Don Carlos José de Montes, vecino de este pueblo de Jalapa, en nombre del licenciado don Miguel de Luna Bandelvira, Cura en el pueblo de Orizaba, vende o traspasa a don José de Molina, residente en la Ciudad de México, una casa ubicada en este pueblo, cubierta de tejas, que linda por el poniente con la iglesia parroquial de este pueblo, al sur con la plaza y capilla de la señora del Rosario, al oriente con la calle que sube para ir a México y al norte con casa y solar de Manuel de Olmedo, en la cantidad de 20 pesos.
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Francisco Álvarez Villarello, vecino del pueblo de Orizaba, vende a Sebastián Fernández Tendilla, vecino de la Ciudad y Puerto de Santa María, en los Reinos de Castilla, una casa ubicada en el puerto de Santa María y calle del pozuelo junto al Monasterio de Nuestra Señora de la Concepción, en el precio de 700 pesos de oro común.
El gobernador, alcaldes y regidores del pueblo de Orizaba, mediante y por lengua de Juan Serrano, dijeron que venden a Leonor de Santa Ana, mujer de Diego Niño, un solar que tienen junto al río de este pueblo, abajo de las casa de Pedro Martínez, que linda con el solar y casa de la susodicha, por precio y cantidad de 9 pesos de oro común.
Inés de Rioja vende a Luis Muñoz Bravo, unas casas de madera con dos chozuelas juntas, todo viejo y caído y juntamente un solar, por precio de 25 pesos de oro común.
Juan de los Ángeles, indio ladino, vende a Juan de Estrada, un pedazo de tierra que él tiene en la otra banda del río, en precio de 4 pesos de oro común.
Francisco de León vende a Diego Ordóñez unas casas de morada que tiene en este pueblo, lindan con casas del otorgante y calle Real, por precio y cuantía de 100 pesos de oro común.
Juan Blanco, vecino del pueblo de Orizaba, vende a Manuel de Tevez, un esclavo que compró de Nicolás Pedro, que se llama Pedro, ladino de tierra Congo de 30 años más o menos, por precio y cuantía de 400 pesos de oro común.\n\n
José de Ochoa, vecino de Jalapa, dijo haber recibido de Doña Ana Rodríguez, viuda, natural de Orizaba, vecina de Jalapa, una casa de paredes y tejas que compró a censo al Convento de San Francisco, la cual hace frente con el Callejón de Rangel. Por lo cual, se obliga a que, tan pronto regrese la susodicha de unas diligencias que va a practicar, se la devolverá, y, en tanto, se compromete a pagar los réditos que adeudare al convento.
Juan Blanco, vecino de este pueblo de Orizaba, vende a Francisco Bueno un esclavo llamado Luis, de tierra de Guinea, de 30 años de edad más o menos, por precio y cuantía de 400 pesos de oro común.\n\n
Sebastián de la Peña, Escribano Público de Jalapa vende a Rafael de Ayala, vecino de Orizaba, una negra esclava nombrada Micaela, de 26 años más o menos, que compró a Antonio Piñón, también vecino de Orizaba; se la vende sujeta a cautiverio y servidumbre y por mujer casada con Juan Díaz de Morales, español, libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarla de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad pública ni secreta en 355 pesos de oro común que se da por entregado.