Blas de Aguilar, vecino de Naolinco, debe y se obliga a pagar 819 pesos y 4 reales, a don Pedro García de Baldemora, Cura de Tlacolulan, el cual es apoderado de doña María de Jesús Álvarez de Guzmán, viuda de Juan López Meilán y tutora del menor Juan José López Meilán, por la compra de ganado vacuno. Debido a que dicho Aguilar no cumplió a tiempo con el pago, salio como su fiador Francisco Munguía, obligándose a cubrir dicha cantidad el día 4 de octubre de este año.
GANADO MAYOR
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Juan de Torres, residente en la labor de Estapa, se obliga a pagar a Esteban de Carvajal, vecino de la ciudad de los Ángeles, 380 pesos de oro común, los cuales son por razón de 200 fanegas de trigo, a peso fanega; por un caballo blanco del hierro que está al margen de esta escritura, en 50 pesos; 16 vacas de diferentes hierros y colores, de a 4 pesos cada una; por 5 potros a 10 pesos cada uno; y la resta que son 16 pesos que el susodicho le dio en reales.
Juan Bello y Lucía Hernández, vecinos de Teziutlán, venden a Juan Librero, vecino de la jurisdicción de Teziutlán, medio sitio de ganado mayor ubicado en términos de Tepeaca, con 36 bueyes, siete rejas, y el derecho a tres caballerías de tierra que solicitaron al gobierno virreinal, todo por el valor de 1100 pesos de oro común.
Juan de Argueta con poder de su madre, Inés Alvarez Galeote, vendió a don Antón Galeote, vecino de la provincia de Jalacingo, el derecho al ganado vacuno que Inés Alvarez pudiera tener en tres sitios de ganado mayor, ubicados en términos de Tecamachalco, por el valor de treinta pesos de oro común.
Diego del Moral, hijo legítimo de Gaspar González del Moral y de María de las Nieves, vecinos de la ciudad de Los Ángeles, con poder de su madre, vende a Juan del Moral, vecino de Jalapa, 300 reses vacunas, toros, novillos y becerros cimarrones, y 100 yeguas cimarronas de edad que se hallaren, en la estancia de Buenavista, en los llanos de Almería; dicho ganado será entregado en la estancia de Juan de la Calleja que está una jornada de la Buenavista, por el precio de un peso y cuatro tomines de oro común por cada unos de los 400 animales.
El dicho Alcalde Mayor, hizo pregonar las carnicerías y abasto de este pueblo, a son de trompeta por voz de Juan Feliciano; y en este día, pareció Don Juan Lorenzo Velázquez, mercader, vecino de Jalapa, en nombre de Don Juan de la Calleja, criador de ganado mayor, e hizo postura de 7 libras de carne de toro o novillo por un real, y 2 libras de carnero por un real.
Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino y mercader de Jalapa, en nombre y con poder de Don Juan de la Calleja, criador de ganado mayor, hizo postura de dar 7 libras de carne de toro o novillo por un real y 2 libras de carnero por un real, con todas las condiciones acostumbradas, fianzas y demás obligaciones de carnicerías, menos de la de repeso, que esa ha de ser a costa de los vecinos o de quien la pidiere; por todo ello, solicitó se le admita su postura.
Doña Isabel de Medina y Landa, vecina de Jalacingo, hizo gracia y donación a su hijo el Alférez Don Sebastián Ruiz Fernández, de 7 caballerías y medio cuarterón de tierra que tiene en un sitio de ganado mayor que posee junto a otro, en que está fundado el trapiche de San Juan, que ella y su marido levantaron en términos de Tlapacoya.
Don Miguel Ballesteros, vecino de la Venta de la Rinconada, del Marquesado del Valle, vende a Don Francisco de Cortázar, criador de ganado mayor en la Huasteca, un mulatillo, su esclavo, nombrado Lorenzo, de 8 años de edad, criollo del Ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, alias Pacho, que hubo y compró al Padre Juan Bautista Díaz, administrador de dicho ingenio; sujeto a servidumbre, libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, por el precio de 150 pesos de oro común.
Ana Suero Zavala, vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de Ana Zavala y de Andrés Suero, naturales de este Reino, ordena su testamento donde declara tener, entre otras cosas: la casa de su vivienda, 3 solares; declara que dio consentimiento a su hijo Juan López Ruiz Matamoros, difunto, para que vendiera a Salvador Marín, vecino de la Nueva Veracruz, la parte de ganado mayor que son 600 reses, que heredó de Francisco López Ruiz; asimismo para que le otorgue libertad a una negrita llamada Jucepilla Páez, de 14 años de color cocho, quien era esclava de su hija Ana López Ruiz Matamoros, difunta. Le deja a su hija Isabel López Ruiz Matamoros una negra llamada Nicolasa esclava de 20 años, color cocho para que le sirva durante su vida. Declara que Ana María de Alemán Maldonado le debía 3, 000 pesos del ingenio y le pagaron 2, 000 a su hijo Juan restándole solamente 1, 000 pesos. Nombra por heredera y albacea fideicomisaria a su hija Isabel López Ruiz Matamoros.