El Capitán Juan de Malpica y Catalina de Borboa, su legítima mujer, vecinos y labradores en el Desierto de Perote, otorgan poder especial al Bachiller Tomás de Malpica, su hijo legítimo, para que en su representación funde una capellanía de 3 mil pesos de principal y por ellos 150 pesos de réditos en cada año, instituidos sobre las haciendas de labor expresadas en el testimonio de sus aprecios, asimismo para que con derecho presente las fuerzas, vínculos y requisitos para su validación con llamamientos de capellanes propietarios, interinos con sus vacantes y patronos, nombrando a Tomás de Malpica como primer capellán para que se ordene a título de ella con el cargo de decir las misas rezadas en cada año, y cumplidos los 25 años que el derecho dispone y no habiéndose ordenado de eclesiástico, entren en posesión de la capellanía sus nietos, hijos de Ángela y Elena de Malpica.
HACIENDAS
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El Licenciado Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico en el pueblo de Jalapa, en virtud de la sustitución de poder que le otorgó el Licenciado José Bernardo de Céspedes, Clérigo Presbítero, administrador de los bienes del Convento de Religiosas del Señor San Jerónimo de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, recibe de Manuel de Acosta, vecino de esta jurisdicción, la cantidad de 300 pesos por los réditos de 2, 000 pesos de principal sobre una hacienda que tiene el Convento y religiosas de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, por cuya parte ante los inquisidores apostólicos de esta Nueva España, sea definido el concurso de acreedores que le formó contra bienes de don Claudio Teodoro de Ceballos, anterior poseedor de la hacienda.
Francisco García de Mendoza, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que como resto de cuentas que tuvo con don Miguel Díaz de Córdoba, dueño de hacienda de labor en la jurisdicción de San Juan de los Llanos, le quedó debiendo 197 pesos y 7 reales y medio de oro común, los cuales pagó por carta orden a don Marcos de Noroña, traficante que se encuentra ahora en el puerto de Acapulco y que regresará hasta el mes de mayo o junio, por haberle mostrado carta del otorgante, quien dijo no haber otorgado carta alguna. Han concertado, así, que lo esperará hasta el mes de junio a efecto de que pueda conseguir la carta, de lo contrario pagará la cantidad mencionada sin pleito alguno, por lo que se obligan a cumplir lo que a cada uno le toca.
Doña Micaela de Gamboa, viuda de Pedro Perdomo, vecina del pueblo de Jalapa, otorga poder especial al Bachiller Pedro Perdomo, su hijo, para que la represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles, criminales y eclesiásticos, y especialmente para que venda una hacienda de labor que compró al Doctor Francisco Sentín Villamane, Cura Vicario que fue de la Ciudad de la Nueva Veracruz. Dicha hacienda la podrá vender en el precio que se ajuste, otorgando la escritura de venta con el cargo de 3, 000 pesos de principal que están a censo redimible a favor de las religiosas de Santa Clara de la Ciudad de Puebla de los Ángeles.
Diego de Castro y Gamboa y Luis Fernández de Ulloa, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que han recibido de don Miguel de Soto, dueño de hacienda de labor, vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, 1, 000 pesos de oro común que le dieron para que les pagara en trigo en la cosecha pasada, por cuya cantidad se dan por satisfechos por haberlo pagado en la conformidad expresada.
Manuel Antonio Casados, dueño de hacienda de ganado mayor en la doctrina de Misantla, jurisdicción de La Antigua Veracruz, residente en Jalapa, otorga poder especial a don Ignacio de Vega, Procurador de la Audiencia Episcopal del Obispado de Puebla, y a don José Pérez de Arellano, vecino de la jurisdicción de Jalapa, para que en su nombre parezca ante la audiencia y otros tribunales eclesiásticos y seglares donde presenten el testamento y últimas disposiciones de doña Francisca Díaz Matamoros, su madre, así como los inventarios, división y partición de sus bienes y otros papeles tocantes al quinto de ellos y capellanía que con él mandó fundar.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recuas, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Francisco García Cano, labrador y dueño de hacienda en la jurisdicción de Jalacingo, una esclava negra nombrada María Josefa, que será de 24 años, que hubo en la ciudad de la Veracruz de don Juan Sáenz de Miera; cuya esclava se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 400 pesos de oro común los cuales se da por entregado a su voluntad.
Don Fernando Montero, Receptor Arrendatario de las Reales Alcabalas de la jurisdicción de Jalapa y su agregado Jalacingo, Teziutlán, San Juan de los Llanos, Papantla, Jonotla y Tetela, dijo que ante el provisor de este Obispado tiene puesta demanda para que dé providencia de que el Bachiller Miguel Benítez de Hinojosa, Cura de San Salvador el Seco pague la alcabala que causó en la venta que le hizo el Bachiller Tomás de Malpica, de la hacienda y molinos en términos de esta jurisdicción, que se ha negado pagar, y por ello es necesario seguir dicha demanda y al no poder hacerlo personalmente otorga poder especial a don Francisco Ignacio de Erauso, prebendado de la Iglesia Catedral de la Puebla para que continúe y fenezca el mencionado asunto.
Francisco Rizo, como principal obligado, y Juan Hernández, como su fiador, vecinos de la jurisdicción del pueblo de Jalacingo, en el Pago de Perote, se obligaron a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 156 pesos y 6 tomines y medio de oro común, por otros tantos que valieron las semillas y ganados, del diezmo del año pasado de 1677, de los ranchos de [Altoyuca]Alteyuca, Pinaguizapa y Tenextepec, de la jurisdicción de Jalacingo; y de la hacienda que tiene en arrendamiento Don Pedro López de Villaseñor que es del Capitán Don Diego Galindo, de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, en esta forma: 139 pesos y 5 tomines y medio, para fin del mes de diciembre del presente año, y los 17 pesos y un tomín restantes, para fin del mes de agosto de 1679.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, hijo legítimo del Capitán Don Diego de Orduña Loyando y de Doña Ana de Guadalajara y Castillo, difuntos, como heredero de sus padres, le pertenece una hacienda de labor ubicada en términos del pueblo de Tlalnepantla, jurisdicción de Tacuba, a dos leguas poco más o menos de la ciudad de México, cuyos títulos paraban en poder de Bernardino Justiniano, vecino que fue de la ciudad de México, a quien su padre debía 200 pesos de oro común, los cuales hoy los tiene el Capitán Don Juan de Chavarría, vecino de dicha ciudad y heredero de Don Bernardino Justiniano, a quien se le han de pagar los pesos de la deuda. Dicha hacienda se despobló y otras personas se han servido de sus tierras, y en atención a ello, Don Antonio de Orduña dio su poder cumplido al Capitán Don Fernando Suárez de Sousa, vecino de México, para que arriende o venda dichas tierras, que son de su propiedad.