Doña Antonia García, viuda y albacea de don Domingo de Ochoa, junto con los hijos y herederos de dicho difunto, otorgan que venden a Manuel Martínez, vecino de este pueblo, un pedazo de tierra de labor nombrado Camotepeque, en las faldas del monte de Perote, que linda por el norte, oriente y parte del sur con tierras de los naturales de este pueblo, y el río sordo de por medio, y por la otra parte del sur y poniente, con tierras de don Gabriel y don Manuel de Ochoa, al precio de 700 pesos, 250 de ellos tienen recibidos, 225 pesos que se les deberá pagar en todo el mes de marzo de 1792, y los 225 restantes en todo el mes de marzo de 1793.
INDIOS
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Juan Dionisio, indio natural del pueblo de Tatatila, dijo que debe a don Nicolás Povedano y a don Benito Villegas, la cantidad de 357 pesos 6 reales, pero no tiene bienes con que pagarlos, solamente cuenta con los 400 pesos que le debe Ignacio Fernández de Velasco, habiendo convenido con sus deudores cederles y traspasarles ésta deuda, por lo que a través de la presente otorga que da poder a don Nicolás y a don Benito, para que reciban y cobren, la cantidad mencionada a Ignacio Fernández de Velasco, en pago de la deuda que tiene con ellos.
Doña María Antonia de Ribot, vecina de Jalapa, doncella mayor de 25 años, vende a Manuel de Meza, indio de oficio albañil, vecino de Jalapa, un pedazo de solar que mide 14 varas de frente, el cual linda al oriente con la calle que media entre él y la carnicería de este pueblo, al norte con solar de Miguel Viveros, alías el Campanero, al poniente con solar del albacea testamentario de su difunta madre, el Capitán don Antonio Ribot, su padre, y al sur con solar de Casimira Rangel, dicho solar lo cedió a su prima, Josefa Pensado por orden de su difunta madre, por lo que la venta la hace a nombre de la mencionada prima.
Don Juan José Barradas, natural del pueblo de Naolinco y vecino del paraje de La Joya, enfermo en este pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara ser hijo legítimo de don Juan José Barradas y doña María Antonia Guevara, difuntos, casado con María Guadalupe de Alarcón, a quien nombra albacea testamentaria junto con Miguel de Córdoba y don Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Las Vigas, asimismo les otorga poder de albaceazgo para la recaudación y cobranza de los indios que le deben; nombra como herederos universales a sus hijos legítimos.
Don Santiago de la Cruz, indio principal de Jalapa, Mayordomo de la Cofradía que los naturales tienen en la antigua parroquia de Jalapa titulada del Señor Eccehomo, como mayordomo tal y para la defensa de dicha cofradía otorga poder general a don José Mariano Rendón Palomino, Contador de Aniversarios y Capellanías de turno de la iglesia catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles y Notario de la Curia Eclesiástica de la misma, para que defienda a dicha cofradía en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Patricio José de Santa María, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Basilia Antonia, india soltera, de la misma vecindad, un pedazo de solar, el cual heredó de su padre Domingo José de Santa María; dicho solar mide 12 varas de frente y 40 de fondo, linda al sur con solar del molino llamado Cagigas y callejón en medio, al poniente con solar de Manuela Antonia de Ochoa(que llaman la Blanco) y callejón que sale a la calle de Santiago, al norte con solar de la casa de doña Antonia Feliciana Dorantes de Acosta y al oriente con solar del que vende; dicha venta la hace en 30 pesos.
El Capitán Nicolás Ferrera Figueroa, Justicia Mayor y Capitán de Guerra de este pueblo y su partido, dijo que ha sido costumbre en los pueblos de Maltrata y Acultzingo, que los alcaldes mayores nombren un teniente para que ampare a los indios de las vejaciones, por lo que nombra a Diego Notario, vecino del pueblo de Maltrata, como Teniente de ambos pueblos y sus territorios para que ejerza en los casos y cosas con la calidad de que, habiendo sucedido cualquier dependencia o heridos no pueda proceder a más que hacer información, aprehender los reos y de las mandas cuantiosas que ante él se pusieren y dar cuenta a su merced, manda a los vecinos acaten y obedezcan los mandatos de dicho teniente.
Francisco Borjes Pacheco, vecino y mercader de este pueblo, en conformidad del auto del 9 de febrero de 1636, manifestó haber comprado 20 fanegas de maíz a los indios de Santa Ana y 6 a Francisco de Prado, de Zapoapa, para vender en su tienda; 200 tablas que compró a don Lorenzo de Cubas, vecino de este pueblo; a Jusepe [José] Martín Durán, dueño de carros, vecino de este pueblo, 4 botijas de vino para vender en su tienda; así mismo, manifestó haber comprado un cajón de jabón a Cristóbal de Figueroa, vecino de este dicho pueblo.
Mateo de Rivera, vecino de la ciudad de Tepeaca, señor de su recua, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de [Tlalixcoyan], 92 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales debe por razón de 46 pesos que le prestó, y el resto que sale a pagar por Felipe, indio arriero.\n
Gerónimo Rodríguez se obliga a pagar a Juan de Estrada, 19 pesos de oro común, los cuales sale a pagar por Josepe, indio arriero, que está preso en la cárcel pública por deberlos a Nicolás Conte y a Manuel Herrera.\n