Martín de Villanueva Zavala, hijo legítimo del contador Alonso de Villanueva y de María de Zavala, estudiante radicado en Los Ángeles, para continuar sus estudios recibió de Andrés Rodríguez, administrador del ingenio Nuestra Señora de los Remedios puesto por sus acreedores, 100 pesos de oro común; y en caso de que no pasaren a la cuenta del ingenio, se obligó a pagarlos por su persona y bienes.
CONTADORES
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Luis Pacho Mejía, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, vecino y regidor de la ciudad de México, dio su poder cumplido a Luis de Eslava, vecino y encomendero en la nueva ciudad de Veracruz, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que en su nombre pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le debieren, especialmente, para que ajuste cuentas con Fernando de Porras, vecino de la ciudad de México, sobre la compañía que ambos hicieron desde hace tres años para poblar de ganados la Estancia de Xanicolulco, el hatillo y demás tierras que eran del Contador Alonso de Villanueva, en cuyo derecho sucedió por compra que hizo a sus acreedores; reciba la parte que le cupiere y pueda concertar de nuevo otra compañía con el dicho Fernando de Porras o con otras personas.
Andrés Rodríguez, administrador del ingenio Nuestra Señora de Los Remedios que quedó por fin y muerte del Contador Alonso de Villanueva, puesto por sus acreedores, se obligó a pagar a Lucas Martín, carpintero, vecino de esta provincia, 1 000 pesos de oro común, valor de la rueda que hizo y montó con todos sus adherentes en el dicho ingenio, para la fecha de esta escritura, en 15 días corridos del presente mes de abril, todos juntos en una paga.
Agustín de Villanueva, vecino de la provincia de Jalapa, como administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, según consta en el poder de los acreedores del dicho ingenio, dio su poder cumplido al Contador Alonso de Villanueva, su padre, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y de sus partes, cobre de cualesquier personas que con derecho deba, los maravedís, ducados, pesos de oro, plata y otras cosas que le fueren debidas.
Andrés Rodríguez, administrador del ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de los Remedios que quedó por fin y muerte del contador Alonso de Villanueva, y con poder de sus acreedores, se obligó a pagar a Pedro Díaz Matamoros, vecino de esta provincia, 180 pesos de oro común, precio de 30 reses vacunas machos para el servicio de las carretas del ingenio, en esta manera: 90 pesos para fin de marzo del presente año y los 90 pesos restantes para fin de agosto de 1618.
Ana de Zavala, morena libre, esclava que fue del Contador Alonso de Villanueva y Doña María de Zavala, su mujer, residente en el ingenio Nuestra Señora de los Remedios, jurisdicción de Jalapa, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó para liberarla del cautiverio en que se hallaba, y su hija Ananina, mulata, cuya carta de libertad dio el regidor Luis Pacho Mejía, persona que sucedió en el dicho ingenio. Dichos pesos se los dará en esta manera: 125 pesos, para de la fecha de esta escritura en un año; 125 pesos más, para de allí en otro año; otros 125 pesos al tercer año, y los 125 pesos restantes, al cuarto año corrido.
Cristóbal Sánchez, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, casado con Elvira Gutiérrez, de color mulata, esclava que fue del Contador Alonso de Villanueva, se obligó a entregar al regidor Luis Pacho Mejía, persona en quien se remató el ingenio Nuestra Señora de los Remedios, un negro bozal o ladino, de 16 a 18 años de edad, sano, a cambio de libertar a su esposa, para de la fecha de esta escritura en cuatro meses corridos.
El regidor Luis Pacho Mejía, dueño del ingenio Nuestra Señora de los Remedios que fue del Contador Alonso de Villanueva, dijo que habiéndose rematado el citado ingenio y los sitios de estancias de ganado mayor, en términos de La Antigua ciudad de Veracruz, por los acreedores en 64 000 pesos de oro común, el 3 de diciembre de 1619, y en el cual entraron los censos que estaban cargados en los bienes ejecutados; uno de ellos, valorizado en 7 000 pesos de principal, se impuso el 20 de agosto de 1597 en favor de Diego Hernández Victoria, vecino de la ciudad de México. Por tanto, en conformidad con el dicho remate, el regidor Luis Pacho Mejía reconoce el mencionado censo en favor de los herederos de Diego Hernández Victoria.