Francisco Daza, residente en esta villa de Córdoba y vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, vende al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Cristóbal José, casta Loango, de treinta y seis años de edad poco más o menos, el mismo que hubo y compró de don Diego Ignacio de Valverde y Barrios, marido y conjunta persona de doña María de Espinal y Ugarte, viuda que fue del Regidor don Juan Francisco Sáenz de Miera, por escritura con fecha la Nueva Veracruz a 28 de noviembre de 1712, ante Juan de Campo y Anaya, Escribano Real y Público. Lo vende en precio de 200 pesos horros de alcabala.
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Benito Rendón, vecino de esta villa de Córdoba, vende al Capitán a don Joseph [José] de Segura y Cevallos, un negro esclavo de nombre Juan, casta Luango [Loango], de diecinueve años, el mismo que compró a Juan Camaño, vecino que fue de esta villa, el 19 de agosto de 1687. Lo vende en precio de 360 pesos de oro común en reales de contado.
Don Sebastián Díaz de Acosta, vecino de Jalapa, vende a Doña Aldonza de Vargas, viuda de Andrés Vázquez, una esclava negra nombrada Antonia, Caba Loango, de 17 años de edad, libre de empeño, enajenación e hipoteca; sin asegurarla de ninguna tacha, enfermedad, vicio, ni defecto, por el precio de 200 pesos de oro común.
El Capitán don Hipólito del Castillo de Altra, albacea testamentario del Capitán Gaspar del Monge y Mendoza y doña María Altamirano, difuntos, vecinos que fueron de esta villa de Córdoba, usando de dicho nombramiento, dijo que tiene principiados los inventarios de los bienes que quedaron por fin y muerte de los susodichos y que por la presente escritura continua con ellos, haciendo ahora inventario de los bienes que componen esta hacienda de trapiche, nombrada Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, que era propiedad de los difuntos, entre cuyos bienes destacan: Una casa que fue de su morada, de madera embarrada, cubierta de zacate, con sala y recama, con sus puertas y ventanas de cedro. Una casa de trapiche que está sobre horcones y cubierta de zacate, con una molienda corriente en ella. Una casa de calderas de cal y canto, cubierta de teja, con su colgadizo de hornallas. Un asoleadero de cal y canto; una casa de purga; una casa que sirve de carpintería; una cocina de madera, cubierta de zacate; una caballeriza; una casa donde vive el mayordomo; diecinueve chozas cubiertas de zacate donde viven los esclavos y sirvientes de la hacienda. Diferentes muebles de casa, cajas, camas, colchones, ropa de cama. Nueve libros de diferentes tamaños, viejos. Tres pares de grillos, dos palos con sus cadenas y grilletes, dos carlancas de bronce. Un pozo en el patio, con su brocal, de cal y canto su pila. Diferentes cantidades de bueyes, machos, yeguas, caballos y mulas. Once suertes de caña de diferentes edades y nombres. Un negro nombrado José, trapichero, Loango, de treinta años de edad; María, su mujer, negra Conga, de treinta y dos años; Alonso, negro rayado de veintiocho años; Juan gachupín, negro Congo, de treinta y cinco años; Magdalena, negra Carabalí, de treinta años; Pablo, criollo de la Habana, de cuarenta años; Pedro de la Cruz, negro francés, de veintitrés años; Juan Ventura, Cabo Verde, negro de treinta años, y Nicolasa, su mujer, mulata de veintidós años, y su hijo mulato; Miguel, negro popo, maestro de hacer azúcar, de cuarenta años, y Marta, negra Carabalí, de cincuenta y cinco años, con tres hijos; entre otros esclavos y bienes que se mencionan.
UntitledJuan Gómez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba, uno de los albaceas testamentarios fideicomisario, nombrado por cláusula de poder para testar de José Gómez Dávila, su hermano difunto, en dicha conformidad otorga que vende al Secretario Juan de Espinosa, vecino del pueblo de Orizaba, Escribano Público y de Registros de esta villa y del partido de San Antonio Guatusco [Huatusco], un esclavo negro nombrado Francisco, casta Loango, de veintiocho años de edad, que entre otros quedó por bienes de dicho difunto, quien lo compró de Fernando Mañas y Soto, vecino que fue de la ciudad de la Nueva de la Veracruz; el cual dicho esclavo lo vende por sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre, libre de empeño, deuda, enajenación, obligación ni hipoteca general ni especial y sin asegurarlo de vicio, tacha ni defecto, ni enfermedad pública ni secreta, en precio de 300 pesos de oro común en reales de contad; asimismo declara haberlos recibido.
UntitledFrancisco López, residente en esta villa, otorga poder especial a José Antonio de la Mota, residente en esta villa, para que en su nombre venda un negro nombrado Francisco casta Loango de edad de cuarenta años, que hubo y compró de José Antonio, celebrando en razón de ello la escritura que le fuere solicitada.
UntitledEl Licenciado Francisco Fernández de Azevedo [Acevedo], Presbítero Domiciliario de este arzobispado de la Puebla de los Ángeles, y vecino de esta villa, vende al Alguacil Mayor Gregorio Martínez de Zolis [Solís], Regidor perpetuo por Su Majestad, un negro, su esclavo, nombrado Manuel de Aguirre, casta Luango [Loango], que será de edad de veintidós años poco más o menos, mismo que hubo y compró del Gobernador [Francisco] Moreno, que lo fue de la Armada de Barlovento. Lo vende por libre de empeño, sin tacha, enfermedad [roto] al precio de [400] pesos, que confiesa tiene recibidos de contado.
UntitledDon Bernabé de Figueroa y Mendoza, natural del pueblo de Cosamaloapan, vecino de esta jurisdicción de la villa de Córdoba, hijo legítimo del Capitán don Andrés de Figueroa y Mendoza, vecino de la ciudad de Oaxaca, y de Catalina de Rosales, difunta, otorga su testamento en el cual declara que estuvo casado con doña María [Álvarez] Blanco, difunta, hija del Capitán Joseph [José] Blanco y de doña Francisca Jiménez [de Encinas], cuyo suegro le entregó por dote 4 000 pesos de oro común, con los cuales fundó la hacienda de trapiche San José Toluquilla y pagó parte del valor de sus tierras, porque lo demás quedó a censo, y al morir su esposa hizo carta de obligación a favor de su suegro por los 4 000 pesos que le está debiendo aún, los cuales manda se le paguen de sus bienes. Declara que de dicho matrimonio no procrearon hijos. Por bienes dice tener esta hacienda de trapiche de hacer azúcar y panelas, compuesta por dos sitios de ganado menor; casas de vivienda, caldera, molienda y de la gente de servicio; 7 suertes de caña dulce; dos calderas; los esclavos Manuel, negro Mina, maestro de azúcar; Joseph [José], negro Congo; Miguel de Rosales, negro Loango; Gabriel García, negro Nitemo; Joseph [José], negro Mandinga; Diego de la Cruz, mulato, y Gertrudis, negra, su mujer, y Diego, mulato, su hijo; María, negra de siete años; y Juliana, negra muy vieja; Antonio de la Cruz, negro, a quien tiene en Cosamaloapa ganando jornal; y una molienda corriente con otros pertrechos y adherentes del trapiche, entre otros bienes. Nombra como albacea testamentario a su suegro y a don Francisco Valero Grageda [Grajeda], su hermano, y como herederos universal al Capitán don Andrés de Figueroa y Mendoza, su padre.
UntitledJuan Camaño, vecino de esta villa de Córdoba, a nombre propio y en el de sus hijos y herederos, vende al Bachiller Bernardo de Baldiva [Valdivia] y de las Roelas, Cura Beneficiado por Su Majestad, Vicario y Juez Eclesiástico del partido de Soquitlán [Zoquitlán], un negro, su esclavo nombrado Joseph [José], casta Loango, que será de edad de dieciocho a diecinueve años, el cual hubo y compró en la ciudad de la Nueva Veracruz de Gregorio de Figueroa, el cual vende por esclavo cautivo sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre, libre de empeño, enajenación e hipoteca sin asegurarlo de ningún vicio, tacha, defecto o enfermedad, al precio de 150 pesos de oro común, que tiene recibidos.
UntitledJuan Fernández de Angulo, vecino del pueblo de Orisava [Orizaba] y residente en esta villa de Córdoba, en voz y en nombre de Sebastián López Delgado y doña Feliciana María de la Candelaria Rincona, otorga vende al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa y dueño de haciendas de trapiches de hacer azúcar en su jurisdicción, dos negros esclavos, uno nombrado Pedro González, casta Congo, que será de edad de treinta y ocho años poco más o menos, mismo que hubo del Alférez don Juan de Campos; y el otro nombrado Juan José, casta Loango, que será de edad de treinta y dos años poco más o menos, el cual compró del Capitán don Domingo González Carranza. Los vende por esclavos cautivos, sujetos a servidumbre, libres de deuda, empeño e hipoteca, sin asegurarlos de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, al precio por ambos de 700 pesos horros de alcabala y escritura.
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