, de 40 años de edad, la cual hubo de Diego Hernández, vecino de la Veracruz, por el precio de 260 pesos de oro común.
Felipe de la Cruz, mancebo, natural de Toledo, en los reinos de Castilla, estando presente su curador Domingo Ruiz, vecino de Jalapa, se comprometió [convenio] a servir con su trabajo personal a Cristóbal de Salazar, mercader, por el tiempo de un año, ganando tres pesos mensuales de oro común y la comida.
Bartolomé de Algecira, mercader de negros, con poder de Juan de Nieves, mercader, vecino de la ciudad de México, vende a Juan Díaz Matamoros, vecino de esta provincia,. ocho piezas de negros esclavos de diferentes nombres y edades, de nación Angola, al precio de 390 pesos de oro común cada uno.
Antonio Hernández, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro González Villarreal, mercader, 300 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, en los siguientes plazos: los 150 dos meses después de la fecha de esta escritura y los 150 restantes dentro de otros dos meses.
Baltazar Vázquez de Herrera, dueño de su ingenio de azúcar, dio su poder a Martín López de la Plaza, vecino de la ciudad de México, ausente, para que en su nombre pueda cobrar de los bienes de Ruy Díaz y Luis Díaz, mercaderes, vecinos de México, la cantidad de pesos que pareciere deberle Ruy Díaz de una carta de obligación.
Cristóbal de Salazar, mercader, vecino de Jalapa, y Juan de Sosa del Castillo, confitero, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, se convinieron en esta forma: que el dicho Cristóbal de Salazar se obligó a entregar a Juan de Sosa una tienda en este pueblo con 600 pesos de mercaderías, para el día de Pascua de Navidad del presente año, y el dicho Juan de Sosa se comprometió a comprarle la referida cantidad en mercaderías, de contado, el día del entrego de la tienda.