El Padre Juan Bautista Díaz, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, administrador del Ingenio de Pacho, en nombre del Padre Francisco de Borja y Aragón, Procurador General de la Provincia de Filipinas, y en virtud de su poder, vende a Don Diego de la Torre Arnate, vecino de Jalapa, una esclava negra nombrada Marina Aldonza, criolla del Ingenio de Nuestra Señora de los Remedios, alías de Pacho, de 30 años de edad, con una negrita, hija suya, llamada Gertrudis, de año y medio de edad; sin asegurarlas de vicio, defecto, ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 375 pesos de oro común.
INGENIO DE PACHO
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El Padre Juan Bautista Díaz, de la Compañía de Jesús, administrador del Ingenio de Pacho, en nombre del Padre Francisco de Borja y Aragón, Procurador General por la Provincia de Filipinas, y en virtud de su poder para vender o arrendar las tierras, esclavos y demás pertrechos de este ingenio, fechado el 15 de noviembre de 1697, vende a Don Juan Prieto Rendón, vecino de Jalapa, una negra criolla de dicho ingenio, nombrada Clara Josefa, de más de 28 años de edad, con un negrito llamado Juan Manuel, su hijo, de 10 meses de edad, por el precio ambos esclavos de 525 pesos de oro común; sin asegurarlos de ninguna tacha, vicio, defecto, ni enfermedad pública ni secreta.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado del partido de Jalapa, y el Lic. Andrés Méndez de Luna, asimismo cura beneficiado de Jalapa, de común acuerdo para poder administrar mejor su beneficio, éste fue dividido en la siguiente forma: El pueblo de Jalapa y el de Jalcomulco, con 100 pesos, queda el Ingenio Grande y todas las obvenciones que hubiere en dichos pueblo, pertenecerán al beneficiado que los administre. El Pueblo de Coatepec y el de Xicochimalco, y 200 pesos, quedan los ingenios de San Pedro Buenavista, el Ingenio de Pacho y el Ingenio Chico, con todas las obvenciones, tanto de los pueblos como los ingenios, y han de pertenecer al beneficiado que le cupiese la administración.
Bartolomé Tomás de Arroyo, albacea del difunto Agustín Socorro, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, otorga poder a Francisco González de Ortega, administrador del ingenio de Pacho, para que cobre a todas las personas que le deben.