Isabel López Ruiz Matamoros, vecina de Jalapa, revocó el poder que dio a Don Francisco Leandro, Procurador de la Audiencia Ordinaria de la nueva ciudad de Veracruz, y otorgó poder cumplido a José Antonio Manrique residente en este pueblo y vecino de Jalacingo, para que en su nombre prosiga, fenezca y acabe el pleito y demande, que contra ella tiene el Capitán Don Salvador Fernández Marín, vecino de la NuevaVeracruz, sobre cierta cantidad de ganado que está indiviso, en un rancho de la jurisdicción de la Antigua Veracruz.
JALACINGO, PUEBLO DE
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El Capitán Don Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa y su provincia, con agregación de la de Jalacingo, dijo que por cuanto el pueblo de Naolinco dista cinco leguas de Jalapa, y está muy poblado con españoles, indios y otros géneros de gente, y en él no hay teniente que administre la justicia, nombró a Don Francisco de la Barrera Gayón, español, en quien concurren las partes y calidades necesarias, por tal Teniente de Naolinco, para que en él administre justicia a las partes que se la pidieron.
Gerónimo de Paredes, vecino de Jalacingo y estante en Jalapa, dio en arrendamiento a Manuel Bello y a Pedro de Andrada, vecinos de Jalacingo, dos caballerías de tierra que están entre el pueblo de Altotonga y Jalacingo, que heredó de sus padres, lindan por una banda con tierras de Martín López, y por la otra, con tierras del hospital de Perote, con las casas y árboles frutales que tuvieren, durante seis años, al precio de 20 pesos de oro común anuales.
Nicolás Perdomo, vecino de Jalacingo, estante en este de Jalapa, hijo legítimo de Pedro Perdomo y de Doña María de Vargas, dueños que fueron de la hacienda de Cuautotolapa, declaró haber recibido de su hermano Pedro Perdomo 500 pesos de oro común en reales y géneros, para suplir sus necesidades y se los pagase cuando pudiese, como uno de los ocho herederos de los bienes de sus padres; dio su poder, cesión y traspaso, para que en su nombre y cuando se haga la valuación de los dichos bienes, nombre por su parte tasador, y por escusarse de gastos, la parte que le cupiese de la herencia la pida y cobre, haga los pedimentos, autos y diligencias necesarios, pues le cedió, renunció y transfirió sus derechos. Una vez cobrados los pesos, los tome para sí, en pago de 500 pesos que le ha dado.
Don José de Ceballos y Burgos, Deuño de ingenios de fabricar azúcar, dio en arrendamiento a José García, vecino de esta provincia, un molino de pan moler, ubicado a siete leguas de Jalapa, en el camino real yendo a Perote, en términos de Jalacingo, por tiempo de dos años y al precio de 224 pesos de oro común.
Martín Roldán de la Calle, vecino de la provincia de Tepeaca, vende a Doña Isabel Perdomo, vecina de Jalacingo, unas casas con su solar en el pueblo de Jalacingo, por el precio de 60 pesos de oro común.
Martín de Roldán [de la Calle], vecino de Jalacingo, mayordomo de la hacienda de ovejas de Don Carlos [Antonio] de Luna y Arellano, se obligó a pagar a Fernando de Arriaga, vecino de esta jurisdicción, 525 pesos de oro común por razón de otros tantos que le ha prestado en reales en diferentes ocasiones para el avío de la dicha hacienda, para el mes de julio del presente año.
El Capitán Miguel José de Herrera, residente en Jalapa, vecino de la Ciudad de México, Juez Comisario para la Recaudación de los Reales Tributos causados en el tiempo que los ha percibido el Capitán José de Hoz Escalante, como Alcalde Mayor de Jalapa y de la de Jalacingo, otorga que ha recibido del Capitán Antonio de Corta, Teniente General nombrado por el mencionado Alcalde, la cantidad de 206 pesos de oro común en reales.
Don Francisco, don José y don Tomás García Cano, españoles vecinos del pueblo de Jalacingo, otorgan poder especial al Capitán Diego de Cardeña, su cuñado español, vecino del pueblo de Jalapa, para que representando a sus personas los defienda en los pleitos, causas y negocios que se puedan ofrecer por la muerte del Capitán Francisco García Cano, su padre, sobre sus herencias, dependencias y liquidación de cuentas.
El Capitán Benito Fernández de la Calleja, hijo legítimo de don Juan Fernández de la Calleja y de doña Isabel Mogollón, difuntos, natural de Misantla vecino de Jalacingo, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Deja 50 pesos para ayuda de la obra de la capilla de la tercera orden de Teziutlán. A sus sobrinas Micaela de León y Petrona López, les deja 50 pesos a cada una. Declara fue casado dos veces, la primera con doña Juana Jerez Tavera, cuya dote consta en escritura, y en segundas nupcias con María de las Nieves Bello, quien no trajo dote y él la dotó con 1, 000 pesos, que ahora resulta grave perjuicio para sus hijos y es su voluntad se disponga reducir dichas arras. Tiene entre sus bienes la hacienda de ganado mayor nombrada Tulapa en la doctrina de Santa María Tlapacoya, un trapiche nombrado Maluapa, varios esclavos, el rancho nombrado San José, 875 pesos que le debe don Miguel Morales, entre otros bienes. Nombra como albacea al Bachiller Jacinto Zapata, su primo, y a don Manuel Antonio Casados, su sobrino, y como herederos nombra a sus hijos.