Diego de Landa en nombre de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, para la información que tiene pedida como tutor de los hijos menores del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, y presentó por testigo a Luis de Aguayo, juez administrador de la renta de los naipes de esta provincia y vecino de ella, y dijo que Don Roque Gutiérrez tenía 9 caballerías de tierra, dos sitios de ganado menor y la merced del agua de Salto de Naolinco y Tonayán todas eriazas, pero que los hermanos menores permitieron a Don José de Ceballos y Burgos, el hermano mayor, las trabajara y fundara en ellas un ingenio nombrado Nuestra Señora del Rosario, todo a su costa, cuyas tierras valdrían al tiempo que se les dieron de 6 a 7 mil pesos de oro común; y considero que les sería de mucho beneficio que los dichos menores cedieran dichas tierras al dicho Don Jósé de Ceballos y Burgos, a cuenta y pago de sus legítimas.
DECLARACIONES
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Matías Pérez, vecino del pueblo de Naolinco, declara que debe a sus hijos José Pérez y Miguel Pérez, las cantidades de 80 y 35 pesos respectivamente, dato que olvidó citar en su testamento del 24 de octubre de 1736 y en el codicilio del mismo el 12 de mayo de 1737.
El Presbítero Bachiller don Francisco de Campo, Clérigo de esta vecindad, dijo que en esta ciudad el 29 de marzo de 1802 ante don Ignacio José Justiniano, Escribano Público y de Cabildo, otorgaron escritura don Francisco Javier de Olartegoechea como apoderado de los Cañetes, don José Francisco Díaz y Torres, don Mariano de Acosta, don Mariano de Campo y don José Antonio Viveros, todos troncos de los herederos del difunto Capitán don Manuel de Acosta. En la citada escritura, pusieron en poder de don Manuel Viveros, vecino del pueblo de Naolinco, por vía de depósito 10 caballerías de tierras, de las que llaman el Tecuane en términos del mismo pueblo de Naolinco, con el arbitrio de que se pudiera disfrutar de sus rentas en recompensa de 1 000 pesos que el susodicho Manuel Viveros les entregó para sus urgencias en dinero de contado. En virtud de ese contrato, Viveros ha tenido posesión de las nominadas 10 caballerías de tierra, percibiendo sus arrendamientos hasta que las entregó a don Rafael de Aguilar, vecino del mencionado pueblo de Naolinco, en atención a haber entregado éste a aquel, los relacionados 1 000 pesos, por cuya razón Viveros traspasó a Aguilar los derechos hipotecarios y usufructuario que al primero de los dos le competía. Asimismo, dijo que dentro de las 10 caballerías que Aguilar tiene en posesión, se encuentran intercaladas una y media caballerías de tierra, en el mismo Tecuan, que pertenecen exclusivamente a don José Reyes y Acosta, que murió en el año de 1810, dejando por viuda a doña Josefa Meza, y algunos hijos, de los que solo vive doña María de Jesús Leocadia; situación por la cual, el comparente Presbítero don Francisco de Campo, otorga y declara que don José Reyes y Acosta, y en representación de éste su hija doña María de Jesús Leocadia Reyes y Meza, es dueña de una y media caballería de tierra comprendida dentro de las diez de que ya se ha hecho mención.
Sans titreDon Tomás Ortiz, vecino de Naolinco, declaró haber recibido de Antonia, Francisca y Sebastiana Domínguez, hermanas de su esposa María Domínguez, 55 pesos de oro común en reales, como parte de la herencia que le cupo de unas tierras y rancho nombrado Tlalisco, ubicado en la jurisdicción de Jalacingo.
El Capitán Diego Domínguez Muñiz, de la Compañía de Españoles del partido de Naolinco, declaró que la casa que compró a Juan de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, ubicada en la Calle Real que va del camino de la Veracruz para México, de piedra, cubierta de teja, de 55 varas de fondo y 34 de frente; linda con la Calle Real por su frente, y por un lado, con el callejón que hace esquina con la casa de Ana Fernández de la Calleja; y por otro lado, con la casa de Pedro Grajales; y en el fondo, con solar de Andrés de Casanova, en el precio de 425 pesos de oro común, es y pertenece a Don Antonio de Monzaval, vecino de Jalapa, porque la compró de su orden y con su dinero.
Don Miguel Moctezuma, vecino del Trapiche del Rosario, declara que su difunta madre Anna María González compró un solar en el pueblo de Naolinco, situado en un barrio o parque que llaman La Estación Grande, en el cual fabricó una casilla de madera y tejas, cuyo solar y casa vendió en el año de 1744 a José Antonio Dorantes, no entregándole escritura, por lo que ha pedido al otorgante esta declaración.
Para las diligencias de esta causa, el escribano Alonso de Neira Claver citó a los naturales de Acatlán, y les dio a entender por lengua de Juan Díaz de la Cueva, el pedimento de Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, los cuales dijeron que las referidas tierras les pertenecen por haberlas heredado de sus antepasados, y por estar lejos de su paraje y ser barrancosas no les son de gran utilidad, de tal manera que la licencia para venderlas a censo será de buena obra.
Ana Gómez, vecina de Naolingo, por vía de codicilio declaró que por cuanto en su testamento señaló tener como bienes suyos 1 060 pesos de oro común en poder de su marido Sebastián de Acosta, dijo que en dicha cantidad entran los pesos de oro que Pedro de la Mota y Don José de Ceballos le deben.
Don José Julián Durán y Adame, vecino del pueblo de Naolinco, declara que la casa en la que tiene su morada pertenece a su legítima mujer María de Jesús Domínguez, quien la compró con dinero que heredó de sus padres.
Don José Julián Durán y Adame, declara que compró una casa de paredes, cubierta de tejas y cercada de piedras, ubicada en el pueblo de Jalapa, la cual linda al norte con casa y solar de Felipe de Rivera, al oriente con casa y solar de Juan de Aguilar, al sur con la zanja de agua y solar de Miguel Palmeros y al poniente con casa y solar del Capitán don Salvador de Acosta, callejón en medio; hace la presente declaración para que se reconozca la compra que realizó con lo que heredó de doña María de Jesús Domínguez, su legítima esposa.