Don Pedro Ponce de León, natural de la Ciudad de Córdoba, reino de Antillas, hijo legítimo de los difuntos don Juan Ponce de León y de doña Antonia Guzmán, otorga poder a don Antonio Soto, Ayudante Mayor del Regimiento de Infantería de Nueva España, para que a nombre de él, proceda a formar su última disposición, con arreglo a los particulares que le tiene comunicados, declarando que no tiene otros bienes que las dos presas que hizo en la guerra pasada, y es su voluntad, para que se termine este particular, haga su apoderado todos cuantos actos, agencias y diligencias conducentes, hasta percibir las que legítimamente le pertenecen. Declaró que es de estado soltero, que tiene un hijo natural en la Nueva Ciudad de Veracruz, que se halla en poder de su madre, María Manuela Avendaño. Es su voluntad que perciba la parte que le corresponde de las citadas presas, la tercera parte de éstas la dedica al mencionado su hijo José María. Nombra albacea a don Antonio Soto, para que entre en sus bienes los venda y remate en almoneda o fuera de ella, y en atención a no tener heredero forzoso, instituye por su universal heredero al repetido don Antonio Soto, para que disfrute las dos terceras partes restantes.\t
HIJOS NATURALES
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Inés Alfonsa Cárdenas, natural y vecina de esta Villa, hija de Mateo Cárdenas y de Serafina Antonia, difuntos, otorga su testamento donde declara que aunque no ha sido casada ha tenido 4 hijos naturales María de la Asunción, difunta, Manuel María, ausente y no sabe de su paradero, José Manuel de Castro y José Eustaquio, mayores de 25 años. Nombra como albacea a su hijo José Manuel de Castro, vecino de esta Villa. Nombra como herederos a sus hijos.
Doña María Eusebia de los Reyes, española vecina de Jalapa, hija legítima de don Nicolás de los Reyes y de doña María Josefa Arenas, otorga poder especial al Licenciado Cristóbal María de Larrañaga, Abogado de la Real Audiencia y vecino de la Ciudad y Corte de México, para que en su nombre como madre de Juan de Buendía, hijo natural de don Juan Gregorio Buendía, defienda el derecho que la acompaña en el juzgado de intestados en esa corte como la legítima heredera de sus bienes.
Ante el Capitán Don Fernando de Valdéz y Portugal, Alcalde Mayor de Jalapa, Nicolás de la Peña, de color pardo, vecino de Naolinco, hijo natural de Pedro de la Peña, español, dijo que antes de su fallecimiento, su padre le otorgó una memoria por testamento, en la cual le dejó por su albacea y heredero, y para que se cumpla lo contenido en ella, pidió se le reciba información y la declare por su testamento.
Miguel Vázquez Espejo, vecino y labrador de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, hizo gracia y donación a su hijo natural Juan Vázquez Espejo, vecino de dicha jurisdicción, de 25 años de edad, de una hacienda de labor nombrada Santa Inés Cuausontla, en términos del pueblo de Santiago Zautla y Tetela, provincia de San Juan de los Llanos, con sus casas de vivienda, corrales, aperos, 30 bueyes de arada, 100 vacas, 100 yeguas, 24 caballos capones, un burro maestro, y 20 mulas aparejadas. Con el cargo de un censo de 700 pesos de principal a favor del Alférez Don Tomás Díaz de Córdoba, vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos.
Ana Suero Zavala, vecina del ingenio de Pacho, hija natural de Andrés Suero y de Ana Zavala, difuntos, otorga su testamento donde declara no haber sido casada y tuvo como hijos naturales a Francisca Zavala, viuda de Bernardo Velázquez, Juan , Francisco y Ana López Ruiz Matamoros, fallecidos, e Isabel López Ruiz Matamoros, viva. Como bienes dice tener una hacienda de ganado mayor en la Antigua Veracruz, algunas piezas de esclavos, entre ellos una negrita llamada Josefa de entre 12 y 14 años, que era de su hija y que antes de morir le pidió que le diera libertad, por tanto se la otorga para que goce de ella; tiene otras 2 esclavas negras: una llamada Nicolasa y la otra María Elena, las cuales se las deja a su hija Isabel para que las tenga por el resto de su vida y después les conceda libertad. Asimismo tiene la casa que habita. Nombra como albacea y heredera universal a su hija Isabel y por tenedor de sus bienes al Alférez Agustín Velázquez, su nieto, hijo de Francisca Zavala.
Bernabé Vázquez, pardo libre, natural del ingenio la Santísima Trinidad, vecino del pueblo de Jalapa, hijo natural de María Arias, de esta misma vecindad, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada con el solar que le pertenece y linderos que constan en la escritura; 11 mulas y machos de carga, 6 yeguas mansas de vientre con su caballo, otras 2 mansas que están al cuidado de Faustino Vázquez, su hermano, entre otros bienes. Actualmente está de Mayordomo en la recua de Antonio Cardeña ganando 130 pesos anuales como aparecerá en el libro de cuentas. Declara que debe y le deben. Declara ser casado con María de Ycochea, hija legítima de Francisco de Ycochea y de María de la Candelaria, con quien no tuvo hijos y ninguno de los 2 trajo capital alguno en su matrimonio. Nombra como albaceas a su mujer, a su madre y a Pascual de Iglesias, y por heredera universal nombra a su madre.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino del Desierto de Perote, en nombre de Juana de Herrera, mujer de Francisco Morales de Toro, en virtud del poder que le otorgó, y Antonio de la Peña, hijos naturales y herederos de María de la Peña, quien dejó entre sus bienes unas casas bajas de cal y canto, venden a Jerónimo de Acosta, dueño de recua, una de las casas ubicada en la Calle Real que sale para el camino que va a la Nueva Veracruz con 16 varas de frente y 12 de fondo, colinda con casa de los herederos de Cristóbal de Figueroa y de Francisca de Yépez, al fondo con solar de Juana Díaz, al oriente con solar que quedó a Antonio de la Peña y solar de doña Aldonza Clara de Vargas, al poniente con el callejón que sale a la Calle Real. Antonio de la Peña vende 20 varas y media que corresponden a dicho solar, donde esta edificado un cuarto bajo de cal y canto y 10 varas y media contiguas que colinda con casa de María de la Peña y casa de Aldonza de Vargas. La venta se hace en 450 pesos
El Alférez Sebastián de Flores Moreno, mercader y vecino de Jalapa, albacea y tenedor de bienes de Juan de Thormes, su hermano, curador de sus menores hijos naturales, otorga poder especial a Luis González de Lucena, para que en su representación pueda pedir, demandar y recibir las cantidades de maravedís, platas, joyas, esclavos y otros bienes que hayan quedado por fin y muerte de su hermano y le toquen a esos menores.
María de la O Palacios, residente en Jalapa y vecina del ingenio La Santísima Trinidad, hizo gracia y donación a la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, sita en el Convento de Santo Domingo de la ciudad de Puebla de los Ángeles, de un negrito, su esclavo, de 7 años de edad, criollo de su casa, nombrado José del Rosario, hijo natural de Tomasa de la Higuera, su esclava, para que perpetuamente durante el tiempo de su vida, sirva en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, y a todo lo demás que en este efecto debiere asistir, con los mayordomos que fueren de dicha cofradía.