Antón [Antonio] de Leiva, vecino de Zongolica, otorga poder a Francisco Men [roto], vecino y Regidor de la ciudad de los Ángeles, para que requiera al Canónigo Pedro García y a Teresa Mina, su madre, y a los demás herederos de Juan García Romero a recibir el ganado vacuno que él y los demás herederos están obligados a entregarles.\n\n
GANADO MAYOR
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Julián de Olmeda, otorga poder a Álvaro González para que pueda vender una partida de ganado vacuno de 300 a las persona que quisiere y a los precios que se concertare, y de lo procedido pagar una partida de pesos de oro que debe a la Caja Real de Su Majestad.
Juan de Leiva, vecino de la ciudad de Tepeaca, vende al Padre Luis de Oliveros, beneficiado del partido de Zongolica, 2 sitios y medio de estancias de ganado mayor en términos del pueblo de Cuautla, asimismo le vende 800 vacas de un año arriba más 30 yeguas, por precio y contía [sic] de 2 725 pesos de oro común.\n
Martín Larios, vecino de la ciudad de los Ángeles, vende a Cristóbal de Miranda, vecino de la ciudad de Chiapas, dos sitios de estancia de ganado mayor en términos de Tatayan y Quatlalas [Cuatlalas], con todo el ganado vacuno de su hierro, por precio y cuantía de 2 700 pesos de oro común.\n
Juan de Torres, residente en la labor de Estapa, se obliga a pagar a Esteban de Carvajal, vecino de la ciudad de los Ángeles, 380 pesos de oro común, los cuales son por razón de 200 fanegas de trigo, a peso fanega; por un caballo blanco del hierro que está al margen de esta escritura, en 50 pesos; 16 vacas de diferentes hierros y colores, de a 4 pesos cada una; por 5 potros a 10 pesos cada uno; y la resta que son 16 pesos que el susodicho le dio en reales.
Cristóbal de Miranda, vecino de la ciudad Real de Chiapas, en nombre y en voz de Juan de Miranda, su padre, en virtud del poder que le otorgó en la dicha ciudad, el 3 de agosto de 1580, ante Hernando Nino [Niño] de Barahona, Escribano de Su Majestad, vende a Andrés de Illescas dos sitios de estancia de ganado mayor que son y están en términos de los pueblos de Cotaxtla y Huatusco, uno de ellos nombrado Tepalcatetelco y el otro Zaltianguez [sic], y asimismo 90 reses vacunas, toros, novillos y vacas por precio y contía [sic] de 900 pesos de oro común.
Doña Francisca Díaz Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a Juan de Argaez [Argaiz], al Tesorero Diego de Gamboa, y a su hermano Juan Lopéz Ruiz, vecinos de esta jurisdicción, para que en su nombre y en el de sus hijos, reciba y cobre todos los pesos de oro, plata, joyas, esclavos, ganados, y los demás bienes muebles y raíces que se les debieran; y para que puedan vender las partidas de ganado mayor o menor que valgan hasta la cantidad de 4000 pesos.
Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Hernán Ruiz de Córdoba, vecino de Veracruz, 188 vacas que pagó en su nombre a Juan de Quiroz, a dos pesos y medio cada una.
Don Fernando Álvarez, vecino de Xicochimalco, viudo de doña Josefa Manuela Morales, quien le otorgó poder para testar y lo nombró como su albacea, procede a realizar su testamento. Como herederos nombra a Paula, María, Juan, Pedro, Gregorio, María Josefa e Ignacio de Mendoza, los hijos legítimos del primer matrimonio de la difunta con Pedro Salazar, ya que del matrimonio que tuvo con el declarante no hubo hijos, mencionando entre sus bienes 270 cabezas de ganado vacuno.
Gertrudis Antúnez, hija legitima y heredera de los difuntos Sebastián Antúnez y Catarina de Aguilar, vende a don Juan Antonio de la Riva, un sitio de ganado mayor ubicado en el paraje que llaman Mecacalco y que linda al oriente con la falda del Cerro de Malacatepec, al norte con la cumbre del Cerro de Temimil, al poniente con las tierras de Zapotitlán y al sur con unas lomas que sirven de lindero al comprador, en la cantidad de 100 pesos.