El Hermano Mayor del Hospital de Perote, Fray Miguel de Valdivieso, en virtud de la patente que para ello tiene del Hermano Mayor Provincial Fray Juan de Guzmán, dio en arrendamiento por tiempo de cuatro años, a partir de hoy día de la data, a Don Pedro Ortiz de Zárate, vecino de Perote, un rancho de labor nombrado El Del Hospital que se compone de una caballería de tierra; linda por el Oriente con tierras del Capitán Don Antonio Beltrán; al Poniente, con tierras que eran de Don Juan de Olivares; al Norte, con el llano que va a Jalacingo; y al Sur, con la sierra del Cofre, por el precio de 45 pesos anuales.
JALACINGO, PUEBLO DE
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Doña Isabel de Medina y Landa, viuda del Alférez Juan Ruiz Fernández, vecina del pueblo de Jalacingo, ratifica la escritura de fundación de capellanía de 3 mil pesos de dote principal y 150 de renta en cada año, que instituyó y cargó sobre el trapiche de fabricar azúcar nombrado San Juan, ubicado en términos del pueblo Santa María Tlapacoyan, el 28 de junio de 1698. Anula 2 cláusulas; la primera en que nombra para capellanes interinos a curas que fueran de Jalacingo, mientras no hubiera capellanes propietarios que se ordenasen a título de ella; la segunda en que dio poder a los que fueran patrones de la capellanía para que si el principal de su dotación se redimiese, otorguen escrituras de cancelación y volverlo a imponer en fincas seguras.
Don Melchor Francisco Sánchez, vecino del pueblo de Jalacingo, arrendatario de las Reales Alcabalas de los partidos de San Juan de los Llanos, Teziutlán y Atempa del pueblo de Jalacingo y del pueblo de Jalapa, Papantla, Tetela y Jonotla por remate que se le hizo en la Real Almoneda en 700 pesos anuales, en cuya virtud otorga poder especial a Miguel Jerónimo López de Ontanar, vecino del pueblo de Jalapa, a quien le tiene arrendadas dichas alcabalas, para que en su nombre y representación reciba y cobre hasta el 28 de enero de 1700, 2, 700 pesos de todas y cualesquier personas que le deban desde 1694 por las mencionadas alcabalas.
Manuel Martín de Vélez, vecino del pueblo de Jalacingo, se obliga a pagar a los herederos del Alférez Miguel de Zamora, difunto, la cantidad de 256 pesos y 6 reales por las contrataciones que tuvieron hasta el día del fallecimiento del Alférez, en los cuales entra el alcance que hizo de la carta dotal, que le otorgó cuando contrajo matrimonio con su hija Juana Isabel de Zamora; 56 pesos los pagará en los próximos 4 meses y los 200 restantes en 2 años a partir de que se cumplan los 4 meses en que pagará los 56.
Pedro Hernández, vecino de Jalapa, solicitó al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, haga parecer a Sebastián de la Peña, escribano real y vecino de Jalapa, para que certifique cómo Luis López, difunto, vecino de este pueblo, albacea de María de la O Muñoz, vecina que fue de Jalapa, pidió a Sebastián de la Peña diese recibo a este otorgante de 150 pesos que le dio al referido Luis López, por otros tantos que María de la O Muñoz, mandó se diesen por la libertad de un esclavo suyo nombrado Felipe de Santiago, hijo del otorgante, cuya cantidad debía aplicarse para su entierro y misas, como lo asentó en una cláusula de su testamento. Y por tenerlos satisfechos, pidió al señor Alcalde Mayor se le diese testimonio de la cláusula del testamento de María de la O Muñoz, en que dando los 150 pesos quedará libre su hijo, con la inserción de la certificación de Sebastián de la Peña, por razón de haber muerto al albacea Luis López. El Alcalde mandó por auto se notifique lo contenido a Sebastián de la Peña.
El Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa y su agregación de la de Jalacingo, cesó en el uso y ejercicio de Teniente de Alcalde Mayor a Martín de Lodosa y nombró en su lugar a Francisco Miguel de Campos, persona capaz y de su entera satisfacción, en quien concurren las calidades necesarias que se requieren para la administración de dicho cargo.
Don José de Velasco, mercader, vecino de este pueblo, dijo que por cuanto don Antonio Martín, vecino de Jalacingo, envío a este pueblo a vender 19 quintales de purga a Antonio Luna, quien la vendió en 10 pesos 4 reales, y a este tiempo se supo que dicha purga era remitida por Salvador García, vecino de Jalacingo, quien la remitía a don Carlos José de Montes en cuenta de una deuda y esta se le debía de dar a don José Antonio de Acosta, quien suplico al señor alcalde la mandase detener y este ordeno que dicho Acosta la tomase para dicho Montes y que don Antonio Martín diese fianza y devolviera el dinero, por lo que el otorgante se constituye como fiador de dicho don Antonio Martín.
Don Salvador García de Zepeda, vecino del pueblo de Jalacingo, se compromete a que cuando lo nombren fiador de alguna persona, se le imponga una pena por 500 pesos a favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia.
Don Juan de Quiñones, vecino de este pueblo de Jalapa y Alguacil Mayor de esta jurisdicción y la de Jalacingo, nombra como Teniente de Alguacil a don Salvador de Villavicencio, vecino del pueblo de Altotonga, para serlo en los pueblos de Jalacingo, Altotonga, Atzalan y Santa María Tlapacoyan.
El Capitán Manuel Martín y doña Rosa de Neyra Claver, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalacingo, se otorgan poder para testar recíprocamente, para que cualquiera de los dos haga y ordene su última voluntad, haciendo las mandas y legados, disponiendo de sus bienes en la forma en que se tienen comunicado, dejando escrito en papel simple. Se nombran albaceas mutuamente, así como a Agustín Cornejo y a su hijo José Martín y como herederos nombran a sus 3 hijos.