Querella criminal que Juan de Vargas, mayordomo y administrador de las haciendas de Santa Fe y Moreno, por poder de Sebastián de la Higuera Matamoros, presenta contra Juan Fernández, negro esclavo de don Gaspar de Rivadeneira, y mayoral de la estanzuela nombrada Jatiguayan, y contra su hijo Gaspar Yanga, capitán de los negros del pueblo de San Lorenzo, por ocultar y amparar a unos negros huidores nombrados Mateo Rayado, Nicolás Candiles y Fabián.\n
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El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo], visitó los carros de Alonso Hernández y de don Juan de Rivera, que vienen de la ciudad de la Veracruz, a cargo de Rodrigo Rangel [de Moya], y halló en la cuadrilla de Hernández que dos indios huyeron; y en la de Juan de Rivera todos están buenos y sanos.
Diego Hernández Durán, encargado de la cuadrilla de Jusepe [José] Martín Durán, vecino de México, manifestó los indios e indias que lleva en sus carros: Rafael, indio capitán, y su mujer Francisca; Mateo Juárez, quedó su mujer arriba; Francisco y su mujer Ana; Juan Flores y su mujer Juana; Pedro, soltero; otro Pedro y su mujer Ana; Juan Lázaro, quedó su mujer arriba; Pedro solofo [sic], quedó su mujer en México; Manuel, panadero y su mujer Agustina; Miguel y su mujer María; Antón Hernández y su mujer anda huida; Juan, soltero, pescador; Diego y su mujer Francisca; un muchacho, su ayuda, llamado Agustín; Felipe y su mujer Ana; Bartolomé, su mujer quedó arriba; Felipe, su mujer Juana, y su hijo Mateo; Pedro xolofo [sic] y su mujer quedó en México.
El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo], visitó los carros de Felipe Martín y Diego Martínez, que vienen de la ciudad de la Veracruz, y halló en la cuadrilla de Felipe a todos sanos; y en la de don Diego, faltaron dos indios.
El Corregidor Gaspar Asencio Cornejo, visitó los carros de Matías de Herrera, que vienen de la ciudad de la Veracruz, en los que halló a toda la gente, salvo a un indio, soltero, llamado Juan, que se verificó se fugó en el camino a Totutla.
El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo] visitó los carros de Alonso Martín de Salas, vecino de México, que vienen de la ciudad de la Veracruz, en los que halló a toda la gente, a excepción de Dieguillo, soltero, y Juan, muchacho, que huyeron.
Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de esta jurisdicción y de Jalacingo, dijo que por haber cogido un esclavo negro, huido a poco más de un año, y habiendo avisado a la Villa de Córdoba para que se solicitase su amo don José de Segura, quien envió a Lorenzo Blanco con un despacho provisional que su alteza se sirve mandar al Alcalde de este partido, para que de su poder a dicho esclavo y lo entregue a don José de Segura.
Doña Felipa de Arellano, vecina de Jalapa, viuda de segundo matrimonio de Don Francisco de Orduña Guzmán, dijo que estando para irse a vivir con su familia para la ciudad de la Nueva Veracruz, de su casa le ha faltado Antonia de Orduña, su hija, doncella de 16 años, y aunque se ha detenido haciendo diligencias en su busca, no ha podido descubrir la parte donde se oculta, ni quién le sacó de su casa, ocasionándole a exceso tan grave con poco temor de Dios y en menosprecio de la Real Justicia, y para alcanzarla de la persona o personas que hubieren delinquido en semejante delito, o inquietado a su hija. Y respecto de no poder aguardar ni asistir en este pueblo, dio su poder cumplido al Ayudante Martín Ventura de Gorospe, vecino y mercader de Jalapa, para que haga y siga la querella y pleito, en la forma que más convenga. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
Cristóbal Ortiz de Zárate, vecino de Jalapa, salió por fiador de Andrés Pérez Ortiz, vecino de esta jurisdicción, preso y detenido en la cárcel de Jalapa, para averiguar si está indiciado en la fuga de Francisco Marcos de Velasco, cirujano, vecino de Naolinco; y si pareciere de alguna manera ser cómplice en su delito, estará a derecho y pagará lo que contra él se juzgare y sentenciare.
Ante el Capitán don Alonso de Peralta y Mauleón, Alcalde Mayor de la villa de Córdoba, Corregidor del partido de Huatusco, pareció don Agustín de Sotomayor, vecino de la ciudad de Oaxaca, estante en este pueblo, y otorgó escritura de venta a Luis García Camacho, vecino de este dicho pueblo, de un negro llamado Manuel, portugués, de edad de cuarenta años, el cual vendió por esclavo cautivo, sujeto a servidumbre. Dicho Agustín de Sotomayor lo entregó en la cárcel pública de este pueblo por haber estado fugitivo y habérsele ausentado de su servicio [roto].
BALTAZAR DEL VALLE, ESCRIBANO