Juan Vázquez de Oliviera, estante de Jalapa, dio carta poder a María de Santiago, residente de la ciudad de Madrid, para que en su nombre cobre de Pedro de Arbalez una escritura de concierto.
CONCIERTOS
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Francisco de Orduña y Sebastián Díaz, se concertaron en que don Sebastián tome posesión de un potrero en términos de Coatepec, entre los ríos Nacaestapalate y Pisquiatl, siempre y cuando los ganados de Francisco de Orduña vayan a agostar en él.
Isabel Quintero, vecina de Jalapa, se obliga de pagar a Pedro del Río, hijo de Rodrigo de Montañés, 200 pesos de oro común, los cuales son por razón de un concierto entre ambos sobre la herencia de su padre.
Concierto entre Dionisio de la Cruz y Mateo Sánchez, naturales de Tlacolula, sobre un pedazo de tierra llamada Atlale.
Carlos de Sámano y Quiñónes, como padre y administrador de los bienes de su hija Brianda de Quiñones, dio carta poder a don Alonso de Valdéz para que pueda hacer en sus nombres, cualesquier conciertos con Baltazar de Valdéz, sobre la herencia del Canónigo Domingo de Valdéz.
Concierto entre el Capitán Don Alonso de Córdoba Bocanegra Ochoa de la Higuera, vecino de la ciudad de la Puebla de Los Ángeles, sucesor en renta de los 3000 pesos que el Mayorazgo de La Higuera daba por sus alimentos al Inquisidor Don Bernabé de la Higuera y Amarilla; y el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, actual poseedor del citado Mayorazgo, por el cual, el primero le hace rebaja al segundo, durante un lapso de 4 años, de 1500 pesos en la renta de 3000 pesos anuales que le debe pagar; y, a partir del 1 de marzo de 1673, por otros 4 años, le ha de pagar a razón de 2000 pesos anuales, que los 8 años se cumplirán a fin de febrero de l677. Dicha rebaja se hace en virtud del deterioro que ha sufrido el mayorazgo.
Concierto entre los naturales de Jalcomulco y los de Apazapa, sobre unas tierras en litigio, por el cual, los de Apazapa entregan a los de Jalcomulco las tierras del paraje llamado Chichiguatepeque hacia su pueblo, y los de Apazapa se quedan con los terrenos desde dicho paraje hacia su comunidad.
Por Jalcomulco comparecieron don Baltazar Lorenzo, gobernador; Alonso Flores, alcalde; Pedro Alonso y Juan Miguel, regidores; Diego Hernández y Bartolomé Martín, alguaciles mayores; don Juan Francisco, fiscal; don Pedro Gaspar, don Bartolomé Pérez, don Juan Hernández, principales y gobernadores que han sido; y Juan Hernández, escribano, todos vecinos y naturales de dicho pueblo.
Por Apazapan sujeto a la Rinconada comparecieron Nicolás Pedro, alcalde; don Juan Bautista, principal y gobernador que ha sido; y don Tomás Andrés, escribano del pueblo de la Rinconada; Baltazar de los Reyes, alcalde; Gaspar García, regidor; Antonio Nicolás, alguacil mayor; don Pedro Hernández, Pedro Hernández, Baltazar Romero y Juan Baltazar, principales que dicen haber sido alcaldes; y Juan Diego y Baltazar Hernández, regidores del pueblo de Apazapan.
Concierto entre Sebastián de la Peña y Domingo de Oliveros, vecinos de Jalapa, por el cual el primero se comprometió a dar al segundo, si éste logra cobrar 733 pesos de oro común al Capitán Don Pedro Zorrilla, Tesorero, Juez, Oficial Real de la ciudad de Guanajuato, 383 pesos, quedando los 350 para Sebastián de la Peña, pero entendido que los gastos de ida, estancia y vuelta serán por cuenta de Domingo de Oliveros.
Juan Romero, residente en este ingenio, y Luis de Herrera e Isabel Tamayo, su legítima mujer, dueños de la Venta de Lencero, se concertaron en esta manera: habiendo casado Juan Romero con Antonia de Salazar, hija de Isabel Tamayo, le prometieron cierta cantidad de pesos como bienes dotales, y para evitar pleitos, los segundos se obligaron a pagarle 300 pesos de oro común en 1 año, cada 6 meses la mitad, con las costas de la cobranza.
Cristóbal Díaz de Guitián, vecino de Jalapa, con poder de Don Diego Larios de Bonilla para sacar la cantidad de ganado vacuno que baste para hacerse pago de 702 de oro común que el susodicho le debe, se concertó con Juan de la Calleja, vecino de Jalapa, para que saque dicho ganado a medias, poniendo él la gente, caballos y gastos que se hicieren; y Rodrigo Hernández de la Calleja, hermano de Juan de la Calleja, hará las diligencias necesarias para que dentro de seis meses se haya sacado el ganado que baste a la paga de los dichos pesos.