María de Zavala, viuda, vecina de Veracruz, dio carta poder, a su hermano Diego Alemán, para que pueda entregar ciertos ganados a unos comerciantes y recibir el dinero que montare.
GANADO
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Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, dio su poder cumplido al Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre y en el de su menores hijos, venda la cantidad de ganado que tiene en la estancia de Espanta Judíos, jurisdicción de La Antigua Veracruz, en el precio que mejor le pareciere.
Don Pedro de Espinosa de los Monteros, vecino de la nueva Veracruz, como principal obligado, y Jacinto Marín, vecino del desierto de Perote, como su fiador, se obligaron a pagar a Su Majestad y en su nombre al Señor Don Fernando Desa, Juez de Tributos y Azogues, 437 pesos y 4 reales de oro común, por otros tantos que valieron y montaron 35 cabezas de ganado de cerda y 63 cargas de trigo pelón, a razón de 8 pesos cabeza y a 2 pesos 4 reales la carga, en un plazo de tres meses, a partir de hoy día de la fecha.
El Capitán Miguel de Leyba, vecino de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre de doña Josepha [Josefa] García de Miranda, vecina de ella, viuda, mujer que fue del Capitán Joseph [José] de Olivera, y dueña de la hacienda de hacer azúcar nombrada San Francisco de las Mesillas, que posee en términos de la jurisdicción de esta villa de Córdoba; y en virtud de poder que tiene otorgado de la susodicha para administración de dicha hacienda y para que la pueda obligar hasta en cantidad de 12 000 pesos para los aperos y avíos de dicha hacienda, por sí y en nombre de sus hijos menores, otorgado en la ciudad de los Ángeles el 6 de julio de 1694. Dijo que por doña Josefa ha tenido diferentes cuentas y dependencias de deuda con el Capitán Bernardo de Belasquez [Velázquez] de Ladrada, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, y de resto y ajuste de todas las cuentas, ha sido alcanzada doña Josefa por el susodicho en 2 400 pesos, que constó haberle prestado para la compra de diferentes aperos necesarios para la perpetuidad y adelantamiento de dicha hacienda. Por lo tanto, otorga que debe y se obliga a pagar la citada cantidad dentro de cinco años, que empezaran a contarse desde el día primero de enero pasado del presente año, en un pago, sin pleito alguno, pena de la ejecución de las costas de su cobranza. Para seguridad de esta deuda, hace hipoteca de dicha hacienda, sus tierras, cañaverales, casas, esclavos, ganados y los demás aperos que a ella pertenecen. Estando presente Nicolás de Olivera, hijo y uno de los herederos de doña Josepha [Josefa] García de Miranda, dijo que acepta esta escritura con lo que en ella se contiene.
Sans titreBasilio y José Luis Lara, con Manuel Estaban, el segundo vecino del pueblo de las Vigas y los otros dos de Xilotepec, de esta Jurisdicción, dijeron que el primero es deudor de la cantidad de 818 pesos de don Pedro Bon y Cornide, vecino de la Nueva Veracruz, valor del ganado que de su Hacienda de Tortugas le suministró al fiado, cuya cantidad no ha podido satisfacerle por las circunstancias que han mediado; y como de dicho ganado dio el segundo valor de 300 pesos, y al tercero de 272 pesos, resulta que, el primero satisfaciendo a su acreedor, los segundos sólo tienen que satisfacerle el exceso de 246 pesos, más como es el deudor principal siempre es obligado a la satisfacción del todo en caso de no ser puntuales los demás al pago. Por lo que se obligan por la presente a pagar las mencionadas cantidades parciales que han declarado, hipotecando el primero 100 cabras y 10 cuartillas de sembradura que tiene en cerro cuadrado; el segundo hipoteca cuatro fanegas de cebada, una de maíz y 80 cabras; el tercero cinco cuartillas de maíz y 100 cabras.
El Capitán Diego de Orduña Loyando, residente en este ingenio, dueño de las estancias Espanta Judíos y Santa Ana, la primera la hubo de Luis de Córdova[Córdoba], vecino de la Vieja Veracruz, y la segunda, se la vendió a don Ramiro de Arellano, con el acción del ganado cimarrón, formó una compañía con el regidor Juan de la Calleja, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, sobre ambas estancias, para que las administre por cuenta de ambos durante seis años; en el caso de la estancia de Santa Ana, pondrá todo lo que fuere necesario, pero los gastos y provechos serían por mitad; y en la de Espanta Judíos, también acordaron ir mitad en los gastos, y en los frutos y esquilmos, el regidor solo se llevaría la tercera parte.