Testamento de María Balera [Valera], vecina de la nueva ciudad de Veracruz, estante en este pueblo, hija natural de Cristóbal de los Ríos y de María Balera [Valera], vecinos que fueron de la dicha ciudad.
HIJOS NATURALES
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Testamento de Catalina Montes, residente en el ingenio del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, nombrado Nuestra Señora de la Limpia Concepción, natural de La Antigua Veracruz, hija natural del Contador Juan López de Otamendi y de Leonor Picaso, difuntos.
Pascuala Gertrudis Muñoz, viuda de Diego Molina, hija de Pedro Muñoz y de Juana de la Cruz, difuntos, vecina del pueblo de Jalapa, realiza testamento en el cual declara tener un hijo natural de nombre Sebastián, mismo que tuvo antes de contraer matrimonio con dicho difunto, al cual nombra albacea y heredero, esto último en compañía de Ignacia [Antonia] Molina, hija legítima que tuvo con su difunto marido y casada con Francisco de Espinosa.
Joaquín Felipe Sarmiento, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo natural de Isabel María de la Gasca, difunta, casado con doña Juana Cecilia Meléndez, otorga su testamento; nombra como albaceas testamentarios a su citada esposa, en compañía de José Núñez, vecino de este pueblo, y como heredera universal a su citada esposa.
Don Gregorio Cervantes, soltero, natural de San Juan del Río, vecino de San Francisco Soyoniquilpan [Soyaniquilpan] y hace seis días residente en esta ciudad, de oficio arriero, de cuarenta y cinco y medio años de edad, hijo legítimo de don José Cervantes y de doña María Tomasa Celis, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara por bienes cuarenta y cuatro mulas aparejadas de lazo y reata que tiene en esta ciudad; un mil y pico de pesos que le debe el Gobierno Federal de fletes; un caballo y una casa libre de gravamen en el pueblo de su vecindad. Reconoce por hijos naturales habidos en Juana María Resendes, viuda al tiempo de la concepción, a Micaela, a Francisca y a Irineo Cervantes y Resendes. Nombra como herederos a sus tres sobrinos, Gabino de veintiún años de edad, Tomás de veinte y Marín de diecisiete, hijos legítimos de su hermano don Manuel Cervantes; y también a su hijo natural Irineo Cervantes y Resendes. Nombra como albacea a don José María Ramírez, vecino del pueblo de Soyoniquilpan [Soyaniquilpan], hoy residente en esta ciudad.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANOAna Rafaela Antúnez, hija legítima de Vicente Antúnez y de Lorenza Josefa Moriles, ya difuntos, vecinos que fueron de Misantla, de donde es originaria, estando de pie, pero en edad avanzada y temiendo que la enfermedad lo asalte, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que cuando se hallaba libre tuvo tres hijos naturales que lo fueron Manuel de los Santos, María Francisca y José Andrés, de los cuales el primero tiene hoy cosa de cuarenta y cuatro años de edad; la segunda cosa de cuarenta años y está casada con el Sargento José Ignacio Rivera; y el tercero murió de cosa de veinticuatro años sin dejar sucesión. Declara que habiéndose casado después con José Francisco Espejo, de quien en el día se halla viuda, tuvieron en ese matrimonio por sus hijos legítimos a María Guadalupe que murió de doce años de edad; a María Desideria que murió de un año; a Ana María Simeona que vive en estado doncella y tiene cosa de veintitrés años; a Lucía Ebrona, doncella de dieciocho años; José Crescencio que murió de once meses; y a María Josefa Crescencia [Espejo] que murió de once años. Declara que cuando contrajo matrimonio su referido esposo no trajo cosa alguna y ella poseía dos casitas situadas en esta villa a la Rinconada de Xallitic. Declara que durante este matrimonio su marido compró una casita que está junto a las mencionadas. Declara que sus dos hijas Ana María Simeona y Lucía Ebrona han gastado 254 pesos 5 y medio reales en reparar las casitas mencionadas, por lo que tiene una acción a esa suma como acreedora. Declara que sus dos hijos naturales Manuel de los Santos y María Francisca nada tienen que reclamar contra sus bienes, pues que de su padre de ellos no vino a su poder cosa alguna; y a mayor abundamiento les da antes de su fallecimiento una corta cantidad a cada uno, que es lo que considera cabe en el quinto de sus bienes, respecto a ser de lo único que puede disponer libremente a favor de ellos, por cuanto tiene herederos forzosos. Y que sus bienes consisten en una cortedad, pues solo constan de las casitas referidas y quitando del valor de ellas lo que han invertido en reparos sus dos hijas y lo que a éstas corresponde por parte de su padre del valor de la casita que éste compró estando ya casado con ella; queda libre de su pertenencia cosa de ciento y pico de pesos, de cuya suma deduce una parte del quinto para sus dos hijos naturales Manuel de los Santos y María Francisca, a quienes se los dejará entregado antes de su fallecimiento para que por ningún motivo tengan que molestar a sus herederas. Y en el remanente que resulte libre de su pertenencia, nombra por universales herederas a las nominadas sus hijas legítimas Ana María Simeona y Lucía Ebrona. Y para la ejecución de este testamento, nombra albaceas a las mencionadas Ana María Simeona y Lucía Ebrona.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINODon Ángel Narciso de Ochoa y Ortega, de esta vecindad, como curador ad litem de Juan Manuel, José María Julián y Pomposo Lascurain y Altamirano, menores hijos naturales del finado don Juan Melitón de Lascurain, que fue de esta vecindad, dijo que estando concluida la testamentaria del finado y habiendo recibido don Pedro José de Echeverría, curador ad bona de los mismos menores, los 538 pesos y 2 reales que a cada uno de ellos le correspondió en la cuenta de división y participación. Declara que en tal virtud pertenecen ya exclusivamente a su primer albacea y socio que fue don Bernabé de Elías Vallejo, las dos casas altas contiguas, en la calle Ancha de esta villa, haciendo una de ellas esquina a la plaza Principal, que les vendió a ambos don José María de Goiri, de esta vecindad, por escritura pública en esta villa a 25 de noviembre de 1820; quedando en su cuenta todas las cargas y pensiones con que la hubieron, así como, el reintegro de la testamentaria del finado de don Juan Esteban de Elías, de los 21 527 pesos, 7 reales y 3 cuartillas de los llenos que dejó a su fallecimiento en la hacienda de Mahuistlan [Mahuixtlán] que fue a su cargo y después al de Lascurain y Elías, don Bernabé, su socio. Y consciente el otorgante en guarda de los derechos de Elías, el que así se anote en la expresada escritura original de venta y sus copias, como el que se le libre testimonio de esta declaración y desistimiento en forma, que hace en representación de los indicados menores.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINOBartolomé Zurita, vecino del pueblo de Naolinco, hace presentación del testamento y memoria de Miguel Zurita, su padre, ante el Bachiller Bernardo de Molina, Cura propio de Naolinco, donde declara fue casado y velado con Leonor Domínguez, difunta española, quien no trajo dote alguna al casarse. Debe a Pascual lo que aparezca en su memoria. Diversas personas le deben por suplementos. Tiene entre sus bienes 4 piezas de esclavos. Otros 4 esclavos que son hijos de Gregoria Isabel, mulata su esclava, cuya voluntad es que queden horros después de su muerte. Tiene la casa de su morada donde habita Bartolomé Zurita, su hijo natural que tuvo con una mujer soltera. 6 bestias mulas aparejadas. Declara ha criado a un niño llamado Juan Cayetano, hijo legítimo de Diego García, su primo. Nombra como albacea a Bartolomé de Zurita, su hijo natural y a su sobrino Juan de Guevara y como heredero universal al primero.
Ángela Cortés, hija legítima de José Cortés y María Rodríguez, difuntos, soltera vecina del pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara tener como bienes suyos la sala de la casa donde vive que heredó de su madre en concurso de sus hermanos, una esclava negra nombrada María Isabel, de 38 años. Tiene como hijos naturales a Josefa, viuda, a Juan José de 27 años, y a Antonio Javier de 19 años. Nombra como albacea a su hijo Juan José y a José de Acosta, y como herederos a sus hijos por partes iguales.
Testamento de Margarita Márquez, vecina de Jalapa, hija natural del Lic. Antonio Rodríguez que pasó por Oidor de los Reinos de Castilla para las Islas Filipinas y residió en la ciudad de México, de donde es natural la otorgante. Declara no ha sido casada y que tiene por hijos naturales al Alférez Antonio de Medina y a María de Medina, casada con Francisco de Castro, y a Isabel, niña que ha criado el capitán don Antonio de Orduña Loyando en su casa. Nombra a su hijo y a su yerno como sus albaceas. Nombra como herederos a sus hijos.