Doña Nicolasa Catarina Cardeña, vecina del pueblo de Jalapa, dueña del oficio de Escribano Público, otorgado por real título de su difunto padre don Diego Cardeña, oficio al que renuncia a favor de don Laureano Teixa de Senande o don Francisco Javier Fernández de Ulloa, sus hermanos, o en don Luis Ortiz de Zárate, todos de la misma vecindad.
ESCRIBANOS
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Juan de Oceta, escribano de Jalapa, dio fe y testimonio que el capitán don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, exhibió una escritura de redención de 51 600 pesos de oro común de censo de los 112 000 que están cargados en el ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, en favor de doña Francisca Díaz Matamoros por la mitad del dicho ingenio y en cuyo derecho sucedió el Alférez Andrés de Arano, vecino de la ciudad de Los Ángeles.
Miguel de Aviñón, residente en su ingenio de azúcar nombrado San Miguel Almolonga, en esta jurisdicción, dio su poder cumplido a Fernando de Rosas, escribano público de Los Ángeles, para que en su nombre pueda vender cualesquier esclavos que le mandare, obligándolo a la evicción y saneamiento de los mismos.
El licenciado Bernardo de Heredia, estante al presente en este pueblo, dio su poder cumplido a Francisco Sanabria de Castro, escribano real y vecino de la ciudad de Mérida, Yucatán, para que lo represente en todos los pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Miguel Muñoz, escribano público del pueblo y provincia de Jalacingo, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar a Don Pedro Díez de la Barrera y a Pedro de Ledezma, 385 pesos de oro común del alcance y remanente de cuentas que hicieron con el regidor Luis Pacho Mejía, para fin del mes de junio del presente año, todos juntos en una paga.
Isabel de la Paz, vecina de Jalapa, viuda de Lucas Cardeña, tutora de sus menores hijos, ratificó la venta de dos caballerías de tierra ubicada en la parte que llaman el Rancho de Lucas Cardeña, términos de Xilotepec, por el precio de 210 pesos de oro común, en favor de Lucas Martín Ibáñez, vecino de esta provincia, con motivo de haberse perdido la escritura original del archivo del escribano Juan Bautista Ordóñez.
Diego Martín, vecino de Jalapa, vende a Diego Nuñez, vecino de este pueblo, un negro esclavo nombrado Manuel, de nación Angola, de 20 años de edad, que hubo y compró el Lic. Alonso García, presbítero, por escritura ante Diego Cortés de Brito, escribano público de Los Ángeles; sujeto a servidumbre, libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarlo de tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 250 pesos de oro común; y el comprador se obligó a pagarlos de esta manera: la mitad para hoy día de la fecha en 2 meses, y la otra mitad, para allí en otros 2 meses, con las costas de la cobranza.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio de hacer azúcar, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre ajuste [de cuentas] y liquide con su tía Doña Beatriz Márquez de Amarilla, vecina de la ciudad de México, viuda de Juan Castillete, sobre los réditos de un censo cargado en esta hacienda y los daños de una escritura de 20 065 pesos de oro común que le debe, que pasó ante Luis de Valdivieso, escribano real, el cual haga desde el 1° de enero de 1641, fecha del último ajustamiento que ambos hicieron.
Don Antonio de Orduña Loyando (sic), dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, de esta jurisdicción, dio su poder cumplido a Don Jorge Cerón y Zapata, y a Don Bernardo Cerón y Zapata, para que en su representación de haber sido el otorgante yerno del contador Marcos Rodríguez Zapata, Escribano Mayor que fue del Cabildo y Diputación de la ciudad de Los Ángeles, difunto, por haber sido casado con Doña Gertrudis Cerón y Zapata, difunta, y como padre de Francisco de Orduña Loyando, nieto del dicho contador, acepten o repudien la herencia que pueda tocarle a su hijo.
Juan de Quiroz, vecino de Jalapa, dio carta poder a Antonio de Meza, escribano de Veracruz, para que en su nombre pueda comprar hasta cinco esclavos negros a los precios que concertare.