Martín de la Parada, vecino de Jalapa, vende a Francisco Pérez unas casas de morada en este pueblo, \"que lindan por la una banda con casas de Rodrigo Hernández; y por la otra con casas del contador Alonso de Villanueva; y por la otra con casas de Melchor del Moral\", por el precio de 120 pesos de oro común.
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Codicilio de Juan de Esquenaga, residente en este pueblo de Jalapa, enfermo, natural de la Villa de Somosa, del Señorío de Vizcaya, en los reinos de Castilla, por el cual dijo que habrá dos años otorgó su testamento en la ciudad de Sevilla, y ahora desea que su cuerpo sea sepultado en este pueblo; asimismo, declaró que con Juan del Barrio y Miguel de Urganton en la Nueva Veracruz dejó ciertos bienes, y ordenó que sean entregados al Alférez Francisco de Baraez para que los remita a la ciudad de Sevilla a Don Juan de Alfonseca, Contador de la Contratación en aquella ciudad, y en su ausencia, a Marcos Gómez Sobrado, de la misma vecindad.
El Capitán Don Juan Palomeque y Lasso, Alcalde Mayor de Jalapa, con poder del Contador Don Gregorio López de Ayala, vecino de la ciudad de México, quien a su vez le fue dado por José Ortiz, dueño de recua, vecino de la ciudad de Celaya, vende al Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, vecino de la jurisdicción de Jalapa, un esclavo mulato nombrado Juan de Díez, herrado en el rostro con \"ese y clavo\", de 34 años de edad, soltero, que hubo y compró el dicho José Ortiz de Don Roque Alfonso de Valverde, vecino de la ciudad de México, el 18 de septiembre de 1681; libre de empeño, enajenación; sin asegurarlo de ningún vicio, tacha ni enfermedad, entumido de las piernas, por estar desde hace 18 meses en la cárcel pública de Jalapa, en el precio de 250 pesos de oro común.
El Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, dio su poder cumplido al Contador Don Martín Calvo, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre venda un negro nombrado Antonio, de casta Luango, de 26 años de edad, poco más o menos; y una negra, su mujer, nombrada Ana, de casta Conga, de 27 años de edad, poco más o menos, sus esclavos, que hubo y compró en la nueva ciudad de Veracruz, por los precios que más pudiera hallar.
Juan de Oceta, escribano público de Jalapa dio su poder cumplido a Don Juan Blázquez Mayoralgo, Contador, Juez Oficial de la Real Hacienda de la nueva ciudad de Veracruz, a Don Luis Blazquez Mayoralgo, vecino de la Villa de Madrid, y a Juan y a Diego Hernández de Córdoba, agentes de los reales consejos en la corte de Su Majestad, para que en su nombre parezcan ante el Rey en su Real Consejo de Indias, y pidan la confirmación del oficio de escribano, haciendo las diligencias que sean necesarias.
Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio de hacer azúcar nombrado San Pedro Buenavista, dio su poder cumplido a el Alférez Luis de Olivares, vecino de la ciudad de Veracruz, para que en su nombre cobre de Luis de Milla, vecino de ella, 2 000 pesos de oro común que sobre el susodicho libró en su favor el Contador Marcos Rodríguez Zapata, vecino de la ciudad de Los Ángeles.
El Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos y Doña María Ana Rengel de Espinosa, su legítima mujer, venden al Contador Don Andrés de Parga y Marzoa, vecino de la nueva Veracruz, una esclava negra nombrada María Flores, criolla del pueblo de Cosamaloapan, que entre otros bienes hubo la otorgante de la dote que le dio su madre Doña Ana Margarita de Espinosa, difunta, vecina que fue de dicho pueblo, y será de 30 años de edad, libre de empeño, hipoteca y enajenación.
El Señor Doctor don Francisco Mayorga Cervantes, Cura Beneficiado por Su Majestad de esta villa de Córdoba, Vicario y Juez Eclesiástico en ella, y Comisario de la Santa Bula de Cruzada en ella, otorga poder especial al Capitán don Lope Antonio de Iribas, residente en la ciudad de los Ángeles, para que en su nombre venda por el precio de 318 pesos, un esclavo mulato nombrado Diego de Villegas, de treinta y dos años de edad poco más o menos, el mismo que hubo y compró de don Manuel de Garaita, vecino y mercader de esta villa, en virtud del Contador don Francisco Mateo de Luna, vecino de dicha ciudad de los Ángeles, por escritura hecha en esta villa el 13 de agosto de 1709.
Sem títuloEl Sargento Antonio Núñez de Prado, vecino del pueblo de San Juan de la Punta, jurisdicción de esta villa de Córdoba, como apoderado de Alonso Gómez del Corro, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, vende al Capitán don Pedro López del Castrillo, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Pedro, casta Carabalí, de más de veintidós años de edad, el mismo que Alonso Gómez del Corro hubo y compró de don Pedro de Sandoya, residente en dicha ciudad y Contador electo de la ciudad de Santo Domingo de la isla Española, por escritura que a su favor otorgó en la Nueva Veracruz el 11 de agosto de 1711. Lo vende en precio de 325 pesos de oro común en reales horros de alcabala.
Sem títuloDoña María de Contreras, viuda del Alférez Juan García del Castillo, y Francisco Miguel García del Castillo, su hijo, vecinos de esta villa de Córdoba, albaceas testamentarios de dicho difunto, nombrados por tales en el testamento que otorgó en el trapiche de hacer azúcar nombrado San Miguel Asesenatl [Azezenatl], jurisdicción de esta villa, el 23 de septiembre de 1700; dijeron que el Alférez Juan García del Castillo administró dicho trapiche por mucho tiempo, por orden y concierto que hizo con el Capitán don Lope de Iribas, difunto, continuando con la administración aun después de la muerte de Iribas, por haberlo nombrado éste por su albacea, de cuyo cargo uso hasta que falleció. Asimismo, dijeron que se le debe a dicho difunto alférez el salario de la administración, trabajo y asistencia del albaceazgo, como consta en los autos del juicio divisorio que se sigue por muerte del Capitán Iribas, y que hoy se hallan en la Real Audiencia de México, donde se ha formado concurso de acreedores. Por lo tanto, para que prosiga, cobre y recaude lo que legítimamente se les debe como tales albaceas, otorgan poder general al Contador don Juan de Montoya, vecino de la ciudad de México, para que los represente en todos los pleitos, causas y negocios, civiles y criminales, eclesiásticos o seculares. También, otorgan dicho poder para que venda dos negras esclavas nombradas María de Chávez y María Rosa, su hija, que son las mismas que Juan García del Castillo compró a Juan Cabero, Factor de introducción de negros, por escritura fecha en la ciudad de México el 28 de noviembre de 1686.
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