Manuel Perea, maestro de zapatero, español y vecino de este pueblo, vende a Juan Antonio de Aranda, vecino de este pueblo, un pedazo de casa de pilares de cal y canto, cercada de palos y cubierta de tejas, la cual mide 8 varas de frente, linda por el sur con la calle Nueva y solar de los padres de la compañía de Jesús, por el poniente con la otra parte de la casa que vende y solar de María de Acosta, por el oriente con solar de José de Vargas y por el norte con el caño de agua llamado Xallitic; lo vende en la cantidad de 102 pesos.
MAESTROS ZAPATEROS
49 Descrição arquivística resultados para MAESTROS ZAPATEROS
Doña Aldonza de Vargas, viuda, y su hija Doña Ana Francisca Matamoros, pusieron a Simón López, negro esclavo de Ana Francisca, por aprendiz en el oficio de zapatero con el maestros José Cortés, por tiempo de 3 años, y al término de los cuales, lo ha de dar diestro en el dicho oficio.
Catalina Luisa, india principal y vecina de Jalapa, soltera, como madre de Antinio de Solís, su hijo natural, lo puso con Don Diego, de color pardo, maestro zapatero, vecino de Jalapa, para que aprenda dicho oficio por tiempo de cinco años, a partir de hoy día de la fecha.
Don Bernabé de Elías Vallejo, de este comercio y vecindad, actual Mayordomo, Hermano Mayor de la Venerable Orden Tercera de Penitencia, en quien reside el Patronato de las Obras Pías del Convento de San Francisco, otorga que ha recibido de Juan Bautista González, Maestro Zapatero, albacea de María Marcela Baizabal, viuda que fue de Felipe Gorrón, la cantidad de 250 pesos; por lo que queda libre de tales obligaciones.
Don José Ignacio Bremont, de esta vecindad, en representación de su madre doña Juana Francisca Vanegas, y de sus hermanos enteros mayores y menores, hijos del finado don Juan José Bremont, otorga que vende a favor de José Joaquín Martínez, de esta misma vecindad, maestro zapatero, un pedazo de solar cercado de paredes con un pozo de agua dulce en el centro, situado en esta Villa en el confín del callejón, hoy cerrado, que hace su frente al Beaterio, y se compone de 15 y media varas de frente que lo hace al poniente, y del otro lado casa de Juan Rangel, y 32 y un cuarto de varas de fondo hacia el oriente, por donde linda con casa propia del comprador. Por el costado del sur, linda con casa de María Cadena, y por el norte con el de la casa de los herederos de don Francisco Herrasti. Lo vende en 300 pesos.
Juan Crisóstomo Zavaleta, indio natural de esta Villa de Xalapa, padre y legítimo administrador de don José Serafín Zavaleta, menor de 14 años de edad, a quien pone de aprendiz de oficio de zapatero con Matías de la Luna, maestro de dicho oficio de esta misma vecindad, por el tiempo de 5 años, tiempo en que lo ha de tener en su casa y tienda, enseñándole su oficio.
Don José Fernández de Castañeda, de esta vecindad y comercio, otorga que vende a José María Jiménez, maestro zapatero, de esta vecindad, una casita de cal y piedra, cubierta de madera y teja, con un pedazo de solar, situado en esta Villa, en el Callejón del Rastro, a espaldas de la carnicería, que se compone de 24 varas de frente y 60 de fondo. La venta se realizó en 500 pesos, de los cuales el vendedor ha recibido 300 y el resto le será otorgado en un plazo de 3 años, a un 5%. Para seguridad del acreedor queda hipotecada la misma finca.
Manuel Perea, maestro zapatero, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que debe y se obliga a pagar a don Antonio Merino, de la misma vecindad, la cantidad de 200 pesos de oro común que pagará en el plazo de 5 años, y para cumplir con su pago, hipoteca su casa de cal y canto, techada de tejas, con el sitito que le pertenece, ubicada en la calle de San Francisco de Paula, entre la casa de don Antonio Mason y la de Vicente Pedrote.
María Elvira, mujer legítima de Juan de Santiago, enfermo en cama, y como madre y legítima administradora de Juan Zeferino, de 10 años de edad, lo puso por aprendiz de zapatero con Melchor Pérez, vecino de Jalapa, maestro del citado oficio, por tiempo de cinco años, durante los cuales le ha de enseñar su oficio y tenerlo en su casa, curarle sus enfermedades, darle de comer, vestirlo y calzarlo.
Isidro Manuel, natural de los reinos de Castilla, se puso como aprendiz en el oficio de zapatero con Pedro Montiel, vecino de Jalapa, maestro de zapatero, por tiempo de tres años a partir de hoy día de la fecha, y se obligó a servirle durante dicho lapso en todo lo tocante al oficio; Pedro Montiel, por su parte, se obligó a darle de comer, beber y enseñarle bien y cumplidamente su oficio.