Francisco [de] Solís, Alguacil Mayor por Su Majestad de esta villa de Córdoba y el partido de San Antonio Guatuzco [Huatusco], otorga en arrendamiento a Miguel de Ayala, vecino de esta villa y maestro del oficio de herrería, una fragua del dicho oficio y una casa de una sala y aposentos cubiertos de teja, cercados de madera y embarrado, que tiene en esta villa, en la calle Real, en un solar que tiene una casa de piedra, cuya casa y fragua arrienda por tiempo de un año a partir del primero de enero, por precio de 50 pesos que le ha de pagar el susodicho y el Regidor Francisco de Aguilar, como su fiador.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALFRAGUAS
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Andrés Pérez de la Higuera dio en arrendamiento a Francisco García, vecino de esta provincia, unas casas y jacales que tiene en Xalatengo El Viejo para establecer un astillero de fragua y herrería, por tiempo de cuatro años, y al precio de 20 pesos de oro común anuales.
Cristóbal López, carpintero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Gabriel de Huerta, vecino de la provincia de Jalapa, 666 pesos y 4 tomines de oro común, precio de un esclavo negro llamado Juan, de tierra Bañón, de 30 años de edad, poco más o menos, y de una fragua de hierro con sus pertrechos y 18 quintales de fierro; para fines de marzo de 1605.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar nombrado nuestra Señora del Socorro, se obligó a pagar a Francisco García, dueño de su fragua, vecino de esta provincia, 344 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó el reales de contado, ocho meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Gonzalo de Córdoba, escribano de Jalapa, y Gabriel de Huerta, vecino de Veracruz, forman una compañía para trabajar una fragua de herrería en el camino real, cerca de la Venta de Xalatengo, por tiempo de un año.
Melchor de los Reyes, carpintero, y Francisco García, herrero, vecinos de esta provincia, formaron una compañía sobre una fragua, fierro, herramientas y seis esclavos que ambos compraron a Cristóbal López, vecino de la provincia de Jalapa, por tiempo de 15 meses, y en todas sus ganancias y deudas han de ir por mitad.
José de Ayala, natural del pueblo de Orizaba, vecino de esta villa, hijo legítimo de Antonio de Ayala y de María de Aguilar, difuntos, vecinos que fueron de dicho pueblo, ordena su testamento en la manera siguiente: Declara fue casado con Nicolasa de Aguilar, difunta, natural que fue de Orizaba, durante el matrimonio tuvieron por hijos a María y Ana de Ayala. Ítem declara por sus bienes una fragua, dos yunques, [roto] machos de fierro, una sopestaña del cobre, tres moldes de paños de hacer [roto], fuelle aviado, dos cueros de timbre, tres pares de tenazas, una arroba de cobre, una clavera, una mula, dos frenos mulares, entre otros bienes. Ítem declara que le adeuda el Capitán José de Segura y Ceballos, Marcos Márquez, el Cabo escuadra Benito Caravallo, el Capitán José Tiburcio Valeriano, Pedro Tiburcio, Juan de los Santos Cubillos y el Escribano Juan Jiménez. Ítem declara debe al Pagador don Antonio Lorenzo de Riascos, Antonio Pezellín y doña Teresa de Olaso Vega. Nombra albacea a Nicolás Pezellín Vaca y Antonio Pezellín, vecinos de Orizaba, y por solo tenedor a éste último. Por último, nombra por sus albaceas testamentarios a María y Ana de Ayala.
MANUEL GÓMEZ DÁVILA, JUEZ RECEPTORDoña María Vásquez, viuda de Antonio Tiburcio Valeriano, residente en esta villa de Córdoba y vecina del pueblo de Orizaba, vende a Diego Ventura Márquez, vecino de esta villa, una fragua con sus fuelles machos y demás aperos, en precio de 300 pesos de oro común en reales.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDO