Francisco Hernández de la Higuera, vecino del ingenio de La Santísima Trinidad, prestando voz y caución por su hermano Andrés Pérez de la Higuera, en su nombre se obligó a pagar a Mateo Jorge, mercader de negros, 6 000 pesos de oro común por 15 piezas de esclavos negros en esta manera: 4 000 para el fin del mes de abril del año venidero de 1614, y los 2 000 restantes de allí en un año corrido.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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El Capitán Francisco Fernández, mercader de negros, estante en esta provincia, vende a Doña María González de Amarilla, dueña del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, y a su hijo, el Capitán Francisco Hernández de la Higuera, once piezas de esclavos, nueve varones y dos hembras, de diferentes nombres y edades, de nación [tierra] Angola, bozales, recién venidos, sin asegurarlos de ninguna enfermedad pública ni secreta, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio los cuatro de ellos en 390 pesos de oro común cada uno; una muchacha llamada María, en 120 pesos; y seis varones mancebos, a 220 pesos cada uno, y todos juntos suman 3 000 pesos.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Antonio de Acosta, mercader de negros, que de presente se halla en la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere; y una vez vendido, y hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, 600 pesos de oro común, de los cuales haya y tome para sí, por otros tantos que le debe.
El capitán Mateo Jorge, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio de La Santísima Trinidad, 15 negros esclavos, bozales, 10 varones y 5 hembras, de diferentes nombres y edades, de nación Angola, marcados en el brazo derecho, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno.