Jacinta Domínguez, vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue de Francisco de Los Santos, dio en arrendamiento a Juan Lorenzo Velázquez, vecino de Jalapa, una casa y tienda de paredes de piedra, cubiertas de teja, a la salida de este pueblo, en la Calle Real que sube a la plaza (hoy Avenida Revolución); linda por una parte con casas en que vive Domingo Blanco; y por la otra, con solar de José Cortés, maestro zapatero; y por sus espaldas, con la barranca de Xallitic; por tiempo de 9 años, a partir del 1 de febrero de 1676, y en el precio de 26 pesos de oro común.
MAESTROS ZAPATEROS
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Francisco Enamorado Villaseca, vecino de Jalapa, dijo que por justos respectos, rescató a Diego Mosegón, de 13 años, mulato, hijo de Angelina, negra esclava de Bartolomé de Lecea; y por su libertad y la de un hermano suyo, dio una negra; y ahora lo pone como aprendiz de zapatero de obra prima con Melchor de Baeza, de color loro, maestro en dicho oficio, vecino de Jalapa, durante un lapso de tres años.
María Rodríguez, vecina de Jalapa, viuda de Juan Martín de Abreo[Abreu], puso a su esclavo Juan Martín, mulato de 17 años de edad, por aprendiz en el oficio de zapatero con Bartolomé de Oliver, maestro de obra prima en el dicho oficio, vecino de Jalapa, por tiempo de cuatro años.
Sebastián Hernández, vecino de Jalapa, puso por aprendiz a su hijo Diego Hernández, de 13 a 14 años de edad, en el oficio de zapatero con el maestro Luis de Guzmán, vecino de este pueblo, por tiempo de cuatro años, a partir del 1 de enero del presente año, durante los cuales le ha de dar de comer, ropa limpia, y curar en sus enfermedades; y al fin de los 4 años, le ha de dar la herramienta necesaria como se acostumbra, calzón, ropilla, capote, una camisa de Ruán, un jubón, medias, zapatos y un sombrero.
Gertrudis Acevedo y Miguel Jerónimo López, de esta vecindad, dijeron que por cuanto el 16 de mayo de 1797 otorgaron escritura de aprendiz, poniendo la primera en poder del segundo un hijo suyo nombrado Manuel Cristóbal, para que le enseñase el oficio de zapatero por el término de 5 años, los que se cumplirán pasado mañana, pero estando ya en la actitud de tal oficial de zapatero y concluidas todas las condiciones estipuladas en la citada escritura, la dan por concluida y cancelada.\t
Don Gabriel de Ochoa, vecino de Xalapa, otorga que vende a don Pedro Báez, de esta misma vecindad, un pedazo de tierra de labor en términos de esta villa en las faldas del Monte de Perote, que linda por su entrada que es al oriente con el Río Sordo o Nacastapalapa y tierras del Presbítero don Antonio Mateo Ortiz de Zárate y las de los naturales de esta Villa, al norte con tierras de Manuel Martínez, el Zapatero, al poniente con tierras de don Francisco Javier [Fernández] de Ulloa, y al sur con tierras nombradas Briones y otras de don Francisco Javier de Ulloa. La vende por precio de 900 pesos de oro común.
Gertrudis Acevedo, vecina de esta Villa de Xalapa, mujer legítima de don Salvador Alarcón, otorga que pone a su hijo legítimo, Manuel Cristóbal, de 13 años de edad, a aprender el oficio de zapatero, con el Maestro Miguel Jerónimo López, por el tiempo de 5 años, en cuyo tiempo le ha de enseñar dicho oficio, dándole de comer, vestir y calzar.
Don José Mariano Barradas, vecino de esta Villa, vende a don José Bartolomé Pérez de Llera, de esta misma vecindad y comercio, una casa situada en la Calle de la Raqueta, compuesta de 16 y media varas de frente, que lo hace al poniente, dicha calle en medio, con casa que fue de la difunta doña Paula Barradas [Meléndez] y hoy es de don Pedro Pérez de Llera; 45 varas de fondo, que lo hace al oriente con el Callejón de la Capitana, por donde tiene su puerta falsa. Por el sur linda con casa del difunto Miguel Jerónimo López, maestro zapatero, por el norte con la casa del presente escribano. La vende en 2 000 pesos de los que reconoce 500 pesos a depósito irregular a favor del Convento Hospital.
Ana Josefa Durán de Huerta, de esta vecindad, por la presente entrega a su hermano José Miguel Durán de Huerta, menor de 14 años, con Juan Álvarez, Maestro Zapatero de esta vecindad, como aprendiz de dicho oficio por el término de 5 años.
Doña María Antonia Rodríguez, vecina del pueblo de Teziutlán, viuda de José Cabañas, señala que tiene un hijo nombrado José Manuel, a quien pone de aprendiz con el Maestro zapatero Manuel Cabañas, por un término de 6 años, para que le enseñe el oficio de su profesión, no olvidándose de las nociones cristianas, siendo de su cargo el vestuario como la curación de las enfermedades que le adolezcan durante este intervalo.