Juan Álvarez de Rivera, vecino de esta villa de Córdoba y natural de la villa de la Redondela en el reino de Galicia, hijo legítimo de Lucas de Rivas y Estremadoyro y de María Giraldez, difuntos, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara le deben las siguientes personas: de los bienes del Alférez Mayor don Miguel Valero Grajeda, difunto, le debe 202 pesos 2 reales, de los cuales pagó el otorgante 100 pesos como fiador que fue del susodicho a don Cristóbal de Medinilla y Benavides, y los 102 pesos 2 reales que dio al susodicho en diferentes cargas de azúcar y panelas para Oaxaca; Andrés de Mañas, vecino de Coscatlan [Coxcatlán], 107 pesos, 50 de ellos que pagó por el susodicho a Felipa Martínez Carenzo y el resto que le dio en azúcar; Juan José Cubano, vecino del ingenio del Conde, 5 pesos; doña María Jiménez, viuda del Alférez don Miguel Jerónimo Maldonado, 26 pesos que le dio en azúcar para su tienda; Juan de Aragón, maestro de herrero, vecino de esta villa, 9 pesos; el Fluriel [Furriel] don Bartolomé de Estrada, 50 pesos; de los bienes de Andrés de Leiva, difunto, maestro de herrero, 9 pesos; Nicolás Velázquez, maestro de carpintero, 18 pesos; Nicolás, maestro de zapatero, 12 pesos; entre otras personas que se mencionan. Declara que hace ocho meses que remitió a don Manuel Ortiz Landero, vecino de la ciudad de Tascala [Tlaxcala], su encomendero, 816 arrobas y media de azúcar, de cuyo procedido le ha enviado algunos reales, manda a sus albaceas cobren lo que el susodicho diga deberle por la satisfacción que le tiene en su buen obrar. Declara que hace once años contrajo matrimonio con doña Juana de San Pedro García de Meza, hija legítima de Pedro García de Meza y de Manuela de Altamirano, con quien ha procreado a Pedro, José Antonio, Juan, Miguel Máximo, todos menores de edad, y al póstumo o póstuma de que se halla encinta. Declara por bienes la casa de su morada y un trapiche de hacer azúcar nombrado San Joseph [José], en esta jurisdicción, que compró en Real Almoneda de los bienes de don Pedro García de Meza, con el cargo de pagar todas las dependencias del susodicho, que pasaron de 15 000 pesos estando valuada dicha hacienda en 11 000 pesos. Declara que sobre dicha hacienda están cargados 1 000 pesos a favor de la Madre Catalina de San José, Religiosa del convento de Santa Clara de la ciudad de los Ángeles, asimismo, declara que dicha hacienda no tiene cargado ningún otro censo. Ruega y suplica a su padre y señor, el Capitán Antonio Burela, vecino del pueblo de Taliscoya [Tlalixcoyan], jurisdicción de la Nueva ciudad de la Veracruz, que para dejar libre la dicha hacienda de dicha pensión, después de su fallecimiento solicite por mano de su encomendero el que se rediman los dichos 1 000 pesos, y que su esposa, hija y nietos se los vayan pagando en frutos de la dicha hacienda o como le pareciere, procurando se cancele una escritura que tiene hecha por la dicha cantidad a favor del Capitán don Juan Gómez Dávila. Nombra albacea a su esposa, al Capitán don Diego de Altamirano y a don Antonio Burela, su señor; y por tenedora de bienes a su esposa. Nombra herederos a sus hijos y como tutora y curadora ad bona de ellos a dicha su esposa.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOFURRIELES
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Clemente Caballero, vecino y natural de la ciudad de Puerto Rico, hijo de don Juan Caballero y de Ana de Figueroa, difuntos, otorga su testamento en el que señala: Manda sea amortajado con hábito y cuerda de San Francisco y sepultado en la iglesia, en la parte y lugar que pareciere a sus albaceas. Señala que don Antonio Caballero, su tío, le está debiendo más de 8 000 pesos, y en las Cajas Reales de Puerto Rico le están debiendo 1 356 pesos de resto de lo que se le debía a su abuelo Matías Caballero. Menciona que habrá tiempo de dieciocho años contrajo matrimonio en la Isla de Cuba con Bernarda de Rosas, quien no llevó nada a su poder ni él tenía caudal alguno, y no han procreados hijos. Nombra por albacea a Juan Pérez Vasco, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, Furriel de la Compañía de los Montados del presidio de la ciudad de la Veracruz. Nombra por heredera a Marcelina Caballero, su hermana, mujer de Francisco de Armas, vecino de la ciudad de Puerto Rico.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOAntonio Íñiguez de Estrada, Furrier de la Compañía de Montados de esta villa de Córdoba, vecino y natural de ella, hijo de José Iñiguez y de Gertrudis Duque de Estrada, difuntos. Por la presente, otorga su testamento en la forma siguiente: Manda sea amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco. Deja un dinero de cuenta de los bienes de sus padres a los diezmos de la catedral de la Puebla de los Ángeles y a la cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio de esta villa. Declara debe al Capitán don Jerónimo de Acosta, al Capitán don Juan de Oscaño, a los bienes de Diego de Rojas, a Sebastián García, a don Gaspar Rendón, a don José Hernández, a Juan Juárez, a Francisco Díaz y al diezmo del año pasado. Señala que hace veinticuatro años poco más o menos contrajo matrimonio con Josefa de Robles Reinoso, ninguno de los dos llevó caudal alguno y han procreado nueve hijos. Por bienes suyos tiene una casa de su morada, un rancho, media sembradura de maíz [roto], reses, mulas, caballos y otros. Nombra por sus albaceas a su mujer, a Miguel Íñiguez de Estrada, su hermano, y a Gregorio Íñiguez de Estrada, su hijo. Nombra por herederos a sus hijos.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO PÚBLICO Y DE CABILDO