Don Gregorio Martínez de Solís, Alguacil Mayor y Regidor perpetuo y vecino de esta villa, dijo que de algún tiempo a la fecha es su deseo entrañable ver fenecido el templo y convento de Nuestro Padre Señor San Antonio de la orden de “la descalses” de Señor San Diego, principado en esta villa de Córdoba por el Capitán Francisco de Solís, su tío difunto, Alguacil Mayor que fue de ella. Y llevado del anhelo con el conocimiento de ser obra tan del servicio de Dios Nuestro Señor, trató comunicación con los reverendos Provincial actual de la Provincia de San Diego Fray Nicolás [de Benavente] y Fray Joseph [José de Melluegui], Difinidor [y Guardián] de dicho convento, quienes le dijeron que debía comparecer por escrito al difinitorio pleno; de manera que hizo dicho escrito en donde refiere a sus paternidades reverendísimas lo propuesto, y les pide la concesión del patronato de dicha iglesia de Señor San Antonio de esta villa, obligándose a terminar y perfeccionar con todo lo restante de dicho convento. Además les ofrece para su mayor firmeza y estabilidad otorgar escritura de obligación, con hipoteca especial de la hacienda que posee en la jurisdicción de esta villa. Igualmente les informa que hará dicha obra y otorgará la fianza, con cargo y condición que ha de quedar obligada la provincia a que le guarden los fueros y preeminencias de tal patrón y a todos sus descendientes, de igual modo a que se le han de decir perpetuamente para sufragio de su alma, de su esposa doña Juana Gatica [y Aguilar], de su tío el Capitán Francisco de Solís y la de su mujer doña Gertrudis de Gatica, la de sus padres y demás ascendientes y descendientes, tres misas cantadas anualmente, una el día del Señor San Antonio, la segunda el día de la Natividad de San Juan Bautista y la tercera un día de la infraoctava de los difuntos. Dado que para presentar y conseguir su deseo, necesita dar poder, respecto a que él no puede asistir personalmente a ello; lo pone en efecto y lo otorga a don Alejo de Apellanes, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre comparezca ante los reverendos padres, provincial y difinidores del convento del Señor San Diego, y presente el escrito suso citado para su cumplimiento, hasta conseguir la gracia que propone; a su vez que lo obligue a cumplir con sus personas y bienes, especialmente con hipoteca de una hacienda ubicada en esta jurisdicción, que linda por la parte del oriente con tierras de Josepha [Josefa] García de Miranda; por el norte con las tierras que posee el Capitán Joseph [José] de Segura y Seballos [Ceballos]; por el sur y poniente con la barranca que llaman de Tleapa; con todo lo que le pertenece.
Sem títuloGUARDIANES DE CONVENTOS
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Don Bernabé de Elías Vallejo y don Francisco Badillo, ambos de esta vecindad, albaceas dativos mancomunados del finado don Juan Esteban de Elías, que también fue de este comercio y vecindad; dijeron que don Juan Esteban fue albacea y heredero del finado don Fernando Gómez Muñoz, vecino que fue de este suelo, quién le encomendó la fundación de un legado piadoso de 1 000 pesos en favor de este convento de San Francisco de Asís, para que con sus premios se diese culto a la Santísima Virgen del Carmen, de la cual dejó también una efigie para que se colocase en aquella iglesia. Asimismo, dijeron que para tal fin, don Juan Esteban de Elías dejó 1 500 pesos impuestos a depósito irregular sobre el molino de San Roque, que quedó por bienes de dicho don Fernando Gómez Múñoz, cuyo molino fue vendido a don Carlos Díaz y Herrero, difunto. Y ahora los otorgantes como tales albaceas, queriendo cumplir con el encargo de todo lo que manda don Juan Esteban en su testamenento, otorgan que fundan la mencionada obra pía con el principal de 1 000 pesos en favor de este convento de San Francisco, quien percibirá anualmente 50 pesos de premios a razón del 5 por ciento, con la carga de mandar celebrar perpetuamente cuatro misas cantadas con diáconos, en el altar donde se coloque la efigie de la Santísima Virgen del Carmen, por el alma de don Fernando Gómez. Cuyo principal de 1 000 pesos lo apartan de los 1 500 pesos que impuso don Juan Esteban sobre dicho molino propiedad que fue del mencionado Díaz y Herrero, cuya viuda y albacea, doña María Josefa de Herrasti y Alba, redimirá los 500 pesos restantes en el presente año, para que los otorgantes los inviertan en adorno y culto de la Santísima Virgen del Carmen. Asimismo, han convenido los otorgantes con la Señora Herrasti que pagará 50 pesos del premio del año pasado de 1825 para que el convento comience a cumplir con lo que le incumbe; y de lo atrazado, desde la imposición hasta 1824, solo pagará 500 pesos en abonos mensuales de 10 pesos. Por lo tanto, doña María Josefa de Herrasti ratifica la escritura de obligación que otorgó su esposo el 30 de diciembre de 1803, y se obliga a seguir reconociendo dicho depósito irregular.
Sem títuloEl Reverendo Padre Guardián del Convento de San Francisco de este pueblo de Jalapa, Fray Francisco de Rivera y el Capitán don Pedro José Durán, su síndico, vecinos del pueblo de Jalapa, informan que don Bartolomé Salvo, vecino de este pueblo, pagó un adeudo de 200 pesos en reales y 12 en plata, mismos que estaban cargados a unas casas bajas que compró a don Miguel Gómez de Soto, vecino del pueblo de San Juan de los Llanos.
Don Pedro Domínguez Ballesteros, vecino del pueblo de Jalapa, ha recibido del Reverendo Padre Predicador jubilado Fray Francisco de Rivera, Guardián del Convento de San Francisco de este pueblo de Jalapa, y de Fray Antonio de Lara, Sotasíndico por nombramiento y ausencia de don Pedro José Durán, Síndico de él, la cantidad de 200 pesos reconociéndolos a réditos del 5 % durante 7 años, hipotecando como seguro de la deuda una casa ubicada en este pueblo en la calle que sube para el Calvario y del otro lado casa de la Cofradía de Jesús Nazareno de esta parroquia, cuya casa esta gravada con otro censo redimible de 200 pesos a favor de la Cofradía de Jesús Nazareno de la parroquia de Coatepec.
El Reverendo Padre Fray Andrés Manuel de Amezúa, Guardián del Convento de San Francisco, junto con el Capitán don Pedro José Durán, su Síndico, informan que en el testamento del difunto Pedro Montiel, aparece una cláusula referente a la imposición de 100 pesos de censo principal, a favor del citado convento y que por no aplicarse dicha cláusula, se obligan a pagar los réditos de los 100 pesos, por el tiempo de 9 años, con una paga en cada uno del 5 % de los citados réditos.
El Capitán don Pedro José Durán, como Síndico que es de este convento de Nuestro Padre San Francisco de este pueblo de Jalapa, con asistencia del Reverendo Padre Guardián actual Fray José Millares, otorga que vende dos casas, una a don Manuel de Torres y Morales en 400 pesos, y la otra a doña Ana Rodríguez en 565 pesos, ambas las vende a censo redimible a favor de dicho Convento con un rédito de 5 % anual, las cuales están ubicadas en este pueblo en el callejón que sube de dicho convento para la Calle de la Amargura.
Don Tomás García, vecino del pueblo de Jalapa, carga y se obliga a reconocer la cantidad de 500 pesos, sobre una casa que tiene en este pueblo, en la Calle Nueva, con la cual linda al norte y casas de Juana Núñez, al oriente con solar y casa de don Alonso Fernández, al sur con solar de don Antonio de Campo y el callejón de Quiñones, y al poniente con casa y solar de Juana Núñez que compró a Tomás Borro, obligándose a reconocer dicha cantidad con sus réditos que pidió al Síndico Bartolomé Salvo y al guardián del Convento Fray Gines de la Cerda.
Don Bartolomé de Borja, vecino y del comercio de este pueblo de Jalapa, otorga poder al Reverendo Padre Fray Andrés Manuel de Amezúa, Guardián del Convento de Tecamachalco de la Religión de Nuestro Señor Padre San Francisco, para que en nombre del otorgante cobre todas las cantidades que le deban, y para que lo represente y defienda en todos sus pleitos.
Don José Antonio de Acosta, como principal, vecino de este pueblo de Jalapa, se obliga a pagar junto con don Agustín Benítez, su fiador, la cantidad de 1, 000 pesos que le prestó el Reverendo padre Fray Pedro de Mata, Guardián de este convento de San Francisco, quien los entregó a través de su síndico don Juan de Quiñónes, Alguacil mayor de esta jurisdicción, para pagarlos en el plazo de 2 años, con réditos de 5 % en cada año.
Don Andrés Gutiérrez Calzadilla, Notario Eclesiástico de esta doctrina de Jalapa y doña Gertrudis [de] Jiménez, su esposa, venden al padre Guardián Fray Francisco Gil Márquez, del convento de San Francisco de este pueblo de Jalapa, 25 pesos de oro común de censo redimible, cargados a unas casas ubicadas en este pueblo.